José Llorens Torra continúa engordando su patrimonio de manera más que discreta. Nacido en el pueblo de Sedó, en la comarca de la Segarra, hace 82 años, todos los rankings de millonarios lo sitúan como la primera fortuna de Lleida, a pesar de que hace más de cuatro décadas que se ha establecido con la familia en Madrid. Está al frente del grupo Llotor, que el año pasado facturó 1.130 millones de euros, un 3% menos que en el ejercicio anterior, si bien esto no impidió que aumentara los beneficios netos hasta los 260,34 millones, un 4,5% más que el año antes, según consta en las cuentas de la compañía.

Llotor consolida los resultados de más de 80 empresas repartidas por todo el mundo. Su principal actividad es el movimiento de tierras para la minería y la obra civil, que incluye el alquiler de maquinaria pesada. En el informe de gestión que acompaña las cuentas del año pasado se indica que, actualmente, la actividad del grupo se concentra sobre todo en Chile, "que constituye el principal mercado operativo". También mantienen una "presencia relevante" en Australia, Costa de Marfil, Arabia Saudita, Estados Unidos y otros países de Latinoamérica como México, Colombia, Perú y República Dominicana.

El grupo de José Llorens también se dedica a la agricultura, al inmobiliario y controla inversiones en compañías de diversos sectores, pero más del 89% de sus ingresos (1.007 millones de euros) provienen de los trabajos de movimiento de tierras y alquiler de maquinaria. De este importe, más de la mitad salen de Latinoamérica (527 millones), a la que siguen Australia (220 millones) y África (147 millones). Curiosamente, su negocio de movimiento de tierras para la minería y construcción civil en Europa casi resulta irrelevante, con poco más de 9 millones de euros. La plantilla global del grupo Llotor supera las 6.000 personas, de las cuales 5.410 son hombres y 609 son mujeres.

El endeudamiento bancario se sitúa por debajo de los beneficios. Así, acabó el ejercicio fiscal (cerrado el 30 de octubre de 2025) con créditos a largo plazo por un importe de 193 millones de euros (207 millones un año antes) y a corto plazo de 98 millones (84,6 un año antes). Con posterioridad al cierre del ejercicio, Llotor ha ingresado un dividendo de 13,1 millones de euros por su participación en la luxemburguesa Maxam Prill, líder en la fabricación de explosivos para voladuras en minería y obra civil; y ha adquirido participaciones por valor de 10,1 millones de la española Boysep Investment, una sociedad de inversión libre (SIL) de la que José Llorens es consejero y una de sus hijas, Ana María Llorens Torné, consejera delegada.

En verano, José Llorens todavía acostumbra a visitar la casa solariega que conserva en Sedó, así como el pueblecito de al lado, Riber, donde nació su esposa. Son padres de cinco hijos: Mercedes, Ana, Ramón, Cristina y Montserrat Llorens Torné, si bien solo los tres primeros aparecen en el consejo de administración de la sociedad holding en compañía de su padre. Es una familia discreta, que forma parte de los llamados ricos sin cara, que evitan tanto la prensa como las redes sociales.

Los orígenes empresariales de Llotor comienzan en 1962 en la comarca de la Segarra, cuando José Llorens compró la primera máquina: un tractor equipado con una niveladora, que utilizaba para allanar los campos de cultivo. Se instaló en Tàrrega (Urgell), pero unos años después se estableció en Madrid, donde ha hecho fortuna. La última lista de Forbes lo sitúa en la posición 34 de los más ricos de España.

En la década de los ochenta, ya participaba en la ejecución de grandes obras civiles en España y, en la de los noventa, ya operaba en Latinoamérica. Dentro del grupo Llotor, la empresa más destacada es Epsa Internacional, una subcontratista de obras especializada en el movimiento de tierras. La sede social del holding y de la mayoría de las empresas que posee en España se encuentra en un edificio de oficinas de la calle Almagro de Madrid, pero también tiene algunas domiciliadas en Catalunya: la explotación agraria Bensa, en la Sentiu de Sió (Noguera); la ingeniería Epsa Projectes, en Lleida; y las hoteleras Feldespat, de Garòs (Vall d’Aran), y Jorsu Catalana, propietaria del Barcelona Airport Hotel, situado cerca del aeropuerto de El Prat.