Europa quiere ganar autonomía en pagos frente a la dependencia de empresas internacionales como Visa y Mastercard, que concentran más del 60% de los pagos con tarjeta en el continente y el 90% a nivel mundial si se excluye China. Para lograrlo, la banca europea ha impulsado el desarrollo de nuevas infraestructuras de pago, desde el euro digital y las stablecoins, hasta la expansión de los pagos instantáneos inspirados en el modelo de Bizum.

La transformación ya está en marcha, pero el sector financiero considera que será insuficiente si Europa no avanza hacia un verdadero mercado único. Durante un encuentro financiero este viernes, los principales bancos españoles coincidieron en reclamar una mayor integración regulatoria y financiera —culminando la Unión Bancaria y la Unión de los Mercados de Capitales— para eliminar las barreras que todavía dificultan ofrecer los mismos servicios de pago en toda la Unión Europea.

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, advirtió de que Europa "se ha dado cuenta de que tiene una notable dependencia de compañías y esquemas de pago americanos" en un momento en el que el sector vive una profunda transformación impulsada por los pagos instantáneos, la tokenización y la inteligencia artificial.

Como ejemplo de esa capacidad de innovación europea, Gortázar destacó el éxito de Bizum, que ha transformado los pagos entre particulares en España al permitir transferencias inmediatas con un número de teléfono frente al antiguo sistema de transferencias entre cuentas que podían tardar hasta 48 horas. "España supo dar ese salto y nos ha dado algo de autonomía", defendió, al tiempo que recordó que países como Irlanda no lo hicieron y ahora tienen un neobanco que controla el 80% de los pagos en el país.

Bizum se está expandiendo por Europa y ya permite envío instantáneo de dinero a Andorra, Portugal e Italia, pero seguirá ampliando su alcance tanto a otros países como a los comercios físicos. "Seguimos viendo oportunidad en los pagos internacionales porque tardan mucho y son caros, pero la tecnología nos permite hacerlo de otra manera".

El banquero cree que es importante avanzar por este camino y por ello, la banca está trabajando en el desarrollo de la tokenización de depósitos para hacer los pagos más rápidos, eficientes y disponibles las 24 horas del día, así como en iniciativas paneuropeas. Entre ellas destacó Quvalis, la stablecoin impulsada por una treintena de bancos europeos vinculada al euro.

El CEO de CaixaBank considera que Europa llega tarde a esta transformación. "Honestamente, deberíamos haber empezado hace cinco años", pero defendió que el euro digital —que se espera para el 2029— puede convertirse en el elemento que articule el nuevo ecosistema europeo de pagos siempre que su implantación preserve la estabilidad financiera.

También en este encuentro, el Banco de España defendió que el euro digital "no es un proyecto aislado ni una iniciativa tecnológica más", sino una pieza esencial de una transformación más amplia destinada a garantizar que el dinero de banco central siga actuando como "ancla de confianza" en un entorno cada vez más digital. El gobernador, José Luis Escrivá, subrayó además que esta infraestructura facilitará el desarrollo de soluciones privadas innovadoras sobre una base común y segura.

Esta misma semana, en otro foro financiero, el consejero delegado de Banco Sabadell, Marc Armengol, también hablaba de la necesidad de desarrollar alternativas europeas a los grandes sistemas de pago y advirtió que las BigTech ya representan una amenaza para parte del negocio bancario, especialmente en el ámbito de los pagos.

El banquero catalán considera que Apple Pay y otros monederos digitales "no pretenden convertirse en bancos", pero sí competir por controlar la forma en que los usuarios consumen servicios financieros. "Juegan más la batalla de cómo el cliente va a consumir servicios", explicó.

Pese a ello suponen una amenaza y defendió que la banca española está reaccionando en la dirección adecuada con el desarrollo de soluciones como Bizum Pay, ya a punto de desplegarse, que permitirá realizar pagos en comercios físicos y que los usuarios cuenten con su propio wallet vinculado a las entidades españolas. A su juicio, esta iniciativa permitirá a la banca posicionarse en un terreno "más inmune" frente al avance de las plataformas tecnológicas y reforzará la capacidad de la industria para competir por la relación directa con el cliente.

La IA será un aliado

En el foro del viernes, Santander y el BBVA destacaron cómo la inteligencia artificial ayudará a Europa a ganar independencia. El consejero delegado de Santander, Héctor Grisi, aseguró que el sector se encuentra ante "el mayor cambio desde la Revolución Industrial" y anticipó una transformación radical de los pagos mediante agentes de inteligencia artificial capaces de organizar compras, viajes o reservas y ejecutar automáticamente las transacciones.

Para afrontar esa revolución tecnológica, Grisi reclamó una regulación que permita a Europa competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos y China. "La cantidad de inversión que se necesita es bestial", afirmó, aludiendo al desarrollo de centros de datos y nuevas infraestructuras digitales.

En la misma línea, el presidente de BBVA, Carlos Torres, comentó que la inteligencia artificial "cambia las reglas del juego" y representa una oportunidad para que Europa recupere competitividad, y advirtió de que el continente no puede permitirse quedarse atrás en su adopción. A su juicio, más que desarrollar la tecnología, el reto europeo consiste en acelerar su implantación en empresas y entidades financieras mediante un marco regulatorio más simple que favorezca la innovación y permita ofrecer mejores servicios a los clientes.