Los bancos buscan incrementar sus ingresos para mantener la senda de beneficios récord registrada en los últimos años, pero las plantillas dicen basta porque esas mejoras solo se consiguen con objetivos comerciales cada vez más ambiciosos y exigentes. La de CaixaBank fue la primera en salir a la calle a protestar e incluso hizo huelga general el pasado mes de marzo. Ahora lo harán todos los trabajadores de todos los bancos, desde donde persiguen un objetivo común: frenar la presión comercial, mejorar los salarios y restablecer el clima laboral.
Las movilizaciones han sido impulsadas por Comisiones Obreras, que busca el respaldo de UGT y FINE, los sindicatos más representativos del sector financiero. Las primeras concentraciones comenzarán la primera semana de junio y estarán protagonizadas inicialmente por delegados sindicales, con acciones previstas en distintos puntos del país frente a entidades como el Banco Santander, el BBVA, el Banco Sabadell, Unicaja, Ibercaja, Abanca y Cajamar, entre otras.
Más adelante, las protestas se ampliarán al conjunto de las plantillas, con nuevas acciones para visibilizar el malestar laboral, algo que no ocurre desde el 2024. Los sindicatos trabajan de forma coordinada en todos los bancos con el objetivo de implicar también a las patronales del sector —AEB, CECA y UNACC— ante la falta de respuesta por parte de las entidades.
Los plantillas no salen a la calle de manera conjunta desde el 2024
Los trabajadores han mostrado su malestar ante sus respectivos bancos, sin respuesta. Algunos en reuniones privadas, otros, incluso en las juntas de accionistas de manera pública. Ahora quieren dar un paso más, salir a la calle a protestar y pedir la intervención de las patronales ante la falta de respuesta de los bancos, explica Javier de Dios, responsable del sector financiero de la Federación de Servicios de CCOO a ON ECONOMÍA. Consultadas por este medio, las patronales no han querido hacer comentarios.
Desde CCOO aseguran que la situación del sector ya es un problema estructural. “La presión comercial, la sobrecarga de trabajo, los objetivos inalcanzables y determinados estilos de liderazgo generan un clima laboral insano que afecta de forma generalizada a todas las entidades”, apunta el sindicato, que defiende una respuesta “unitaria, coordinada y creciente” de todas las entidades.
En este sentido, Comisiones Obreras ha puesto en marcha una primera fase de movilizaciones con concentraciones de delegados en distintas zonas geográficas donde espera contar con el respaldo de UGT y FINE para dar mayor visibilidad a las protestas. Previamente, el sindicato ha realizado una encuesta entre los trabajadores del sector para elaborar un diagnóstico común de la situación laboral. Tras los resultados, ha decidido iniciar estas protestas.
Javier de Dios asegura que el conflicto afecta a la totalidad del sistema financiero, incluyendo bancos, antiguas cajas de ahorro y cooperativas de crédito. “Es un problema generalizado y es el momento de actuar de forma conjunta”. El responsable del sector financiero de la Federación de Servicios de CCOO recuerda también que este 2026 vence el convenio colectivo de todo el sector. Lo hará a finales de diciembre.
Por ello, los representantes de los trabajadores esperan que la presión sindical favorezca de cara a las negociaciones con las entidades para abordar cuestiones como la transparencia salarial, la reducción de la presión comercial y la revisión de los sistemas de objetivos, en el nuevo convenio 2027-2029.
