A finales de esta semana se sabrá quién es el nuevo propietario de Pronovias, la marca de moda nupcial que lideró Alberto Palatchi Ribera hasta que, hace nueve años, la vendió al fondo BC Partners, que a su vez la endosó a Bain Capital y que, a causa de los malos resultados económicos, ahora está inmersa en un proceso concursal acelerado para buscar quién se haga cargo. Hay dos candidatos que han presentado ofertas, con drásticos recortes de plantilla: Desigual –el grupo de moda fundado por Thomas Meyer– y Enduring Ventures –otro fondo estadounidense– a los cuales se ha añadido, a última hora y aparte del concurso, el inversor británico Cap Capital.
Pronovias empezó a caer después de la salida de Palatchi, que unos meses más tarde también salía de su matrimonio con Susana Gallardo, heredera de la farmacéutica Almirall y actual esposa del político Manuel Valls. Después de eso, Alberto Palatxi Ribera, actualmente con 77 años, ha rehecho su vida con Zita Serrano-Suñer –nieta del célebre ministro franquista Ramón Serrano-Suñer y de una cuñada del Generalísimo– y se ha centrado en las finanzas: está al frente de Gesprisa, una sicav valorada en cerca de 1.600 millones de euros, y de Galma Grupo Corporativo, su sociedad cabecera, donde reúne activos de más de 2.200 millones (según datos de cierre de 2024). Invierte desde el inmobiliario a las grandes tecnológicas norteamericanas y, últimamente, también en seguridad y defensa.
Sus tres hijos –Gabriela, Alberto y Marta Palatchi Gallardo– están plenamente integrados en el imperio financiero de su padre: forman parte del consejo de administración de Galma –denominación que surge de la contracción del nombre de los tres hermanos–, del cual la pequeña ejerce de vicepresidenta desde hace un año y medio. También están en el consejo de la inmobiliaria familiar Inmoprisa. Pero, además, cada uno persigue sus propios sueños empresariales por separado.
Alberto Palatchi Gallardo (imagen superior), el hermano mediano, de 33 años, ha apostado por regresar a la moda nupcial, el negocio tradicional familiar, con la marca que lleva su nombre: Alberto Palatchi, detrás de la cual está la empresa AP Cubed, que inició su actividad en 2022, precisamente cuando se cumplía el centenario de la primera tienda que su abuelo –y fundador de esta estirpe empresarial– abrió en Barcelona. En el ejercicio de 2023, el último consultable, facturó 3 millones de euros, pero no pudo evitar unas pérdidas, simbólicas, de 7.600 euros. Unos resultados meritorios teniendo en cuenta la incipiencia del negocio.
También ha abierto una filial en Londres –AP Cubed UK Limited– para entrar en el mercado británico de la moda nupcial. Quien quiera comprar uno de sus vestidos de novia, puede pedir cita en los shows rooms de Barcelona, Esplugues de Llobregat y Tarragona, o en las ciudades francesas de Béziers o Montpeller.
Antes de centrarse en los negocios, Alberto Palatchi júnior protagonizó una breve incursión en política cuando Xavier García Albiol, en la etapa en que el actual alcalde de Badalona presidió el PP catalán, lo nombró coordinador de innovación, tecnología y empresa de esta formación.
El primer Palatchi que se dedicó a los vestidos de novia fue su abuelo, Alberto Palatchi Bienveniste, judío sefardita que emigró de Turquía en los años de la Primera Guerra Mundial para establecerse en Barcelona. La marca Pronovias no apareció hasta 1964 y, dos años después, uno de los hijos del fundador, Alberto Palatchi Ribera, ya ejercía de director general. Medio siglo más tarde, la vendió, cuando ya era un gigante de la moda nupcial.
Su hija mayor, Gabriela Palatchi Gallardo, de 35 años, estaba llamada a dirigir Pronovias después de formarse en diseño de moda, en la prestigiosa escuela Parsons de Nueva York, y en marketing deportivo, en la Babson College de Boston. Pero en 2016, casi coincidiendo con la venta de Pronovias, se casó con el multimillonario turco Ediz Elhadef. Son padres de una niña, Farah, de tres años. Viven entre Istanbul y Madrid, donde ha montado negocios relacionados con la restauración y con el diseño de hoteles. Incluso escribió un libro de recetas de cocina, en el que recogía una de su madre, Susana Gallardo, sobre la elaboración de gazpacho.
Su hermana pequeña, Marta, trabajó para el grupo de perfumería Puig hasta el año pasado y ahora es la vicepresidenta de Galma, el holding familiar. Está casada desde 2022 con Jan Barthe Cuatrecasas –sobrino del abogado Emilio Cuatrecasas Figueras–, presidente y CEO de la cadena de cafeterías-quiosco Good News. Fueron padres hace dos años.
Aunque los ránquings de multimillonarios clasifiquen Alberto Palarchi Ribera como una de las fortunas catalanas, por su origen, hace años que se ha instalado en Madrid, en el barrio de Salamanca, si bien también pasa temporadas en su extensa finca en Extremadura –Santa Zita, en Madrigal de la Vera (Cáceres)–. De sus tres hijos, la barcelonesa es Marta.
