El presidente no ejecutivo del grupo Celsa, Rafael Vilaseca, ha confirmado este martes que ha llegado el momento de la desinversión de los fondos accionistas del 98% del capital. Las acciones están en manos de cuatro fondos de inversión: SVP (Strategic Value Partners), Attestor, GoldenTree y Cross Ocean.
"El proceso de venta del grupo se inicia ahora, sin urgencia ni plazos estipulados y los fondos están abiertos a considerar diversas alternativas", ha asegurado en rueda de prensa, dando por zanjados los rumores sobre posibles compradores.
En este sentido, Vilaseca ha negado que existan ya conversaciones o contactos con posibles compradores y tampoco ha dado una cifra de valoración económica del grupo: "Abriremos un proceso formal para la valoración", ha insistido.
Cabe recordar que los fondos obtuvieron el control de Celsa en septiembre de 2023, a raíz del concurso de acreedores que se instó en 2022, tras la reforma de la Ley Concursal, contra sus propietarios, la familia Rubiralta. Los fondos ejecutaron un plan de reestructuración. Dicho plan comportó una capitalización de 1.418 millones de euros y la reestructuración de la deuda. A finales de 2025, el grupo completó una reestructuración financiera valorada en unos 2.000 millones de euros.
"Los fondos nos han transmitido su interés en reformular su posición con la valoración de su inversión en el capital de Celsa y no están cerrados a ninguna opción", ha concretado el presidente no ejecutivo. Por ello, podrán plantearse diversas alternativas, incluida una potencial salida a bolsa o una venta a grupos financieros o industriales. En cualquier caso, "la compañía no se troceará; no habrá ni desinversiones ni ventas parciales", ha dicho.
Vuelta a los beneficios
La demanda de los fondos de inversión se produce después de que Celsa Steel haya retomado la senda de los beneficios en 2026. Los resultados de la compañía en el primer semestre de 2026 "reflejan la buena marcha del negocio y el cambio cualitativo y cuantitativo" que ha realizado Celsa desde que pasó a manos de los fondos de inversión, ha significado Vilaseca.
En línea con las cifras del primer semestre de este año -unas ganancias de 18 millones-, la compañía ha consolidado la vuelta a los beneficios con una cifra de 50,7 millones de euros, contra unas pérdidas de tres millones del mismo período de 2025. La deuda neta también ha disminuido para situarse en 2,3 veces el ebitda. El semestre se ha cerrado con una deuda neta senior post-refinanciación de 1.134 millones de euros, frente a los 3.689 millones que encontraron los fondos al entrar en la compañía.
El grupo Celsa ha cerrado el primer semestre de 2026, con una cifra de negocios de 1.786 millones de euros, "reforzando su rentabilidad", según ha destacado el consejero delegado de la compañía, Jordi Cazorla. De enero a junio de este año, el resultado operativo (ebitda) ajustado alcanzó los 461 millones frente a los 288 millones de cierre del 2024; es decir, reflejan un incremento del 29% en el semestre y del 60% en 18 meses. Por su parte, el resultado operativo sobre ventas se ha situado en el 16%, tres puntos porcentuales por encima del primer semestre del 2025.
El consejero delegado, Jordi Cazorla, ha cualificado de "extraordinarios" los resultados que la compañía ha obtenido con la implementación del plan industrial que diseñó en 2024, e "incluso hemos superado los objetivos iniciales y su posterior revisión al alza", ha destacado. Así, el ebitda se ha incrementado un 70% desde principios de 2024 -169 millones- al primer semestre de 2026 -288 millones-. Ello, cuando el objetivo inicial era llegar a 145 millones.
Plan inversor
Celsa Group ha invertido 67 millones en el primer semestre de 2026, "con fondos propios", ha asegurado Cazorla. El directivo ha valorado el esfuerzo para destinar recursos a todas las empresas del grupo con proyectos como una nueva línea de laminación de aceros especiales en A Laracha (Galicia), que ha supuesto "una inversión adicional de 32 millones". También se ha puesto en marcha el nuevo centro de producción de ferralla en Mirande de Ebro (Burgos), con una capacidad inicial para procesar 8.000 toneladas anuales.