El Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto en marcha el procedimiento para retirar la licencia de comercializadora eléctrica a Holaluz. La decisión, publicada este sábado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), abre un plazo de diez días hábiles para que la compañía presente alegaciones. Paralelamente, la administración ya prepara el traspaso de sus 300.000 clientes a otro comercializador. Se trata de uno de los expedientes más destacados en el sector energético de los últimos años, en un contexto de consolidación y dificultades financieras para las comercializadoras independientes. La resolución, adoptada el pasado 16 de julio por la dirección general de Política Energética y Minas, inicia el procedimiento para extinguir la habilitación de Holaluz como comercializadora, pero no especifica qué obligaciones habría incumplido la empresa.

El BOE se limita a señalar que la compañía no cumple las exigencias para ejercer la actividad, sin concretar si se trata de incumplimientos financieros, operativos, de gestión de clientes o de alguna otra índole. Esta falta de concreción, habitual en los primeros pasos de los expedientes administrativos, deja a la compañía en una situación de incertidumbre mientras se espera el desarrollo del procedimiento. La empresa tiene ahora diez días hábiles para presentar alegaciones, un plazo breve para un asunto que puede determinar su continuidad en el mercado eléctrico. 

Pérdidas, recortes y un cambio de orientación estratégica

El expediente llega después de un ejercicio complicado para la compañía. Holaluz redujo sus pérdidas un 29% en 2025, hasta los 22 millones de euros, una mejora notable respecto a los 31 millones que perdió el año anterior. Pero el descenso del déficit no esconde una caída mucho más pronunciada de los ingresos, que pasaron de los 271 millones de 2024 a los 158 millones de 2025, una caída del 41%. La compañía ha pasado de 292 trabajadores a 167, un recorte del 42% que se ha aplicado en pocos meses. Al mismo tiempo, el número de contratos activos se ha reducido hasta los 221.000, por debajo de los 300.000 clientes que el Ministerio tiene previsto traspasar.

Esta diferencia puede indicar que Holaluz ya había empezado a perder clientes antes del expediente, a consecuencia de sus dificultades financieras o de la competencia de otras comercializadoras, o bien que el cálculo de la administración incluye contratos que no están activamente suministrados. La compañía atribuye la evolución del ejercicio a la fase final del proceso de homologación judicial de su plan de reestructuración financiera y al posterior desembolso del préstamo convertible, que vino de la mano de la entrada del fondo Icosium como máximo accionista.

La operación, que se cerró a finales de 2024, permitió a Holaluz aligerar su deuda y obtener liquidez para continuar operando. Pero los resultados de 2025 muestran que la reestructuración no ha sido suficiente para volver a la rentabilidad ni para recuperar la confianza del mercado. El pasado abril, la empresa anunció su regreso al negocio de comercialización de gas natural, del cual había salido en septiembre de 2022 a raíz de la escalada de precios provocada por la guerra en Ucrania. Aquella salida del mercado del gas fue una decisión forzada por las circunstancias: los precios disparados hacían inviable ofrecer tarifas competitivas sin asumir pérdidas. La decisión de volver al gas, tres años después, se presentó como un paso para diversificar ingresos, recuperar clientes y aprovechar la mejora de los precios energéticos.