La definición del flujo de caja es una de las más sencillas dentro de los conceptos financieros de una empresa. Se trata del dinero real que entra y sale de una empresa, es decir, lo que queda de restar los gastos a los ingresos. Por ello, el flujo de caja es uno de los indicadores, por no decir el prioritario, que utilizan los inversores para comprobar si una empresa puede pagar sus facturas, crecer y recompensar a los accionistas con dividendos. De ahí la importancia del término entre las grandes fortunas que disponen de capital para invertir, a cambio de conseguir altas rentabilidades, y evitar problemas de liquidez a corto plazo.
Con el flujo de caja, los inversores tienen información importante sobre la liquidez y solvencia de la empresa. En el flujo de caja se incluyen los ingresos generados por las ventas, los costes de los bienes vendidos, los gastos de venta y los gastos administrativos -como pueden ser los salarios de la plantilla-, la compra de activos fijos, los créditos y las inversiones, entre otros.
Los inversores tienen en cuenta la voz de los expertos contables que consideran que, a diferencia de la partida presupuestaria de las ganancias, el flujo de caja es más difícil de manipular, lo que lo convierte en una medida confiable del rendimiento de una empresa. Es muy importante que el flujo de caja sea positivo porque demuestra que la compañía funciona correctamente; es decir, que ingresa más que gasta y que disfruta de buena liquidez y estabilidad financiera. Además de poder hacer frente a posibles imprevistos.
Asimismo, si el flujo de caja es positivo, las empresas pueden abordar su crecimiento o expansión, a la vez que sus inversiones en I+D o recursos humanos -por citar algunas opciones-, con garantías de que no deberán recorrer a la financiación externa. Así, se evitan entrar en unos niveles de alto endeudamiento que, dicho sea de paso, reducir la liquidez por el pago de intereses y limitar la capacidad de inversión o crecimiento. En este mismo sentido, Una empresa con un flujo de caja estable puede pagar sus deudas a tiempo, lo que reduce el riesgo financiero.
Pero, sobre todo, para los ricos el flujo de caja garantiza que obtendrán dividendos. En términos contables, lo que más revisan los inversores es el llamado flujo de caja descontado. Se refiere al método del valor temporal del dinero, en el que los flujos de caja futuros generados por una inversión se descuentan en función del valor actual. Permite a empresas e inversores tomar una mejor decisión sobre si merece la pena invertir en una determinada empresa o inversión. También puede ayudar a valorar una empresa o inversión determinando el valor actual y futuro de la inversión.
Existen tres tipos principales de flujo de caja: operativo, de inversión y financiero:
- El flujo de caja operativo se refiere al flujo de efectivo generado por las actividades comerciales diarias. Esto incluye los ingresos procedentes de la venta de productos o servicios, así como todos los costes incurridos, como salarios, alquileres e impuestos.
- El flujo de caja de las actividades de inversión incluye las entradas y salidas de efectivo resultantes de las inversiones o desinversiones en activos fijos (por ejemplo, compras/ventas de maquinaria, terrenos, participaciones).
- El flujo de caja financiero se refiere al flujo de efectivo generado por la obtención de préstamos o la devolución de préstamos. Esto incluye, por ejemplo, el pago de intereses y amortizaciones de préstamos o la distribución de beneficios retenidos a los accionistas.