El presidente de Telefónica, Marc Murtra, cumple este próximo domingo un año al frente de la principal operadora de telecomunicaciones española. Un periodo marcado por la aceleración de la salida de América Latina y la ejecución de un conjunto de decisiones difíciles destinadas a simplificar la estructura de la empresa e impulsar su crecimiento, todo ello en un contexto sectorial europeo que apunta hacia un proceso de consolidación. El hombre que asumió la presidencia ha definido su estilo en una entrevista al diario británico The Times: "Voy a las empresas cuando hay un problema profundo que cambiar. Me fijo un objetivo y lo consigo con una determinación muy fuerte y eso a veces causa dolor. Creo que es por el bien común".
Precisamente esta determinación ha sido el sello de los últimos doce meses, durante los cuales se ha pisado el acelerador en la estrategia, concebida ya bajo José María Álvarez-Pallete, de retirada progresiva de América Latina. El objetivo es reducir la exposición a la volatilidad macroeconómica de la región, al riesgo de sus divisas y a la incertidumbre regulatoria.
La materialización de esta estrategia ha tenido un impacto palpable en las cuentas. Los resultados del primer semestre del año 2025 reflejaron la discontinuidad de las operaciones en Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay, con unas pérdidas asociadas de 1.913 millones de euros. Desde la llegada de Murtra, la empresa ha concretado la venta de sus filiales en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador. La venta del negocio en Colombia, también a Millicom, resta pendiente de cierre definitivo, a pesar del acuerdo vinculante alcanzado en 2024. Ahora, los retos pendientes en la región son los complejos mercados de México, Venezuela y Chile.
El horizonte de Telefónica se reconcentra así en sus cuatro mercados principales: España, Alemania, Reino Unido y Brasil. Esta es la piedra angular del plan estratégico presentado por Murtra el pasado 4 de noviembre, un plan que no ha rehuido decisiones drásticas catalogadas por la propia compañía como "dolorosas". Por un lado, se ha cerrado un acuerdo sindical para un expediente de regulación de empleo que supondrá la salida de unos 5.500 trabajadores, con un coste de 2.500 millones de euros antes de impuestos, pero que promete ahorros de 600 millones anuales a partir de 2028. Por otro lado, se prevé reducir a la mitad el dividendo para el año 2026, ligando su retribución futura a la evolución del flujo de caja.
Este paquete de medidas, según la visión del grupo, permitirá simplificar y agilizar el modelo operativo, reforzar el balance y dar sostenibilidad al dividendo. En esta misma línea de racionalización, otra decisión significativa ha sido la de dejar de cotizar en la Bolsa de Nueva York, una retirada que se hará efectiva precisamente este domingo, coincidiendo con el aniversario de Murtra. Un símbolo del final de una etapa que comenzó en 1987, cuando Telefónica se convirtió en la primera empresa española en cotizar en Wall Street.
La cuestión de la valoración bursátil ha sido uno de los temas recurrentes desde su llegada. Murtra tomó las riendas con las acciones a 3,97 euros. Tras un máximo anual cercano a los 5 euros en agosto de 2025, la presentación del nuevo plan estratégico en noviembre marcó un punto de inflexión. Al cierre de este viernes, la cotización se sitúa en 3,339 euros, casi un 19% por debajo del nivel de entrada.
Sin embargo, el presidente mantiene una convicción firme: las decisiones tomadas dirigen la empresa por el camino correcto para acelerar el crecimiento en los próximos años. "Muchas de las decisiones dolorosas y difíciles que se toman hoy se toman si el diagnóstico es correcto y se tiene el mandato correcto y la capacidad correcta para recibir retornos a futuro", destacó en un foro celebrado semanas después de la presentación del plan.
El futuro crecimiento de Telefónica pasa, pues, por esta racionalización y por posibles operaciones de fusión y adquisición en sus mercados clave. Aquí es donde entra en juego otra faceta característica del estilo de Murtra: la discreción. A pesar de los rumores constantes sobre posibles movimientos, el presidente se ha negado sistemáticamente a alimentar especulaciones, argumentando que revelar sus intenciones perjudicaría las negociaciones.
No obstante, sí ha asumido públicamente la bandera de la consolidación sectorial en Europa, defendiendo en múltiples foros la necesidad de un marco regulatorio que permita crear campeones europeos capaces de competir con los gigantes de Estados Unidos y China. Esta batalla, que ya libraba su predecesor, es compartida por otras grandes telecos del continente, como la Deutsche Telekom u Orange, empresa que recientemente ha acordado la compra del 50% que no controlaba de MasOrange. El camino de Murtra, lleno de decisiones complejas y de mirada puesta en una reestructuración profunda, define así el primer año de un liderazgo determinado a remodelar Telefónica para los nuevos tiempos.
TELECOMUNICACIÓN
La salida de América Latina marca el primer año de Murtra en Telefónica
El directivo catalán también ha impulsado un ERE y la reducción del dividendo
- Aleix Ramírez
- Barcelona. Viernes, 16 de enero de 2026. 19:15
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