La saturación de la red eléctrica española empieza a ser crítica. A menudo se ve la generación y las tecnologías que hay detrás, como la nuclear o las renovables, con una mirada de preocupación, pero, para Iberdrola, el principal problema que tiene el sistema eléctrico del Estado es la red. La falta de inversiones en los últimos años ha provocado que esté saturada y que sea difícil obtener nuevos accesos de conexión, lo que ya está perjudicando a las empresas, especialmente a la industria.
Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola España, ha denunciado que “hay 100.000 megavatios de demanda sobre la mesa” pendientes de acceso a la red, solicitados en los últimos dos años y a los que no se ha podido satisfacer. La gran mayoría corresponden a empresas, principalmente industrias, aunque puede haber también desarrollos urbanísticos. “La red es absolutamente estratégica”, ha remarcado en un diálogo con Carles Puig de Travy, decano del Col·legi d’Economistes de Catalunya.
El problema con la red es múltiple. Por un lado, porque mientras España se volcaba en incrementar la producción, se dejó a un lado las redes. Por el otro, porque hay “especulación y demora”. Ante las dificultades para el acceso, hay empresas que solicitan puntos de conexión a la red, lo cual es gratuito, sin tener un proyecto concreto, o lo solicitan en varios puntos por si acaso. Esta petición prereserva ese punto de conexión y deja de estar disponible al menos dos años, aunque no se esté usando y no se termine usando.
Y luego está la lentitud de la administración y un exceso de trámites para conseguir los accesos, lo que hace que puedan pasar años desde que se solicita hasta que se consigue. “Vamos sumando un volumen importantísimo de inversión que no se realiza, empleos de calidad que no se generan, etc.”, ha lamentado.

“España es muy atractiva para implantar industria, y tiene un precio competitivo y mucha resiliencia. Hay mucha industria que se quiere implantar aquí, pero si le pedimos que espere dos, tres o cinco años, no se va a esperar. Y esto para una gran empresa, pero a una pyme, si no le damos la oportunidad de ser competitiva, la estamos condenando”, ha continuado Ruiz-Tagle.
Esta situación, además de dificultar nuevos proyectos, también va en contra de los que ya están: “Al industrial que ya tiene una fábrica y quiere ampliar, o quiere cambiar el uso de tecnologías fósiles por electrificación, y necesita 40 megavatios más, le tenemos que decir que no”.
Por lo que respecta a la generación, ha recordado el apagón, por el cual “no hay que demonizar ninguna tecnología” porque no fue un problema de tecnologías, sino de gestión de la red, que “es muy grande y mallada”. “Aprendimos muchas cosas”, ha añadido, como la necesidad de un buen equilibrio entre tecnologías síncronas, las que aportan estabilidad al sistema, y asíncronas, como la eólica y la fotovoltaica.
Iberdrola defiende la prórroga de las nucleares
Entre las síncronas ha destacado la nuclear por el calendario de cierre de las centrales que hay sobre la mesa, que, si no se modifica, se iniciará en 2027 con Almaraz y afectará a partir de 2030 a las plantas catalanas, empezando por Ascó I. Para Ruiz-Tagle, no hay debate posible: con la situación actual, y lo que viene respecto a la electrificación y los centros de datos, no se pueden cerrar las centrales españolas.
“La nuclear tiene que existir como una tecnología de base. No serán solo los centros de datos los que necesitarán electricidad, también nuevas industrias. Las nucleares dan una estabilidad espectacular, producen la mayoría de horas del año. Ya quisiera yo tener más de esto y dormir tranquilo”, ha expresado.
El directivo de Iberdrola ha explicado los efectos negativos que tendría el cierre de las nucleares, empezando por el encarecimiento de 14 euros del precio medio del kilovatio hora, lo que costaría 280 millones al año a la industria catalana, mencionando un informe de Deloitte.
Otro efecto sería menos seguridad de suministro, porque significaría eliminar del sistema una tecnología que aporta estabilidad, y más emisiones: “Por la noche, cuando no hace sol, o en las horas en las que hace viento, voy a necesitar el ciclo combinado y voy a aumentar las emisiones; volveremos 15 años atrás en emisiones”.
“No podemos perder el norte”, ha añadido. “Tenemos que explotar nuestras fuentes autónomas”, en referencia al sol y al viento, puesto que España no cuenta con reservas de gas ni de petróleo. “Y necesitamos poder almacenar”, ha añadido. “Francia, Reino Unido, Suiza… van a hacer nuevos reactores. Es algo que está sobre la mesa. Diálogo y consenso”, ha pedido.
Las tensiones geopolíticas y el corte del estrecho de Ormuz también se han comentado en la conversación entre Ruiz-Tagle y Puig de Travy. “Las rutas comerciales han sido siempre un punto crítico. No sabemos cuánto durará, pero lo importante es saber que no va a ser la última”, ha explicado. Eso sí, ha destacado que, gracias al mix de producción energética que tiene España, le afecta menos que al resto de países de Europa.