Los repartidores de Glovo en todo el Estado comenzarán este viernes una huelga que se alargará hasta el domingo. El paro arrancará a las 20h de hoy hasta la medianoche, continuará durante toda la jornada laboral del sábado y finalizará el domingo entre las 12h y las 16h. La protesta responde a lo que CCOO considera un abuso laboral persistente sobre los trabajadores después del proceso de laboralización que concluyó en 2025, y tiene como uno de los objetivos centrales que la plataforma renuncie al expediente de regulación de empleo, que podría afectar hasta 750 repartidores.
El sindicato ha advertido que Glovo pretende normalizar un modelo de gestión fundamentado en la presión constante sobre la plantilla, la incertidumbre laboral y la falta de garantías, incluso después de años de conflicto por el anterior modelo de contratación y después del proceso de laboralización derivado de la Ley Rider. Según CCOO, la empresa no puede presentarse como un ejemplo de modernidad mientras descarga todos los costes sobre los trabajadores que realizan los repartos, recorta empleo y amenaza el futuro de cientos de familias.
El sindicato pide a la ciudadanía que no haga pedidos
CCOO ha hecho un llamamiento explícito a la ciudadanía para que durante los días de huelga no haga pedidos a través de la aplicación de Glovo, como gesto de solidaridad con los trabajadores que sostienen el servicio y que están defendiendo su puesto de trabajo y su dignidad. El sindicato ha enfatizado que no consumir estos días es una manera clara y directa de apoyar la protesta y de rechazar un modelo empresarial que, según su opinión, pretende debilitar la plantilla mediante el temor y la precariedad.
Carlos Rodríguez, delegado sindical de CCOO, ha explicado que Glovo ha llevado las negociaciones al límite y ha denunciado que, paralelamente, la empresa está tratando de externalizar su personal mediante el uso de las llamadas flotillas. Según su descripción, estas flotillas serían empresas vinculadas a Glovo que ejecutan las mismas tareas que los repartidores directos, pero con peores condiciones. Rodríguez ha criticado que esta externalización implicaría deshacer la organización actual, perder antigüedad, recortar derechos y reducir o eliminar las vacaciones de los trabajadores afectados.
Rodríguez ha avanzado que CCOO ha presentado una denuncia ante Inspecció de Treball en todas las provincias donde existe un comité de empresa de Glovo. El motivo de la denuncia es que la empresa utilizaría estas flotillas para minimizar el impacto de la huelga. Según ha explicado, Glovo se quedaría con los clientes y los restaurantes, mientras que las flotillas funcionarían como una especie de empresas de trabajo temporal que en algunos casos ya contratan a repartidores que habían sido previamente despedidos por la misma Glovo. La diferencia, argumenta el sindicato, es que estas empresas aplican un convenio diferente y van extrayendo personal de la empresa matriz.
CCOO ha convocado la huelga después de meses de negociaciones
CCOO, que ostenta la mayoría sindical en las elecciones que se celebran en Glovo, ha asegurado que hace meses que intenta negociar y mejorar las condiciones laborales de los repartidores, a pesar de lo que califica de una ofensiva constante por parte de la dirección de la empresa que lleva a los trabajadores a situaciones límite.
El personal de Glovo decidió proseguir con las movilizaciones iniciadas en diversas provincias en febrero y culminar con la convocatoria de esta huelga estatal para reivindicar, además de la retirada del ERE, el cese de un régimen sancionador que consideran ilegal y represivo, la negociación de un convenio colectivo propio adecuado a las condiciones de trabajo actuales y que la empresa deje de obstaculizar el proceso de organización de los trabajadores mediante las elecciones sindicales. La huelga de este fin de semana será un test de la capacidad de movilización del colectivo y de la respuesta de la empresa ante una protesta que se ha gestado durante meses de tensión acumulada.