Los trabajadores de Leche Pascual en la planta de Gurb han anunciado nuevas movilizaciones después de dos semanas de negociaciones que consideran infructuosas. La plantilla, que ha mantenido reuniones con la dirección de la empresa desde la presentación del expediente de regulación de empleo, ha convocado un encierro nocturno en la fábrica para este lunes y una huelga el próximo 20 de julio, con el objetivo de trasladarse a Madrid y concentrarse ante las oficinas centrales de Leche Pascual. Las movilizaciones, que se han anunciado después de dos semanas de diálogo sin resultados, reflejan el descontento de una plantilla que ve cómo el cierre de la fábrica, previsto para el 31 de julio, se acerca sin que se haya llegado a ningún acuerdo.
El comité de empresa ha denunciado que la dirección de la empresa no ha presentado ninguna propuesta real que permita una salida negociada al conflicto. Según los representantes de los trabajadores, la empresa se ha limitado a ofrecer puestos de trabajo en las instalaciones que tiene en Aranda de Duero (Burgos), una alternativa que la plantilla considera inaceptable. El comité ha subrayado que la oferta de traslado no se puede considerar una solución para el conjunto de los afectados, ya que la mayoría de los trabajadores tienen su vida familiar y laboral arraigada en Osona y en Catalunya.
La plantilla reclama que se concreten las condiciones de Casa Tarradellas
A pesar de la tensión, la plantilla ha mantenido su predisposición a valorar una eventual incorporación a Casa Tarradellas, la empresa que adquirirá la fábrica para producir mozzarella. Los trabajadores, sin embargo, han reclamado que se concreten las condiciones básicas de esta posible contratación, como el sueldo, el horario, las funciones o las condiciones laborales. El comité ha criticado que la dirección de Leche Pascual mantiene una postura inmovilista y que no ha mostrado voluntad negociadora para aclarar estos aspectos. Los representantes sindicales han considerado que las dos semanas de negociación no han servido para acercar posiciones ni para abrir ningún escenario real de acuerdo. La plantilla ha insistido en el hecho de que la fábrica de Gurb es rentable y viable, y que el ERE no se justifica por razones económicas. El comité ha criticado que la empresa no haya puesto sobre la mesa ninguna propuesta que responda a la situación de la plantilla ni al hecho de que la fábrica continúa teniendo actividad.
El ERE presentado por Leche Pascual afecta a unos ochenta trabajadores, que son los que todavía trabajan en la planta de Gurb. El cierre definitivo de la fábrica, previsto para el 31 de julio, supondrá el cese de la actividad lechera en la antigua fábrica de Gurb, que pasará a manos de Casa Tarradellas. La empresa de la familia Tarradellas, que ha adquirido las instalaciones, tiene previsto dedicar la planta a la producción de mozzarella. La plantilla ha expresado su frustración por la falta de acuerdo y ha advertido que las movilizaciones continuarán si no hay avances en la negociación.
La huelga del 20 de julio, que incluirá un desplazamiento a Madrid, pretende visibilizar el conflicto y presionar a la empresa para que presente una oferta que responda a las necesidades de los trabajadores. El comité ha insistido en que la plantilla está dispuesta a continuar negociando, pero que no aceptará una solución que implique el traslado forzoso a otra comunidad. La decisión de la empresa de no concretar las condiciones de la posible contratación por parte de Casa Tarradellas ha sido uno de los principales puntos de fricción durante las negociaciones. La plantilla ha advertido que, si no hay avances, las movilizaciones se intensificarán en las próximas semanas.