El presidente de Telefónica, Marc Murtra, ha protagonizado una conferencia en Foment del Treball, cuyo presidente Josep Sánchez Llibre ha actuado como anfitrión, ante una amplia representación de la élite empresarial catalana, en un acto que ha servido para trazar las líneas maestras de lo que considera los grandes retos estratégicos en materia de tecnología y competitividad.
Su intervención, seguida con atención por nombres destacados como Josep Oliu, Salvador Alemany, Enrique Lacalle, Raimon Grifols, Marco Patuano, Pau Relat, Teresa Garcia-Milà o Carlos Puig de Travy, ha puesto sobre la mesa una cuestión latente en la sociedad: la necesidad imperiosa de dotar a Europa y, por extensión, a Catalunya, de una capacidad de defensa autónoma y robusta. La política también se ha hecho notar en la sala, con la presencia de los exconsejeros Felip Puig, Elsa Artadi y Carles Mundó.
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, ha destacado cómo desde la patronal "compartimos con Telefónica la necesidad que tiene Europa de tener un marco regulador que facilite las inversiones y la innovación, sin que existan obstáculos que dificulten el crecimiento".
Una de las afirmaciones más contundentes de la charla ha sido la que vincula directamente la salud democrática de un país con su capacidad para desarrollar una industria de defensa propia. Murtra ha sido taxativo en este punto, asegurando que "si queremos democracia, necesitamos una industria de defensa sin complejos".
Con esta declaración, el presidente de Telefónica ha querido romper con las reticencias que, tradicionalmente, han acompañado el debate sobre la industria militar en Catalunya y en Europa, defendiendo que la soberanía política no se puede desligar de la soberanía tecnológica e industrial.
En esta misma línea, ha advertido que "todos los países deben tener una industria de defensa relevante" y que, para poder desplegar una política de defensa autónoma, resulta imprescindible "tener tus propias infraestructuras". Para Murtra, este no es un debate ideológico, sino una cuestión práctica de autonomía en un mundo cada vez más competitivo e incierto.
Por su parte, Sánchez Llibre ha recordado que Catalunya "ha vivido de espaldas" al ecosistema de defensa y el actual contexto "garantiza revertir" esta dinámica.
La oportunidad catalana en el ecosistema de defensa
Más allá de la reflexión estratégica, Murtra ha querido subrayar el papel que las empresas catalanas pueden jugar en este nuevo escenario. Consciente del tejido industrial y tecnológico del país, ha señalado que "se tienen que construir muchas cosas y aquí es donde las empresas catalanas tienen una gran oportunidad". Esta afirmación conecta directamente con la necesidad de diversificar y fortalecer el sector, aprovechando el conocimiento acumulado.
Catalunya, según ha venido a decir, no puede quedarse al margen de una industria que, además de garantizar la seguridad, es un motor de innovación y empleo cualificado. El reto, sin embargo, no es menor, porque requiere inversiones a largo plazo y una visión de país que traspase los ciclos políticos, una cuestión que el presidente de Telefónica ha abordado también al hablar de la competitividad del territorio.
En el bloque dedicado al contexto digital y tecnológico de Catalunya, Murtra ha reiterado la necesidad de dotar al país de una "infraestructura tecnológica solvente" como base para competir en el entorno global. Y ha lanzado una advertencia que resuena con fuerza en el contexto de dependencia tecnológica actual: "Es peligroso que dependamos de tecnologías críticas que no sean europeas". Una afirmación que enlaza con su discurso sobre la defensa, porque pone el foco en la vulnerabilidad que supone ceder el control sobre las herramientas estratégicas a terceros países.
El presidente de Telefónica ha reconocido, sin embargo, que el camino no es fácil, porque "las tecnologías que necesitamos son de escala, caras y complejas", y ha advertido con realismo que "es posible que la inversión no salga a la primera". Esta constatación, lejos de ser un elemento desmotivador, ha servido para enmarcar la necesidad de perseverancia y de visión a largo plazo, dos ingredientes que, bajo su criterio, no siempre abundan en el debate económico español.
La apuesta satelital de Telefónica
En el capítulo dedicado a la estrategia de la compañía que preside, Murtra ha hablado del papel de los satélites en el ecosistema de las telecomunicaciones. Con una visión pragmática, ha definido que "el mundo satelitario es un complemento", dejando claro que esta tecnología no sustituirá las infraestructuras terrestres, sino que las ampliará y reforzará en aquellos ámbitos donde la conectividad por cable o fibra no llega o resulta menos eficiente.
Esta visión equilibrada refleja la voluntad de Telefónica de mantenerse a la vanguardia sin renunciar a la solidez de su red tradicional, una combinación que la compañía considera clave para dar respuesta a las necesidades crecientes de conectividad de la sociedad digital.
Murtra no ha escondido la complejidad del contexto actual. En su análisis, ha definido que "estamos en un momento de transformación lleno de resistencias", una constatación que ha servido para enmarcar el papel de los líderes empresariales en este proceso. "Los empresarios y los altos directivos somos agentes de la transformación", ha afirmado, reivindicando el protagonismo del sector privado en la conducción de los cambios que afectan a la economía y la sociedad.
Y ha añadido que "la transformación es para ser más competitivos", dejando claro que el objetivo final no es un cambio por sistema, sino una mejora efectiva de la posición de las empresas y de los territorios en el tablero global. Para Murtra, la resistencia al cambio es un enemigo a batir, pero también una realidad que hay que gestionar con habilidad y diálogo.
Disrupción en cuatro frentes
El presidente de Telefónica ha profundizado en la naturaleza del momento actual, que ha calificado de "disrupción que tiene consecuencias políticas y económicas". Y ha desglosado esta disrupción en tres ámbitos que están redefiniendo las reglas del juego: la inteligencia artificial, la computación cuántica y el proceso de soberanía tecnológica.
Tres vectores que, unidos, configuran un nuevo paradigma en el que "el mercado ya no se redefine solo a escala europea", sino que se inscribe en una competición global donde los ganadores serán aquellos que sepan anticiparse a los cambios y no limitarse a reaccionar a ellos. Esta visión holística de la disrupción demuestra la voluntad de Telefónica de situarse como actor activo en la reconfiguración del ecosistema tecnológico, más allá de su papel tradicional como operadora de telecomunicaciones.
En el apartado dedicado a las herramientas digitales, Murtra ha ofrecido consejos prácticos para las empresas que quieren encarar el reto de la digitalización con garantías. Su receta pasa por "tener una idea clara y un plan de empresa definido de lo que se quiere hacer", huyendo de adopciones tecnológicas impulsivas que no respondan a una estrategia previa.
Telefónica en Catalunya
En el tramo inicial de su intervención, el presidente de Telefónica también ha querido poner cifras a la presencia de la compañía en Catalunya, que no es menor. Recientemente, la operadora ha llevado a cabo una inversión de 121 millones de euros en el territorio, una cifra que refleja su compromiso con el desarrollo de las infraestructuras de comunicación.
La plantilla en Catalunya asciende a 1.043 trabajadores, de los cuales el 70% dispone de estudios superiores, un dato que subraya el alto nivel de cualificación del equipo humano. En cuanto a la base de clientes, la compañía tiene 6,5 millones de accesos, de los cuales 1,2 millones corresponden a líneas fijas. Con todo, Murtra ha concluido este bloque con una llamada a la acción que resume su discurso: "Debemos pasar del diagnóstico a la ejecución".
