Las aguas siguen revueltas en Parlem. Un día después de que se conociera la salida de su consejero delegado, Xavier Capellades, y un giro estratégico en la empresa catalana de telecomunicaciones, este jueves ha anunciado que han roto las negociaciones de fusión con Avatel por discrepancias con la valoración. La teleco catalana que preside Ernest Pérez Mas ha comunicado al BME Growth, mercado en el que cotiza, que Avatel le ha comunicado la decisión de “renunciar de manera irrevocable” a la operación después de haber recibido la comunicación “formal” del principal accionista de Parlem, Global Portfolio Investments, “manifestando la negativa a votar a favor de la operación en los términos planteados por Avatel”.
El origen del principal accionista de Parlem
Global Portfolio Investments es el vehículo inversor de la familia malagueña Domínguez, propietaria del grupo de Moda Mayoral. Además de Hablemos, también tienen participaciones en otras firmas como Sateliot (10%), Audax (5,8%), Miquel y Costas (14,6%), Atrys Health (6,4%), Pangea Oncology (13,8%), Unicaja (8,5%) y Rovi (5%).
Actualmente, al frente de Global Portfolio Investments está Manuel Domínguez de la Mata, representante de la cuarta generación de esta estirpe malagueña del textil, hijo de Rafael Domínguez de Gor, de 87 años, que fue el artífice de la transformación de una pequeña empresa familiar en una multinacional.
Durante décadas, esta familia se centró en la moda infantil, pero en los últimos años también ha apostado por las líneas de hombre y mujer, entrando como inversora en sectores industriales y tecnológicos, sobre todo en sanidad, renovables y telecomunicaciones.
Inicio de las negociaciones con Avatel
Hace casi un año, Parlem dio a conocer el inicio de negociaciones para integrarse con Avatel, un movimiento estratégico que pretendía fortalecer la posición competitiva de la operadora catalana en un mercado cada vez más concentrado y dominado por grandes grupos. La operación, que en aquel momento despertó un gran interés en el sector, se planteaba mediante una ampliación de capital que sería suscrita íntegramente por Avatel. Esta aportaría sus activos, empresas y negocio en determinados territorios como contraprestación, con el objetivo de crear una plataforma más sólida con capacidad para competir en igualdad de condiciones con otros operadores.
La unión de activos entre ambas compañías prometía generar importantes sinergias, tanto en términos de ingresos como de eficiencia operativa. Según las estimaciones que se hicieron públicas en el momento de iniciar las conversaciones, la integración aportaría una facturación adicional superior a los 20 millones de euros anuales, además de unos ahorros en costes operativos que se situarían entre los 3,5 y los 4,5 millones de euros anuales en un horizonte de cinco ejercicios. Estas cifras convertían la operación en una opción estratégica especialmente atractiva para ambas partes, ya que no solo permitía ganar escala, sino que también facilitaba la expansión territorial en zonas donde Avatel tenía una presencia destacada y donde Parlem aún no había conseguido una penetración significativa.
El punto de desacuerdo: el reparto accionarial
El preacuerdo inicial establecía que Avatel obtendría el 50,1% del capital de la nueva entidad resultante de la fusión, un porcentaje que le otorgaría el control de la compañía integrada, pero que, a la vez, respetaba un cierto equilibrio entre las dos estructuras. No obstante, en el transcurso de las negociaciones, las exigencias de Avatel han ido variando a medida que se profundizaba en el análisis de los activos y las valoraciones empresariales. Finalmente, Avatel ha elevado su pretensión hasta situar su participación alrededor del 60%, un cambio que ha sido rechazado por el núcleo duro de accionistas de Parlem, los cuales consideraron que esta nueva distribución desvirtúa el espíritu de la integración y deja la compañía catalana en una posición minoritaria con poco margen de decisión estratégica.
Esta modificación en las condiciones iniciales se ha convertido en uno de los principales escollos para alcanzar un acuerdo. La posición de Parlem, que inicialmente había aceptado perder el control de la compañía a cambio de las sinergias que aportaría la integración, es de no aceptar que la participación de Avatel se incremente hasta el 60%, un porcentaje que considera excesivo y que altera el equilibrio de fuerzas previsto inicialmente. Fuentes cercanas a la negociación señalan que, más allá del porcentaje concreto, el verdadero punto de fricción residía en la pérdida de capacidad de influencia en la gestión futura y en el miedo a que la integración acabara derivando en una absorción total disfrazada de alianza estratégica. Finalmente, la falta de entendimiento en este punto ha comportado la paralización de las conversaciones y ha dejado en suspenso un proyecto que había generado grandes expectativas en el sector.