Los fabricantes de material eléctrico en España han registrado un incremento de las ventas del 3,4% en 2025, alcanzando una facturación conjunta de 7.000 millones de euros. Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME), en 2025 se ha consolidado la tendencia alcista iniciada hace tres años y que acumula crecimientos sostenidos del 1,6%, 2,1% y 3,4%. 

El tirón de las ventas proviene de la demanda de ámbitos como la digitalización, la electrificación de la economía, las energías renovables o los centros de datos, que han dejado en un segundo plano a la construcción residencial, que había sido el motor del sector durante los años del boom inmobiliario.

"La evolución del sector está muy vinculada a las inversiones en varios ámbitos: industria, energía, centros de datos, sector terciario, turismo...", apunta el presidente de la asociación, Luis Lopezbarrena. Concreta que "las inversiones de la industria van, por un lado, a una mayor automatización y comunicación entre sus máquinas y, por otro, a la sustitución de otras energías por la electricidad -allí donde es posible- para generar calor. Por otro lado, la digitalización va de la mano de la electricidad. No hay nada sin conexión y sin control, lo que implica energía eléctrica".

Sobre la pérdida de peso de la construcción, Lopezbarrena advierte que, incluso cuando se habla de sectores tradicionales como la construcción, "también se están dando grandes transformaciones como la sustitución de calderas a gas por la aerotermia". En definitiva: "El mundo ya era eléctrico, pero lo va a ser cada día más", sentencia, en declaraciones a ON ECONOMIA. Insiste en que lo importante es que "se construya", ya que la demanda es muy superior a la oferta y se está creando un verdadero problema social. "Si se construye, habrá materiales para todas las necesidades y presupuestos. Tengamos en cuenta que el coste del material eléctrico en la construcción de un edificio es relativamente bajo respecto al coste total de la construcción", añade al ser preguntado por la calidad de los materiales en las construcciones de vivienda de protección oficial.

La tecnología se ha transformado en uno de los ejes de crecimiento del sector: el usuario así lo reclama. "Todo debe estar conectado y gestionado para tener control, ser energéticamente eficientes u obtener el máximo confort. Un cargador de coche eléctrico, por ejemplo, está conectado a Internet y puede darle no solo el consumo de la carga de la batería del coche, sino también el de su vivienda. Y desde el móvil, desde cualquier sitio donde uno esté. Si nos vamos a productos de uso profesional, la tecnología se hace absolutamente imprescindible", detalla.

Solidez y adaptación

El presidente de la agrupación, que representa a 133 fabricantes que emplean a 23.000 personas, valora que "a pesar de los desafíos internacionales, el sector del material eléctrico ha demostrado su solidez y capacidad de adaptación, consolidando un crecimiento sostenido que refuerza su papel estratégico en la economía española". 

En 2025, de las ventas totales, un 35% se generaron gracias a la exportación. El principal destino es la Unión Europea, que concentra alrededor del 60% de las exportaciones. En 2025 también se registraron crecimientos destacados en Oriente Medio, así como crecimientos de dos dígitos en el norte de África, Latinoamérica y Norteamérica.

Hasta ahora, el mercado del material eléctrico ha sido, en general y mayoritariamente, un mercado de producto europeo -salvo en algunos segmentos específicos- dada la gran calidad e innovación de la oferta fabricada en los países europeos. No obstante, Lopezbarrena lanza una advertencia: "Nos preocupa la presión cada vez mayor que hay por parte de productos asiáticos, aumentada por las dificultades que se encuentran para exportar a otros mercados, como pueda ser el mercado americano. Lo importante, en cualquier caso, para nosotros, es que todos los actores cumplan con los requisitos técnicos y legales para la puesta de productos en nuestro mercado, para no generar situaciones de competencia desleal".

Sobre la inestabilidad geopolítica, Luis Lopezbarrena explica que el sector ha sorteado la guerra arancelaria de inicios de 2025, la debilidad de algunas de las principales economías europeas y la evolución de los conflictos bélicos, en mayor o menor medida. "Si nos remontamos a 2022-2023, la guerra de Ucrania tuvo un gran impacto en el precio de las materias primas, por la importancia de los dos países contendientes en la producción de las mismas. Este impacto se alargó durante muchos meses. Hubo inflación, actualmente superada, y muchos proyectos se pararon al tener costes superiores a los presupuestados", reflexiona para explicar el impacto económico sobre el sector.

Luis Lopezbarrena, presidente d’AFME

Se alteran las rutas comerciales

Mientras que, en la actualidad, "la guerra en Oriente Medio, Gaza primero e Irán ahora, afecta a nuestro sector en dos cosas fundamentalmente: el precio del petróleo y las rutas marítimas por Suez. El canal de Suez se lleva evitando por la mayor parte de las rutas comerciales desde hace ya algún tiempo, para evitar riesgos. Eso alarga en unos 15 días la travesía, con su impacto en tiempo y coste. Sin embargo, el impacto creo que es reducido en nuestro sector, aunque sí influye en el comercio con países del Golfo".

En cuanto al precio del petróleo, disparado en los últimos días, y que acabará afectando al transporte y al precio del gas y de la electricidad, "afectará a los costes de producción y, por tanto, a los precios de venta y a la inflación en general". "El mayor problema (y no estamos hablando del drama humano que estas situaciones conllevan) es el tiempo en que perdure esta situación. Si la guerra con Irán es corta, el efecto será muy limitado, y nuestro sector no será de los más afectados. Si la guerra se alarga, el impacto puede ser muy superior porque puede derivar en una crisis económica generalizada, que sí tendría graves consecuencias en nuestro sector y en toda la economía", concluye el presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME).

De la duración del conflicto en el Próximo Oriente y de sus consecuencias depende la predicción del sector para 2026. "Nuestra previsión de crecimiento, realizada antes del inicio de la guerra de Irán, era del 4%. Como hemos dicho, si la guerra es corta, mantendremos la previsión. Si se larga, ya veremos", asegura. "Estas previsiones apuntan a que el material eléctrico seguirá siendo un motor clave para la economía española, impulsando innovación, empleo y competitividad en los próximos años, apoyadas en su papel de industria manufacturera habilitadora de la descarbonización de la economía a través de la electrificación", concluye.