La carrera por la eólica marina en España acumula retrasos, pero parece acercarse a la adjudicación definitiva de los proyectos. El pasado 3 de febrero, casi tres años después de que se publicara el mapa que delimitaba las áreas de interés y disponibilidad ambiental (que a su vez ya hacía dos años que se esperaba), el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) abrió a consulta pública las bases de la subasta para las empresas que quieran acceder. El estado espera sumar entre 1 y 3 GW de renovables al mar antes de 2030, de los cuales entre 500 y 1.200 MW estarán frente a la Costa Brava. Aunque una vez se abra la subasta se pueden sumar nuevos proyectos o bien retirarse en función de la condición de la subasta, ahora mismo hay 8 candidatos a poner aerogeneradores en el mar. Mientras que en otros países europeos como Francia o Reino Unido ya hace años que tienen parques eólicos marinos, en España hace cuatro años que se desarrolla la normativa sin que se haya abierto la subasta. 

La última empresa en sumarse a esta carrera es Qair, con su proyecto denominado Norfeu, que prevé 1.080 MW de eólica marina dentro del mar. Se trata de una empresa francesa fundada en el año 2017 que factura más de 400 millones de euros al año. La empresa, que registró su interés en octubre de 2024, ya trabaja con eólica marina flotante, que es la que necesita España por la alta profundidad del mar, que dificulta la instalación de eólica marina anclada al fondo marino. El proyecto se encuentra al final de la fase potestativa, un periodo voluntario que permite a la empresa avanzar hacia la idoneidad ambiental del proyecto con el estado antes de entrar en la evaluación ambiental definitiva. 

Antes de que Qair se presentara Repsol, con su proyecto Mediterráneo 1, que proyecta 60 aerogeneradores que sumarían 1.050 MW y se instalarían a 25 kilómetros de la costa, con evacuación a la subestación eléctrica de la Farga, cerca de Girona. El proyecto tiene como fecha de entrada en noviembre de 2023 y en agosto de 2024 comenzaron las consultas. Repsol facturó 1.756 millones en el año 2024. 

Ferrovial es otra de las empresas españolas que compiten por poner aerogeneradores en la Costa Brava, en su caso con un proyecto menos potente, de 510 MW, al menos según lo publicado en el listado de consultas públicas del ministerio. La empresa se presenta a partir de su filial Ferrovial Infraestructuras Energéticas. Ferrovial facturó 9.000 millones en el año 2024 y tiene una actividad muy diversificada entre las infraestructuras y los servicios. 

También con la mitad de la potencia proyectada en la Costa Brava y también española es Capital Energy, que propone 510 MW para el parque flotante L'Empordà. Capital Energy, con sede en Madrid, factura unos 2.000 millones de euros. 

La empresa con sede en Madrid Instalaciones y servicios Moscardo III, filial del Grupo Cobra, también con sede en Madrid, presenta el proyecto Catwind de 1.200 MW. Integrado en el grupo francés Vinci, el Grupo Cobra factura 7.000 millones con una actividad diversificada entre infraestructuras y servicios. 

La empresa Iberonova Promociones, de Iberdrola, ha presentado el proyecto Gavina, de 500 MW. Iberdrola es una de las empresas con más eólica marina en el mundo, y de hecho tiene un litigio abierto con la administración de Trump porque quiere cerrarlos. Iberdrola facturó 44.000 millones el año 2024 con un beneficio neto de 5.612 millones de euros.

El primero en registrar su interés en la eólica marina en Catalunya fue la unión entre Sener, empresa vasca especializada en ingeniería e infraestructuras y Bluefloat, que ha salido de la eólica marina de España tras los retrasos y que se encuentra en un período de reorientación de negocio. Juntos proyectaron Parc Tramuntana, de todos el que más publicidad ha hecho. Con Plenitude como socio, han proyectado 35 aerogeneradores de 15 MW (un total de 525) y han cifrado en 6.000 los puestos de trabajo que generarán durante la construcción y 200 más durante la fase de operación y mantenimiento. Sener facturó 710 millones de euros el año pasado. 

Más allá de estos siete candidatos, Catalunya tendrá antes, y espera licitarlo a principios de este 2026, el Plemcat, una plataforma experimental de eólica marina con 30 MW que servirá para experimentar con tecnología. 

Como los otros aerogeneradores, el Plemcat también ha recibido protestas de algunos colectivos. Turismo, pescadores y algunos ambientalistas alertan de riesgos para el paisaje y para las especies marinas. 

Más allá de la Costa Brava, el gobierno español proyectó la posibilidad de poner eólica marina a 5.000 kilómetros cuadrados de mar. Frente al mar Cantábrico, en Galicia y Asturias, habrá la zona con más potencial, seguida del mar de Alborán, en Andalucía, de las Islas Canarias y la zona valenciana-balear (LEBA), que prevé la posibilidad de construir parques eólicos en Catalunya y cerca de Menorca.

La consulta pública para la subasta, que finaliza el próximo 24 de febrero, pregunta a los desarrolladores por cuestiones como si es preferible poner un gran parque con toda la potencia en cada región o dividir las licitaciones en varios parques, así como qué requisitos se deberían poner y si es necesario priorizar el precio de la energía, la minimización del impacto medioambiental, el aprovechamiento de la oportunidad industrial, la compatibilidad de usos en el mar, el apoyo ciudadano y del territorio, la innovación y otros a detallar. 

Una vez reciba respuestas de los desarrolladores, aprobará definitivamente el marco de la subasta y la podrá abrir a los competidores. Quienes se han apuntado antes de ella lo han hecho de manera voluntaria y preliminar, sin ningún compromiso de que tengan que seguir en la carrera.