Los presidentes de Repsol y Naturgy, Antonio Brufau y Francisco Reynés, respectivamente, constatan el precio que está pagando la industria europea por los planes de descarbonización que impulsa la Unión Europea. "La política estratégica energética de Europa se está haciendo al margen de la industria", ha manifestado Antoni Brufau, y lo ha calificado de "barbaridad", durante su participación en el debate Seguridad energética, competitividad y soberanía: ¿qué modelo necesita Europa?, celebrado este martes en el marco de la Reunión Cercle d'Economia 2026. 

Brufau y Reynés han puesto en común un análisis de la política energética que impulsa la Unión Europea y que, a su entender, no tiene en cuenta que Estados Unidos y China no juegan con las mismas cartas, por lo cual, la industria europea está perdiendo competitividad. O lo que es más grave, según Brufau, la industria se traslada a China y Europa se está desindustrializando. 

Desde el Acuerdo de París (2015), "toda la regulación europea se ha centrado en descarbonizar la economía y ello nos ha llevado a un incremento del coste energético y a una gran dependencia, en lugar de proteger a la industria, y por ello la industria se ha desplazado a China", ha explicado Brufau. Además, cuando actualmente "las emisiones de Europa no llegan al 6% del total que se emite en el planeta", ha concretado. Pero si la industria europea se traslada a la China, por ejemplo, acaba siendo uno de los actores que más contribuye al calentamiento del planeta, ha dicho.

Brufau ha comparado la estrategia de Europa con la de Estados Unidos y China. "Estados Unidos, con una regulación incentivadora de la industria y de la descarbonización, a la vez y a pesar de las reticencias de Trump con el Acuerdo de París, ha reducido las emisiones". Por su parte, China está destruyendo el planeta mientras defiende el relato de la energía verde que no está cumpliendo porque es el mayor consumidor de carbono.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés. Foto: Carlos Baglietto

El presidente y consejero delegado de Naturgy, Francisco Reynés, ha subrayado que "es difícil pensar en una autonomía estratégica real de Europa si existe un consumo energético, pero no se vela por garantizar el suministro de las fuentes energéticas". "Tenemos el sistema más estricto con carencia de recursos naturales y seguimos consumiendo energía", ha remarcado.

Reynés ha coincidido en el diagnóstico: "Bajaremos las emisiones porque nos iremos desindustrializando" y ha puesto de ejemplo lo sucedido en economías como la alemana. El responsable de Naturgy ha advertido que "Europa lo ha hecho mal porque no ha intentado equilibrar la balanza entre la descarbonización, la industria y la garantía de suministro energético"; además de olvidar que el mix de fuentes energéticas de la Unión Europea es una foto global, pero que cada Estado miembro tiene realidades distintas.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau. Foto: Carlos Baglietto

Impacto del cierre de Ormuz

A preguntas de Carmina Ganyet, vicepresidenta del Cercle d'Economia y moderadora del debate, Reynés ha explicado que España está bastante a salvo a corto plazo de sufrir un shock en el suministro de gas a raíz del conflicto en Irán y del cierre del Estrecho de Ormuz. "el sector gasista tiene capacidad porque se han diversificado las fuentes y dispone de instalaciones de regasificación".

No por ello España se quedará al margen del impacto geopolítico si el cierre de Ormuz persiste y los mercados globales hacen una revisión global de los suministros, porque entonces Europa -España, también- se verá perjudicada. El 65% del suministro de gas en España proviene del exterior, con un peso importante de Rusia y Estados Unidos.

Por su parte, Brufau ha relatado que el cierre del paso crítico de Ormuz ha puesto de manifiesto la importancia de los combustibles fósiles ante el incremento del consumo energético. La importancia de los combustibles fósiles es tan destacada que, en los últimos 50 años, el peso de los fósiles ha pasado del 85% al 81% del total. "Si el modelo no ha cambiado demasiado en los últimos 50 años es porque no hemos sido capaces de cambiar la matriz energética", ha asegurado Brufau y se ha fundamentado en este dato para aventurar que la electrificación a corto y medio plazo no es la solución a la dependencia energética de Europa.