La empresa Valira, de Reus, es la única fábrica de sartenes de aluminio fundido que queda en España. Sartenes, parrillas, cacerolas, creperas, asadores, woks.... y cafeteras salen de las instalaciones de 6.000 metros cuadrados de la compañía fundada en 1969 por la familia Betriu, ya entonces propietarios de Taurus, en Oliana (Lleida). Pero, como quien no quiere la cosa, Valira también fabrica tápers de plástico PBT (tereftalato de polibutileno) que se distingue por su dureza, porque no es poroso y tiene mucha resistencia a altas temperaturas, hecho que permite que los contenedores de comida de la marca puedan ir al microondas y al lavavajillas preservando su durabilidad muchos años.
Esta es la compañía que dirige el ingeniero francés Éric Didier, también propietario de cerca de un 30% del capital. Didier se formó en management de la innovación en la École Centrale de París. Una enseñanza que aplica a todo aquello que desarrolla en Valira, una empresa que adquirió por un euro, cuando la firma entró en concurso de acreedores con una deuda de 16 millones de euros. Didier llegó a Valira, a la fábrica y oficinas de Reus, en 2007 como nuevo director general contratado por la familia Betriu que ya eran conscientes de que la marca tenía que dar un giro importante si quería salir adelante, a pesar de que la facturación en aquellos años era de unos 12 millones de euros.
La entrada de productos para el hogar fabricados en China se había apoderado de una gran parte del canal de la gran distribución que apretaba los márgenes de las marcas locales situadas en un segmento medio-alto de los utensilios de cocina. Además, el estallido de la crisis financiera de 2008 y la falta de apoyo de la banca y las administraciones "solo dejaron una alternativa: el concurso de acreedores", recuerda Didier. El directivo creía -y lo sigue demostrando- en una marca local, de calidad, y "afronté el reto", junto con otros directivos de la compañía (management buyout) y otros inversores particulares. La familia Betriu se retiró totalmente del capital de Valira. Era el año 2010.

El ADN de los Betriu y la gestión de Didier
"Hace 15 años y mantenemos la obsesión de producir aquí y mantener nuestro ADN; nuestro made in es Hecho en Reus", explica haciendo un repaso de la labor que hace con los 70 empleados que tiene la compañía. Actualmente, para salir adelante, cuenta con el apoyo de cinco accionistas más, entre ellos inversores franceses, trabajadores y "siempre hemos tenido el apoyo de los jesuitas de Barcelona que ya nos ayudaron a salir del concurso y que siguen creyendo en nosotros", relata, sin entrar a dar muchas más explicaciones.
Didier traslada en cada acción que hace e impulsa en Valira su particular manera de ver los negocios. "Optimización de tareas, recursos, de espacios...", es una constante en la vertiente industrial y en la de gobernanza. Los trabajadores tienen acceso a toda la información financiera y comercial por medio de unas estadísticas que están colgadas en el tablón de anuncios, en las oficinas. Por eso, han podido comprobar que en 2025 se cerró "finalmente" el concurso de acreedores porque ya se ha liquidado toda la deuda y han rozado el equilibrio financiero. "Si las ventas crecen un 20% en 2026, podremos acabar el ejercicio en break even", asegura, aunque es consciente de que la guerra de Irán está presionando al alza el precio del aluminio y se pueden trastocar sus pronósticos. En 2025 se ha cerrado, a la espera de la auditoría, con unos ingresos de poco más de 4,5 millones de euros y esperan llegar a 6 millones en 2026.
En el plan de reestructuración que se ha llevado a cabo a lo largo de estos 15 años -basado en fabricar productos esenciales hechos con los recursos justos- se tomó una decisión que está dando mucha rentabilidad a la firma. La fábrica tenía un taller interno de ingeniería para hacer los moldes y otras piezas cuando se necesitaban para el funcionamiento del proceso industrial y "lo segregamos para crear Precisión Mecánica Reus (Premersa)". Ahora Premersa pertenece en un 30% a Valira y es una ingeniería que trabaja tanto para la marca como para terceros, ofreciendo servicios de producción de piezas y reparación y mantenimiento de maquinaria "con una excelente precisión y rapidez", lo cual les ha posicionado como un proveedor referente para grandes empresas de la demarcación de Tarragona. El negocio de Premersa, que ronda el millón de euros -según la información del Registro Mercantil- es rentable; "aquí sí que ganamos dinero", reconoce Didier.
A pesar de las vicisitudes geopolíticas, admite que tienen ciertas ventajas. Por un lado, trabajan con aluminio 100% reciclado -con 0% de cadmio y plomo-, que compran a una fundición ubicada en España, con unos contratos de suministro preestablecidos y referenciados a la Bolsa de Metales de Londres. Cada año se procesan 140 toneladas de aluminio, básicamente para la marca Valira, aunque hay un 20% que es producción para terceras marcas nacionales e internacionales, "que buscan un proveedor de calidad para hacer determinadas piezas", dice. En el caso de Valira, el 70% son proveedores locales.
Por otro lado, han hecho una buena parte de los deberes para reducir los costes energéticos instalando un horno eléctrico -para sustituir el de gas-. En 2022 ya colocaron 600 placas solares en la fábrica -ubicada en el Agro-Parc de Reus- para autoabastecerse de energía "siempre que es posible"; de hecho, la polivalencia de la plantilla y el trabajo de 70 personas en tres turnos permite adaptar la producción tanto a las necesidades energéticas como a la demanda. "Aquí todo el mundo hace de todo", explica Didier cuando expone que las tareas en la fábrica son rotativas; "un trabajador puede estar en fundición, como en expedición, en la línea de tápers...".

