El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, se ha mostrado este martes convencido de que la empresa está "sólida" ante un escenario "de elevada volatilidad" como el actual, con los precios de la energía subiendo y bajando en función de cómo avanza el conflicto entre Irán y Estados Unidos. "Estamos totalmente fuera de esta región, no tenemos nada en Arabia Saudí", ha dicho durante la llamada con los inversores posteriores a la presentación del plan estratégico.
Lo que sí que ha reconocido es que habrá impactos en los precios y en alguna actividad no esencial por los problemas de logística generados en el estrecho de Ormuz. Ahora bien, "el suministro para Portugal y España está garantizado y eso es importante para nosotros".
"Estamos bien posicionados para afrontar la volatilidad, incluso en un escenario más estresado", ha dicho Imaz, que ha querido recalcar que, ante este escenario de tensión geopolítica, sus inversiones (que alcanzarán los 10.000 millones en tres años) se centrarán sobre todo en escenarios estables y donde la compañía ya opera, sobre todo Estados Unidos en cuanto a la extracción y producción y España y Portugal en cuanto a la actividad industrial y de cliente.
La empresa incrementa también su apuesta por los accionistas y aumenta los dividendos. Les dedicará entre un 30 y un 40% del flujo de caja, es decir, repartir en dividendos alrededor de 3.600 millones en efectivo hasta 2028. Solo este 2026, ya repartirá 1.900 millones a su casi un millón de accionistas. Repartirá 1,051 euros por acción este año, un 7,8% más que el año pasado, y 350 millones en una recompra de acciones que tiene como objetivo reducir el capital social. Después, tiene la intención de incrementar en un 3% anual la cantidad dedicada al dividendo.
En cuanto a Venezuela, Imaz ha aclarado que sus planes quedan fuera del plan estratégico, sujeto en la inversión a la "flexibilidad", pero que mantiene lo que dijo durante la reunión en la Casa Blanca con Donald Trump: que tienen capacidad de "duplicar" el volumen de extracción en dos años y triplicarlo en tres años.
"El nuevo marco legal nos abre una oportunidad para recuperar el sector y el gas del país, que es algo que los venezolanos necesitan", ha dicho Imaz.
La energética ha presentado un plan de 10.000 millones en inversiones previstas para los próximos tres años, incluyendo este año, entre los cuales un 55% debe ir destinado a España y Portugal y un 34% a Estados Unidos, mientras que un 5% irá a otros países de la OCDE y un 7% a países que no forman parte de ella, como Venezuela.
La compañía mantiene similar al plan anterior el reparto de áreas estratégicas, con entre un 30 y un 35% de la inversión (unos 3.600 millones) destinados a exploración y producción de crudo, que será la partida principal, y entre un 25 y un 30% destinados a proyectos industriales.
En el negocio de exploración y producción, conocido como upstream, la empresa ha aumentado su foco en los Estados Unidos y ha bajado de 18 a 10 países su concentración geográfica. Los Estados Unidos, a través de proyectos en Alaska y en la costa sur, son los principales activos. En la primera fase de Pikka, en Alaska, prevé añadir una producción neta estimada de entre 30.000 y 35.000 barriles equivalentes de petróleo al día en 2028. En Leon-Castile, prevé 20.000 barriles brutos a corto plazo.