77 empresas catalanas vinculadas a las industrias aeronáutica, espacial y de defensa se han agrupado bajo el paraguas del clúster Aeros para hacer oír su voz ante la administración. La principal demanda de este colectivo es clara: reclaman al Estado que destine a empresas con sede en Catalunya el 25% del presupuesto anual en defensa, con el objetivo de ganar presencia en los contratos que licita el Ministerio de Defensa y que tradicionalmente han sido adjudicados a un número reducido de grandes compañías con sedes fuera del territorio catalán. Esta demanda llega en un momento en que el gasto militar en Europa está experimentando un aumento sin precedentes a causa del nuevo contexto geopolítico.
El clúster Aeros nace con unas cifras que lo sitúan como un actor relevante del panorama industrial estatal. Actualmente, las firmas del clúster facturan unos 14.000 millones de euros anuales y generan 77.000 puestos de trabajo. Estas cifras, según el criterio del organismo recientemente creado, deberían traducirse en una mayor capacidad de negociación ante la administración para conseguir una parte más sustancial de las licitaciones públicas en materia de defensa y seguridad. Desde el clúster se señala que, a pesar de esta dimensión económica, la presencia de proveedores catalanes en los grandes contratos del Ministerio de Defensa sigue siendo testimonial, una situación que consideran que no se corresponde con el peso real del sector en el territorio.
El liderazgo de Santiago Ballesté
La presidencia de Aeros ha recaído en Santiago Ballesté, una conocida voz del sector metalúrgico catalán, ya que también lidera la Unió Patronal Metal·lúrgica de l'Hospitalet i el Baix Llobregat (AEBALL). El clúster también cuenta con seis vicepresidencias. La lista está integrada por Sandra Hors (Vueling), Roser Roca-Tohà (Airbus), Carlos Álvarez (Indra), Joan Martorell (Gutmar), Rosa Fiol (AEBALL) y Adrià Argemí (Pangea Propulsion). Este equipo directivo combina perfiles de la gran industria aeronáutica con representantes del sector metalúrgico y de empresas emergentes vinculadas a la propulsión espacial, lo que refleja la voluntad del clúster de abrazar todo el ecosistema, desde los grandes contratistas hasta las pymes innovadoras. En paralelo a la junta directiva, Aeros ha impulsado un consejo asesor con personalidades como Oriol Alcoba, antiguo director general de Industria de la Generalitat, y Lluís Moreno, vicepresidente de Foment del Treball y presidente de la Cambra de Contractistes de Catalunya.
Desde Aeros consideran que el contexto actual es especialmente propicio para hacer valer las capacidades de la industria catalana. En el ámbito aeronáutico, alertan que Europa requerirá más de 8.000 aviones nuevos en las próximas décadas, lo que obligará a modernizar flotas, cadenas de suministro, infraestructuras y rutas aéreas. Esta demanda creciente, impulsada por la recuperación del tráfico aéreo posterior a la pandemia y por la necesidad de renovar flotas obsoletas, representa una ventana de oportunidad única para los proveedores catalanes que ya trabajan para grandes fabricantes como Airbus.
En el campo del espacio, el clúster subraya que se trata de un ámbito absolutamente estratégico no solo para la defensa, sino también para la sostenibilidad y la resiliencia ante crisis globales, con una democratización del acceso a la tecnología que abre numerosas oportunidades para nuevos proveedores. Finalmente, en la esfera estricta de la defensa, el clúster recuerda que España está convergiendo con el esfuerzo europeo en materia de gasto militar e industrial, lo cual genera una demanda creciente de tecnologías de uso dual y de proveedores de segundo y tercer nivel.
Un ecosistema integral para impulsar proyectos innovadores
La visión de Aeros va más allá de la reclamación puramente presupuestaria. La entidad quiere consolidarse como un ecosistema integral capaz de estructurar el sector e impulsar proyectos innovadores que proporcionen lo que ellos llaman autonomía estratégica. Este concepto, muy presente en los debates actuales de la Unión Europea, hace referencia a la capacidad de la industria europea para producir tecnologías clave sin depender de terceros países. En este sentido, el clúster defiende que Catalunya puede jugar un papel fundamental en áreas como los sistemas de propulsión, los componentes electrónicos, los materiales compuestos o la ciberseguridad aplicada a sistemas de defensa. Al mismo tiempo, la entidad pone el acento en la generación de conocimiento y de empleo de calidad, dos elementos que consideran indisociables de una apuesta seria por la industria de defensa.
La reclamación del 25% del presupuesto anual de defensa no es la única ambición de Aeros. El clúster no quiere limitarse al mercado doméstico: su visión pasa también por que las empresas catalanas puedan aportar sus productos y servicios a toda Europa, aprovechando los programas comunitarios de cooperación en defensa y las cadenas de suministro transnacionales. Con esta estrategia, Aeros pretende que las compañías asociadas dejen de ser meras subcontratistas de segundo o tercer nivel y pasen a ocupar posiciones más relevantes en la cadena de valor europea de la defensa, un objetivo ambicioso, pero que sus promotores consideran perfectamente alcanzable dada la capacidad tecnológica e industrial acumulada durante años.