Creatividad, innovación y experiencia
"Somos un pequeño actor entre las marcas de productos para la cocción" que ofrece "calidad" y "esto tiene un precio", reconoce el consejero delegado para explicar que la marca está en un segmento medio-alto. También ocurre lo mismo con los tápers porque "nuestros contenedores para comida duran mucho y ofrecemos piezas de recambio que se pueden comprar por Internet o en las 9 tiendas que tenemos".
Aquí sí que Didier admite que la red de tiendas funciona, pero no irá a más, al contrario, habían tenido hasta 16. Ahora mantienen la de Reus, Barcelona, Badalona, Sant Cugat, Cambrils, Valencia, Irún y Pamplona. Los establecimientos son también un eje de la política de sostenibilidad de la compañía que fomenta la recogida de productos de cocción usados que, si son de la marca Valira se funden posteriormente para reutilizar el aluminio, y si son de otras marcas, se ponen en el circuito de reciclaje.
"La marca se va adaptando a las tendencias del mercado y las necesidades del consumidor, que siempre ha estado en el centro de nuestros objetivos; es el ADN de la familia Betriu", comenta. Por eso acaban de sacar -sumándose a la oferta de otros fabricantes- las sartenes con mango desmontable, apilables, aptas para la inducción y para el horno. La siguiente innovación para finales de este año: producir sartenes de acero inoxidable; "un reto más que podemos sacar adelante porque hemos recibido una máquina apta para hacerlo".
En total, la marca comercializa 323 referencias entre la línea de cocción y la que llaman movilidad -que engloba todos los utensilios para comer fuera de casa, desde los tápers a las fiambreras, termos, etc-. La familia Betriu, explica Didier, observaba al consumidor y así comenzó la historia de la compañía.

Oliana, Andorra y Reus
Josep Betriu i Tàpies (1917-2014) nació en Oliana (Alt Urgell) y allí, junto con su hermano Francesc crearon la marca Taurus en 1962 para fabricar pequeño electrodoméstico. Antes también fundaron, en 1945, el grupo Becier, en Andorra, que hoy en día todavía es una empresa reconocida -automoción, distribución, seguros, inmobiliaria y viajes-, propiedad de los descendientes de la familia Betriu. A raíz de esta sociedad, Josep Betriu, con un establecimiento que tenía en Andorra, "conocía nuevos productos que llegaban a Andorra y que en España o no existían o poca gente los podía comprar y así fue como observó que las cafeteras eran un producto que traspasaba la frontera y decidió invertir en Reus", explica Didier.
Eligió Reus porque tenía relación con Josep Matas, director del Banco de Bilbao en Reus, y se unieron la idea de invertir para producir cafeteras y utensilios de cocina con una antigua fábrica en desuso que Betriu reformó. Con Valira ya en funcionamiento, Francesc Palacín Artiga y Josep Maria Pujol Gibert, que eran socios en la empresa Pujol y Palacín, sociedad creada en 1965 dedicada a la fabricación de material avícola, acabaron por integrarse en el grupo Valira y ser accionistas y directivos.
Las cafeteras concentraban el grueso de la actividad inicial de Valira, que fue añadiendo sartenes, azucareros, termos, vinagreras, fiambreras, y un largo etcétera hasta llegar a 400 referencias. La línea de tápers se inició en 2005.