El grupo metalúrgico La Farga ha puesto en marcha un proyecto de innovación para aprovechar las escorias generadas en el proceso de afinado de cobre y transformarlas en nuevos materiales para la fabricación de cemento. La compañía, con sede en Les Masies de Voltregà (Osona), busca con esta iniciativa sacar provecho de las escorias generadas durante el afinado del cobre, una fase en la que se incrementa la pureza del metal hasta cumplir con los estándares normativos y que genera subproductos que tradicionalmente se consideran residuos.

La compañía, de la familia Guixà, busca fomentar la economía circular en las industrias tanto de cobre como del cemento. Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de pruebas industriales, con el objetivo de validar la escalabilidad de los resultados obtenidos en laboratorio.

En el marco del proyecto, que se desarrolla conjuntamente con la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), la empresa pretende demostrar el uso de estas escorias, hasta ahora consideradas residuos, como nuevos materiales que podrían tener propiedades similares a las de otros materiales como el clínker, los áridos o ciertos aditivos necesarios para la fabricación de cementos o hormigones multifuncionales, que ahora se elaboran a partir de recursos naturales.

Complejo industrial del grupo La Farga, en Les Masies de Voltregà.
Complejo industrial del grupo La Farga, en Les Masies de Voltregà.

Soluciones sostenibles

La Farga busca revalorizar estas escorias para aplicaciones de alto valor añadido industrial, como son los cementos conductores que se utilizan para la fabricación de pavimentos para carreteras o productos de sensórica industrial. Estos materiales requieren propiedades con una cierta conductividad eléctrica que permita el paso de señales, y que las escorias de La Farga potencialmente podrían presentar si se demuestra su uso como nuevos materiales sostenibles, según un comunicado difundido por ACCIÓ.

Según ha explicado la directora de R+D+I de La Farga, Núria Ferrer, el cobre es "un metal estratégico para el desarrollo sostenible" porque puede reciclarse de forma indefinida sin perder propiedades y su procesamiento permite evitar la emisión de 40 millones de toneladas de CO₂ al año, equivalente a la contaminación de 16 millones de vehículos.

El proyecto ha contado con una ayuda de 346.000 euros por parte de Acció, la agencia para la competitividad de la empresa del Departament d'Empresa i Treball de la Generalitat.

Fundada en 1808, La Farga cuenta con 420 empleados, exporta a más de 40 países y produce anualmente 257.591 toneladas de cobre, de las cuales un 58% proviene de material reciclado. Con una facturación de 1.534 millones de euros, la empresa exporta el 60% de su producción a 76 países y da empleo a 420 trabajadores.