Lamine YamalKylian Mbappé encabezan una nueva generación de deportistas de élite especialmente concienciada con la protección de su imagen y sus derechos de propiedad intelectual. Ambos han registrado en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), con sede en Alicante, un total de siete marcas cada uno, un paso estratégico que les permite controlar y comercializar su identidad en productos y servicios.

Entre las marcas registradas por Yamal destaca el gesto con el que celebra sus goles, el conocido 304, que hace referencia a sus orígenes en el barrio de Rocafonda de Mataró, a través de los tres últimos dígitos del código postal. Mbappé, por su parte, fue uno de los primeros futbolistas en registrar su característica celebración: detenerse en seco, sonreír, cruzar los brazos y colocar las manos en las axilas.

Esta protección, que compartió con su excompañero Jude Bellingham, evita que terceros utilicen estos signos distintivos sin autorización. Según datos del organismo comunitario, el interés por la protección de la imagen no es nuevo. Figuras legendarias como Pelé, Diego Armando Maradona y George Best ya registraron en su momento sus nombres, logotipos y, en algunos casos, gestos característicos. En la actualidad, Leo Messi y Cristiano Ronaldo también disponen de una amplia cartera de marcas que les permiten rentabilizar su imagen más allá de los terrenos de juego. La futbolista polaca Ewa Pajor es otro ejemplo de esta tendencia creciente.

Las organizaciones deportivas también apuestan por la propiedad intelectual

Más allá de los deportistas individuales, clubes y organizaciones deportivas dependen cada vez más de la protección de la propiedad intelectual para gestionar y rentabilizar su identidad. La FIFA, por ejemplo, posee más de 200 marcas registradas en la Unión Europea y ha presentado más de 400 solicitudes de diseño europeo. La NBA tiene más de 300 marcas registradas en la UE; el Comité Olímpico Internacional, más de 40 marcas y una cifra superior a los 140 diseños comunitarios; y la FIA, el organismo que rige la Fórmula 1, dispone de alrededor de un centenar.

La protección de la propiedad intelectual en el ámbito deportivo va mucho más allá de los logotipos y los nombres de jugadores. También se incluyen mascotas, trofeos, colores de equipos, insignias, material promocional e incluso cánticos y frases distintivas. Uno de los ejemplos más conocidos es el You'll Never Walk Alone del Liverpool FC, el himno que resuena en Anfield cada jornada. También hay sonidos característicos asociados a clubes, como la pronunciación de la palabra Barça, que forma parte de la identidad protegida del club azulgrana.

El director ejecutivo de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, João Negrão, ha destacado que el deporte se basa en el talento, el esfuerzo, la creatividad y la identidad. Según su visión, la propiedad intelectual ayuda a proteger desde los logotipos y diseños que los aficionados reconocen al instante hasta el contenido y los productos oficiales que sustentan el ecosistema deportivo. Negrão ha añadido que el juego limpio no se limita a los terrenos de juego, sino que también implica elegir contenido legal y productos auténticos, porque así se protege la innovación y se garantiza un deporte justo para todos.

La piratería y la falsificación causan pérdidas anuales de 851 millones en la UE

El sector deportivo es un objetivo frecuente para las redes criminales, que buscan obtener ganancias ilícitas mediante productos falsificados y la transmisión ilegal de eventos en directo. Según estimaciones de la EUIPO, la venta de equipamiento deportivo falsificado en la Unión Europea causa una pérdida total de 851 millones de euros anuales, una cifra que representa el 11% de las ventas totales del sector.

​​​​​​​Francia, Austria y los Países Bajos registran más pérdidas económicas, pero en términos de impacto proporcional, Rumanía, Lituania y Hungría son los países más afectados, donde el equipamiento falsificado representa hasta el 20% de las pérdidas totales. Las tendencias de consumo también reflejan la magnitud del problema. Según los datos de la EUIPO, el 10% de los jóvenes de entre 15 y 24 años admite haber comprado intencionadamente material deportivo falsificado, y el 21% confiesa haber accedido deliberadamente a contenido pirata.

Estas cifras ponen de manifiesto la necesidad de reforzar las campañas de sensibilización sobre el impacto negativo de la piratería y la falsificación, que no solo perjudican a los titulares de los derechos, sino que también pueden poner en riesgo la seguridad de los consumidores, dado que los productos falsificados no siempre cumplen los estándares de calidad y seguridad exigidos por la normativa.

La piratería de contenido deportivo en directo, especialmente a través de servicios ilegales de IPTV, continúa estando muy extendida, con un crecimiento significativo entre 2022 y 2023. Las autoridades comunitarias trabajan para combatir estas prácticas, pero la dimensión global del problema dificulta su erradicación. La protección de la propiedad intelectual se presenta como una herramienta fundamental para preservar la sostenibilidad económica del deporte profesional y garantizar que los aficionados puedan disfrutar de contenido legal y de alta calidad.