El Maresme es conocido por sus playas, pero detrás del paisaje litoral hay una realidad que mantiene un peso importante en la economía y en la identidad de la comarca: los invernaderos. Durante muchos y muchos años, el Maresme ha sido una potencia agrícola, primero valorada por sus patatas, después por todos los demás cultivos de huerta, especialmente por los tomates, más adelante por las fresas y la flor cortada hasta que, a causa de la competencia de otros mercados internacionales, apostó por la planta viva. Ahora es un referente en planta viva en cuanto a la sostenibilidad y tecnificación.

Mario Herreros, director general de la cooperativa Corma, precisa que intentan evitar el término "planta ornamental", como se la ha conocido en el mercado, porque reduce su utilidad a una cuestión decorativa cuando también beneficia al medio ambiente y a la salud mental de las personas, entre otros efectos positivos. Por este motivo, han adoptado el término "planta viva".

El año pasado se llevó a cabo un estudio en el Hospital Clínic de Barcelona, con pacientes de postoperatorio, que puso en evidencia que aquellos que tenían plantas en la habitación presentaban una mejor recuperación. El Mercat de la Flor i la Planta de Vilassar colaboró en este proyecto. Herreros lo tiene claro: "Las plantas animan".

Corma reúne en la actualidad a 23 empresas del Maresme que se dedican a la planta viva cultivada en invernaderos. Como cooperativa, además de la actividad comercial y administrativa, defiende el territorio de la presión urbanística, busca soluciones ante el cambio climático y también contribuye a hacer posible el relevo generacional en las explotaciones.

Con el paso de los años, se han perdido explotaciones y superficie agrícola en el Maresme, sobre todo por la presión urbanística, pero también porque, en algunos casos, no ha habido sucesión. Esto está cambiando. Herreros recuerda que la estructura de la cooperativa evita que las empresas tengan que soportar buena parte de la burocracia —"el papeleo"— y las nuevas tecnologías "han ayudado a que el manejo de los viveros sea más amable, menos sacrificado".

Ante las sequías que ha traído el cambio climático, analizan qué plantas pueden producir y trabajan con hibridaciones que requieran menos consumo de agua. Herreros recuerda que el riego por aspersión hace años que ha desaparecido y que, desde la sequía de 2010, los viveros utilizan el riego por goteo para aprovechar el 100% del agua.

Trabajan para la jardinería privada y para la pública, o sea, para clientes particulares y también como proveedores de instituciones y administraciones. En este último campo, están generando conciencia para que en las ciudades haya más zonas verdes y menos plazas duras. Esto último también repercute en el negocio: "Cuando el ciudadano se da cuenta de que está más a gusto en zonas verdes, se fomenta el consumo privado de plantas".

Corma tiene su sede central en Premià de Dalt, pero dispone de delegaciones en Barcelona, Hospitalet de Llobregat y Madrid, donde posee un punto de venta en Valdebebas. Herreros recuerda que Madrid cuenta con extensísimas superficies verdes y, encima, tiene todos los ministerios, que son compradores de plantas.

Plantas del Maresme para acoger al Papa en Madrid

Madrid recibió al Papa León XIV el pasado junio con avenidas adornadas con plantas blancas y amarillas, los colores del Vaticano, que en buena parte procedían del Maresme. El Ayuntamiento de Madrid recurrió al producto del Maresme para engalanar la ciudad. Para Corma, esto ha visualizado la importancia de su sector y la calidad del producto que elaboran. Entregaron 35.000 plantas de petunia blanca y tageta amarilla.

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Madrid recibió al papa León con plantas con los colores del Vaticano / Jesús Hellín / Europa Press

Las 23 empresas socias de la cooperativa tienen una producción diversa y están situadas en diversos municipios de la comarca: Lloveras (planta de temporada, Sant Andreu de Llavaneres), Tiana (planta de temporada, Tiana), Pitchot (claveles, Premià de Dalt), Pere Salvat (planta de temporada, Teià), Vivers la Vinya (plantas trepadoras y arbustivas, Vilassar de Mar), Duñó (planta viva, Vilassar de Dalt), Sabater (planta arbustiva, Santa Eulàlia de Ronçana), Daniel Masarnau (planta arbustiva, Argentona), Horticultura Vinyals (planta de temporada y aromática, Cabrera de Mar), Jaume Serra (nerium, Premià de Dalt), Aimsat (trepadora, Vilassar Mar), Jaume Calafell (planta de temporada, Argentona), Brassó (crasas y tillandsia, Vilassar de Mar), Can Rubí (planta viva, el Montseny), Ortega-Olivé (plantas de temporada, Dosrius), Gaxas (crasas y de temporada, Premià de Dalt), Llanas (aromática y de temporada, Premià de Dalt), Vivers Vendrell (arbustivas, Tiana), Coplantvi (lantana, Premià de Dalt), Itxart (crisantemo, Vilassar de Dalt), Gabernet (fresones, Cabrils), Nova Plant 2000 (planta en tarrina, Teià) y Puig (arbustiva y de temporada, Vilassar de Dalt). En el ejercicio de 2024, la facturación de la cooperativa superó los 38 millones de euros.

La mayoría de los invernaderos del Maresme se destinan en la actualidad al cultivo de planta viva, pero algunos todavía producen productos de huerta de calidad, sobre todo en el norte de la comarca aunque también hay alguna destacada excepción en el sur, como Can Puxic, de tomates premium, de Vilassar de Dalt. La flor cortada casi ha desaparecido por la competencia de países como Colombia o Sudáfrica, si bien hace dos años la prensa todavía recordaba que Joan Pons, de Santa Susanna, todavía resistía con la venta de rosas.