Veolia ha reclamado a las administraciones estatales un esfuerzo para incrementar la capacidad de revalorización de residuos, una infraestructura que considera imprescindible para dar cumplimiento a los objetivos marcados por la normativa comunitaria. Según ha explicado la compañía, la Unión Europea exige que en el año 2035 entre el 25% y el 35% de los residuos generados tengan como destino la revalorización. Actualmente, España cuenta con 11 plantas de este tipo, que tratan aproximadamente el 11% de la basura, una cifra que evidencia la distancia que separa el país de sus compromisos comunitarios.

La empresa ha calculado que, para alcanzar los porcentajes fijados por Bruselas, sería necesario construir entre 15 y 25 nuevas instalaciones. Estas infraestructuras, que se nutren de los residuos que no se pueden reciclar, requieren una inversión considerable y un volumen de residuos suficiente para ser rentables, de manera que hace que su promoción deba ser mancomunada o impulsada por las regiones del Estado. Veolia ha destacado que, excepto las grandes ciudades, la mayoría de los municipios no generan suficiente basura para alimentar una planta, lo que hace que la cooperación entre ayuntamientos sea esencial para desplegar estas infraestructuras.

La planta de Leeds, un ejemplo de revalorización en un entorno urbano

La instalación de Leeds (Reino Unido), que recibe los residuos de 370.000 hogares y procesa 214 toneladas anuales, genera electricidad para 22.000 viviendas y calor para las redes de calefacción de la zona. Este ejemplo, que Veolia ha mostrado como referencia, demuestra que las plantas de revalorización pueden operar en entornos urbanos sin generar molestias a los vecinos. Las cenizas resultantes, unas 450.000 toneladas anuales, se reutilizan para la fabricación de asfalto, de manera que cierra el ciclo de reutilización de los materiales.

El proceso de combustión, que se realiza a más de 850 grados centígrados, incorpora filtros de carbón activo y cal que retienen la práctica totalidad de los gases contaminantes, de manera que las emisiones a la atmósfera se limitan a vapor de agua. Veolia ha insistido en que las instalaciones no generan olores que puedan afectar al entorno, a pesar de su proximidad al núcleo urbano. Esta transparencia, que la compañía mantiene durante toda la vida de las plantas, ha permitido a la instalación de Leeds recibir 20.000 visitas en diez años, de las cuales 2.000 han sido de escolares.

Más allá de la construcción de nuevas instalaciones, Veolia ha alertado de que las plantas de revalorización que actualmente están operativas en España tienen una edad cercana a los 30 años, lo que obliga a una actualización tecnológica urgente. Esta modernización, que debería ir acompañada de la construcción de nuevas plantas, permitiría mejorar la eficiencia del proceso y reducir el impacto ambiental de las instalaciones. La compañía ha destacado que, aunque en zonas como el área metropolitana de Barcelona puede haber escasez de suelo, las plantas de revalorización son instalaciones industriales cuyo tamaño no supone un obstáculo insalvable.

Veolia ha defendido que estas infraestructuras son una alternativa a los vertederos, ya que aprovechan el potencial energético de los residuos que de otra manera acabarían en un vertedero. Las visitas de escolares, que la compañía organiza de manera regular, tienen también un efecto pedagógico, porque los niños impulsan el reciclaje en sus hogares. Esta tarea de sensibilización es, según Veolia, tan importante como la inversión en infraestructuras para garantizar que los residuos se gestionen de manera sostenible. La compañía ha insistido en que la falta de transparencia y de información es una de las principales causas de la resistencia vecinal a este tipo de instalaciones.