Codorníu ha anunciado que prevé aumentar en un 20% la compra de uva durante la vendimia, una decisión que llega en un contexto de recuperación productiva de los viñedos después de varios años de sequía. La compañía mantiene contratos de suministro con más de 300 familias de viticultores y estima que la campaña generará una aportación económica superior a los nueve millones de euros en el territorio. El movimiento se enmarca en la estrategia de la compañía de mantener relaciones estables con sus proveedores. Según las previsiones de la bodega, la producción será superior a la de 2025, aunque el comportamiento de la cosecha es desigual según variedades y zonas.

Esta recuperación, sin embargo, coincide con una preocupación creciente en el sector por los excedentes de uva y por la incertidumbre sobre la capacidad de absorción de toda la producción. En este escenario, Codorníu ha querido lanzar un mensaje de estabilidad a sus proveedores manteniendo íntegramente todos los compromisos adquiridos e incrementando las cantidades de compra en muchos casos. Durante las campañas de 2023, 2024 y 2025, la empresa de Sant Sadurní d'Anoia aplicó un plus climático destinado a compensar el fuerte impacto de la sequía sobre las explotaciones vitícolas.

Gracias a esta medida, la compañía llegó a incrementar significativamente el precio previsto en los contratos, llegando en algunos casos a duplicar el valor inicialmente pactado durante los años más complejos para el sector. Para la vendimia 2026, la compañía no prevé aplicar este suplemento extraordinario debido a la recuperación productiva de los viñedos y a las mejores perspectivas de rentabilidad de la campaña. La bodega considera que la principal necesidad del sector este año no es compensar una caída de producción, sino ofrecer certidumbre sobre el destino de la cosecha y asegurar la comercialización de la uva.

La dimensión de la operación

La bodega estima que durante esta campaña generará una aportación económica superior a los nueve millones de euros al territorio. Esta cifra refleja el volumen de negocio que Codorníu mueve con sus proveedores, la mayoría de los cuales se encuentran en el Penedès y en las comarcas cercanas. La compañía destaca que este incremento de la compra de uva es posible gracias a la evolución positiva de su negocio durante los últimos años. Raventós Codorníu acumula más de cinco años de crecimiento sostenido, una situación financiera que le permite continuar reforzando su compromiso con el sector vitícola incluso en contextos complejos.

La compañía, que cotiza en BME Growth, ha basado su estrategia en la creación de valor para el territorio y en la apuesta por la calidad de sus productos. Esta orientación le ha permitido mantener una posición estable en un mercado competitivo, a pesar de las dificultades que ha atravesado el sector del cava en los últimos años. La decisión de Codorníu llega en un momento de cambios para el sector vitícola catalán. Después de las tensiones provocadas por la sequía, la recuperación de la producción plantea nuevos retos para las empresas y los viticultores. La preocupación por los excedentes de uva es una constante en el sector, especialmente en las variedades más comunes, que podrían tener dificultades para encontrar salida en el mercado.

En este contexto, el movimiento de Codorníu es significativo porque ofrece certeza a sus proveedores en un momento en que otras bodegas podrían reducir sus compras. La compañía ha optado por una estrategia contraria a la tendencia general, aumentando las cantidades de uva que adquirirá durante la campaña. La relación de Codorníu con sus proveedores se basa en contratos plurianuales, un modelo que la compañía defiende desde 2019. Este sistema permite a los viticultores planificar su producción con antelación y tener certeza sobre la comercialización de su cosecha. La bodega ha destacado que su compromiso con los proveedores va más allá del volumen de compra e incluye también aspectos como el asesoramiento técnico y el apoyo en la implantación de prácticas agrícolas sostenibles.