El director de Compras de Indra, Alberto Sosa, ha anunciado en Barcelona la apertura del ecosistema de proveedores y socios tecnológicos de la compañía, una iniciativa que abre nuevas oportunidades de colaboración para las empresas catalanas interesadas en acceder al sector de la defensa y la seguridad. Lo ha hecho durante una jornada empresarial, celebrada en la sede de Foment del Treball. El encuentro ha reunido a una setentena de empresas catalanas y tenía como objetivo proporcionar las claves para que estas compañías puedan prepararse adecuadamente y cumplir los requisitos necesarios para competir en un sector en pleno crecimiento.
Sosa ha subrayado durante su intervención que Catalunya constituye un área de expansión prioritaria para Indra y que existen oportunidades extraordinarias para las empresas que están diversificando su actividad. Según el directivo, el momento de fuerte crecimiento que experimenta el sector de la defensa abre la puerta a la reconversión de compañías procedentes de otros ámbitos que puedan adaptar su capacidad productiva y tecnológica a las necesidades específicas de este mercado.
La presencia del grupo en Catalunya no es, sin embargo, una novedad, sino que responde a una trayectoria consolidada. Indra cuenta actualmente con más de 350 proveedores y Barcelona es la segunda ciudad del Estado con más empresas que trabajan para la compañía. De este conjunto, más de ciento treinta proveedores colaboran ya directamente en proyectos vinculados al ámbito de la defensa, una cifra que, según fuentes de la empresa, convierte a Catalunya en un polo tecnológico de referencia para Indra, especialmente por el nivel de sus empresas emergentes, universidades y centros de investigación.
El protocolo para la operación de Escribano
Paralelamente a este anuncio, Indra ha hecho público, por indicación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el protocolo que ha de regular la posible operación de integración con Escribano. El documento, aprobado por el consejo de administración de la compañía el pasado 30 de julio, establece los mecanismos para garantizar una gestión adecuada de los conflictos de interés y asegurar que el proceso se desarrolle de acuerdo con los mejores estándares de gobierno corporativo. El protocolo designa al consejero delegado, José Vicente de los Mozos, como responsable de asumir las funciones ordinarias de análisis, estructuración y ejecución de la posible operación. De los Mozos deberá colaborar estrechamente con una comisión creada específicamente para supervisar el proceso, y asistirá a sus reuniones con voz pero sin voto.
La necesidad de establecer este protocolo deriva de la composición actual del accionariado y del consejo de Indra. El presidente de la compañía desde enero del año pasado, Ángel Escribano, es copropietario junto con su hermano Javier de la empresa con la que se quiere explorar la integración. Además, Escribano posee un 14,3% del capital de Indra, lo que la convierte en el segundo accionista del grupo por detrás del Gobierno español, que controla un 28% a través de la SEPI. El mismo Javier Escribano forma parte del consejo de administración en representación de la empresa familiar. En consecuencia, el protocolo determina que ambos deberán ausentarse de cualquier reunión del consejo en la que se aborde la posible operación, abstenerse de participar en las votaciones y no tendrán acceso a la documentación confidencial relativa al proceso ni a los asesores designados por Indra.
La comisión estará integrada exclusivamente por consejeros independientes, con Belén Amatriain como presidenta, acompañada por Eva María Fernández, Josep Oriol Piña y Bernardo Villazán. Este órgano tendrá la función de coordinar y supervisar todo el proceso, emitiendo informes y recomendaciones previas a cualquier decisión del consejo. El protocolo establece, sin embargo, que estos informes no tendrán carácter vinculante, de modo que el consejo podría aprobar la operación aunque no cuente con el visto bueno de la comisión, si bien De los Mozos deberá procurar obtenerlo en la medida de lo posible.
Finalmente, el protocolo prevé la convocatoria de una junta general de accionistas para obtener la aprobación definitiva a la operación, en la que Escribano tendrá derecho de voto. El quórum necesario para la aprobación dependerá de la naturaleza concreta de la operación, especialmente si comporta la emisión de nuevas acciones. La posible fusión con Escribano supondría para Indra incorporar a su perímetro una empresa especializada en sistemas de armamento, un negocio para el cual ya ha creado la división Weapons & Ammunitions. Escribano desarrolla, entre otros productos, torretas para tanques y vehículos blindados, un mercado en el que ambas compañías ya colaboran a través de Tess Defence, sociedad encargada de fabricar para el ejército español los vehículos 8x8 Dragón y el Vehículo de Apoyo de Cadenas, dos contratos valorados cada uno en unos 2.000 millones de euros.