La guerra de Irán y el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz están poniendo en duda el suministro de petróleo y carburantes, por ejemplo, para la aviación. Ante este escenario, Repsol ha invertido, ha reforzado sus refinerías y ha incrementado la producción, para poder suministrar a sus clientes y hacer frente a nuevas necesidades, pero advierte que Europa necesita un cambio en la política energética porque parte de sus necesidades nacen de no haber hecho los deberes, algo que la compañía española sí hizo.
“El sistema de refino español es modélico, hemos invertido en los últimos años 15.000 millones para tener la mejor tecnología de refino. Y ha sido una inversión privada, sin apoyo público, sin reconocimiento público. España puede producir queroseno y ahora algunos se congratulan porque tenemos la capacidad de ayudar a la aviación y al turismo español”, ha reivindicado Antoni Brufau, presidente de Repsol.
Europa vive un momento muy difícil en el ámbito geopolítico y económico, por la guerra de Irán y la lucha entre Estados Unidos y China por la hegemonía mundial. En esta situación, el continente y la Unión Europea son “muy vulnerables”, especialmente a nivel energético, ya que tienen pocas fuentes y deben importar mucho, como se está viendo, pero también a causa de sus propias políticas, que, si no cambian, lo condenarán a “la irrelevancia” mundial, ha advertido.
El presidente de Repsol ha hecho un diagnóstico de la situación de Europa en la junta general de accionistas de la compañía, y ha reivindicado que es necesario que se cambie la regulación, que apuesta por la electrificación, premiando especialmente la renovable, y castiga al resto de energías y tecnologías. “Si seguimos en que la única tecnología que vale es la electricidad renovable, estamos destinados a mantener la irrelevancia que hoy tiene Europa”, ha insistido.

“Sería feliz si la regulación no se plantease como una guerra entre energías, una energía contra otra, la renovable contra el resto, porque el planeta las necesita a todas. Nos iría mejor a todos si Europa lo planteara de forma no confrontativa. Si lo conseguimos, volveremos a poner a Europa donde estuvo” a nivel industrial, ha explicado Brufau en su discurso ante los accionistas de Repsol.
Para demostrar esta tesis, ha aportado datos: en 50 años, el consumo de energía en el mundo se ha duplicado, pero la proveniente de combustibles fósiles, pese a que se ha priorizado la electrificación, se ha mantenido en el 81%, solo cuatro puntos menos que hace medio siglo. “Cuando oigo decir que es el momento de sustituir los combustibles fósiles por renovables, yo pregunto: ¿cómo, si tenemos el 80% anclado en combustibles fósiles?”, ha valorado, y ha sido muy duro con los políticos que defienden esta idea: “Cuando hablan de sustituir el petróleo por otras fuentes renovables, pienso: ‘¿Pero esta gente sabe lo que dice?’".
Brufau ha advertido que la fuente de energía que más crece en el mundo es el carbón, por la apuesta de China, y ha asegurado que, en ese contexto, y con el crecimiento previsto de la población y, por tanto, del consumo eléctrico en el mundo que se prevé para los próximos años, Europa no puede prescindir de todas las fuentes no renovables porque está encareciendo su factura energética: el precio es 2,5 veces más caro que en China y Estados Unidos, lo que lastra a la industria europea.
Repsol, comprometido con el suministro
La guerra de Irán ha puesto en evidencia las debilidades de Europa: “Esta crisis ha puesto de manifiesto nuestras vulnerabilidades. Ha quitado del mercado el 11% del crudo y ha puesto en tensión la balanza de oferta y demanda y la capacidad que tienen estos países de dotarse de esta energía”, ha dicho Brufau.
En este sentido, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha mostrado “el firme compromiso de Repsol con el suministro que España y Portugal necesitan”. “Lo que estamos viviendo es inédito”, ha advertido, y ha calculado que “si mañana se reabriese Ormuz, necesitaríamos 2 o 3 meses para recuperar los flujos habituales”, por lo que “podemos vivir dificultades”, pero ha reiterado el compromiso de la compañía.
“Hemos invertido en los últimos dos meses y medio en incrementar nuestro inventario. Estamos mejor preparados porque algunos hemos hecho los deberes. Gracias a esa inversión en las refinerías, cuando cerraban en Europa, estamos más cerca de asegurar el suministro. Va a haber dificultades en los próximos meses, pero estamos mejor pertrechados, y el compromiso de Repsol es total”, ha explicado
“En España estamos mucho mejor preparados” que en Europa “porque esta casa hizo los deberes”. “Podemos subministrar todo lo que nuestros clientes necesitan y tener excedentes porque hemos invertido, desde el día uno, porque nadie nos lo pidió”, ha concluido.
La junta aprueba el dividendo
La junta de accionistas de Repsol ha aprobado la gestión de la compañía durante 2025 y ha dado luz verde al reparto de un dividendo de 0,551 euros brutos por acción con cargo a los resultados del ejercicio, que se abonará el próximo 8 de julio. Sumado al pago efectuado en enero de 2026, la remuneración total al accionista ascenderá a 1,051 euros brutos por acción este año, lo que representa un incremento del 7,8% respecto a 2025. Además, los accionistas han respaldado una distribución adicional de 0,53 euros brutos por acción con cargo a reservas libres, prevista para enero de 2027 en una fecha que determinará el consejo de administración.
Durante la reunión también se aprobó una reducción de capital mediante la recompra de acciones por un importe equivalente a 350 millones de euros. Asimismo, los accionistas autorizaron al consejo de administración a ejecutar futuras reducciones de capital adicionales de hasta 110,5 millones de acciones propias, equivalentes al 10% del capital social, con el objetivo de dotar a la compañía de una mayor flexibilidad para llevar a cabo amortizaciones de títulos.