El municipio de Alella, en la comarca del Maresme, ha alcanzado por primera vez el primer puesto en el ranking de renta familiar disponible bruta por habitante entre las localidades catalanas de más de 1.000 residentes. Según los datos publicados por el Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat) correspondientes al año 2023, Alella registra una renta per cápita de 35.425 euros, una cifra que supera en más de un 50% la media catalana, situada en los 20.789 euros. Este municipio encabeza una lista de localidades del área metropolitana de Barcelona que tradicionalmente han ocupado las primeras posiciones de este indicador.

Detrás de Alella se sitúa Matadepera, con 34.766 euros por habitante, seguida de Sant Just Desvern, con 33.256 euros, y de Cabrils, con 31.280 euros. Completan los diez primeros puestos del ranking municipios como Sant Cugat del Vallès, Tiana, Teià, Begues, Sant Quirze del Vallès y Palafolls. Todos ellos se sitúan por encima de la franja de los 30.000 euros per cápita, una cifra que dobla prácticamente la media catalana. El Idescat también ha actualizado los datos del año 2022, que situaban a Sant Just Desvern como el municipio con la renta más elevada, lo cual demuestra la fuerte movilidad en los primeros puestos de esta clasificación año tras año.

Los cinco municipios con la renta más baja

En el extremo opuesto de la tabla, hay cinco municipios con una renta por habitante inferior al 70% de la media catalana. El lugar más desfavorable es para Salt, en el Gironès, con solo 13.633 euros per cápita, seguido de Lloret de Mar (14.009 euros), Castelló d'Empúries (14.136 euros), el Perelló (14.198 euros) y Santa Margarida de Montbui (14.390 euros). Estas cifras reflejan una brecha territorial importante dentro de Catalunya, con diferencias de más de 20.000 euros entre los municipios con más renta y los que tienen menos.

El Idescat analiza también el origen de los recursos de las familias. A escala catalana, las rentas salariales representan el 60,8% de los principales ingresos, mientras que las prestaciones sociales suponen el 20,4% y el excedente bruto de explotación, que incluye rentas del capital e ingresos por actividades económicas no asalariadas, el 18,8%. El análisis por municipio muestra diferencias significativas en la composición de estos recursos: en las localidades con más renta por habitante, el peso de las remuneraciones de asalariados es considerablemente más elevado, mientras que en las de rentas más bajas aumenta la importancia relativa de las prestaciones sociales.

Los porcentajes más altos de ingresos procedentes de la remuneración de asalariados se concentran en tres municipios del Tarragonès: Perafort (73,2%), els Pallaresos (72,2%) y la Pobla de Mafumet (71,5%). Estos porcentajes reflejan economías locales con una fuerte presencia de trabajo por cuenta ajena, probablemente vinculada a sectores industriales o de servicios. En el lado contrario, la Pobla de Lillet, en el Berguedà, es el municipio con la proporción más baja de rentas salariales (40,2%), un indicio de una estructura económica muy diferente. Los ingresos procedentes del excedente bruto de explotación, que incluyen las rentas del capital y los beneficios empresariales no salariales, alcanzan el porcentaje más alto en la Vall de Boí (40,2%), un municipio de la Alta Ribagorça con un fuerte peso del turismo rural y los servicios. Este porcentaje contrasta con el solo 13,2% que representa este componente en Torres de Segre, en el Segrià.

La Pobla de Lillet, donde las prestaciones sociales tienen mayor incidencia

En cuanto a las prestaciones sociales, la Pobla de Lillet vuelve a aparecer como el municipio donde estos ingresos tienen el peso más elevado (38%), seguida de Cercs (36,5%), ambos en la comarca del Berguedà. Son territorios que han sufrido procesos de desindustrialización y que presentan un envejecimiento poblacional más acentuado. En cambio, Sant Cugat del Vallès y Avinyonet de Puigventós son los municipios donde las prestaciones sociales tienen un peso menor (11,8% en ambos casos), coherente con sus altas rentas salariales y su tejido económico más dinámico. En términos de evolución, 464 de los 470 monitorizados han registrado un aumento de la renta por habitante respecto al año anterior. La subida media para el conjunto de Catalunya ha sido del 8,5%. Los incrementos más espectaculares se han dado en Alella y en Montferrer i Castellbó, con subidas superiores al 30%, seguidas de Cabrils, Amer, Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l'Heura y Vilanova del Vallès, con aumentos por encima del 20%. Solo seis municipios han visto reducida su renta: Cabra del Camp, Quart, Corbera d'Ebre, Navata, Mediona y Mont-ras.

El análisis por comarcas también ofrece resultados interesantes. El Alt Camp es la comarca donde más se ha incrementado la renta por habitante en 2023, con un 12,8%, seguida del Barcelonès (10,9%), el Solsonès (10,7%) y el Alt Urgell (10,4%). Algunas comarcas del sur, en cambio, registran los incrementos más modestos: el Montsià (5,9%) y el Baix Penedès (5,1%). El Barcelonès continúa siendo la comarca con la renta por habitante más elevada, con 23.632 euros, un 13,7% por encima de la media catalana. Le siguen el Vallès Occidental (21.314 euros), el Baix Llobregat (21.188 euros), el Garraf (20.950 euros) y el Maresme (20.916 euros). En el otro extremo, siete comarcas se sitúan por debajo del 80% de la media, encabezadas por el Priorat (16.611 euros) y con el Montsià (15.287 euros) cerrando la lista.

El Idescat ha publicado por primera vez los datos de renta por habitante del Lluçanès, la comarca creada en el año 2023 mediante la Ley 7/2023. La renta per cápita de este nuevo territorio es de 20.082 euros, una cifra que se sitúa un 3,4% por debajo de la media catalana. En cuanto a la composición de los ingresos, el Gironès y el Vallès Occidental son las comarcas con un peso más alto de rentas salariales (63,6% y 63,2%, respectivamente), mientras que la Cerdanya destaca por el excedente bruto de explotación (30,4%) y el Berguedà por las prestaciones sociales (29,9%). La proporción más baja de prestaciones sociales se registra en la Vall d'Aran (16,2%) y en la Cerdanya (15,2%).