El número de hogares catalanes que reciben el bono social de Endesa ha crecido de manera sostenida durante los primeros seis meses de este año, superando las 163.000 familias. A finales de junio, la compañía contabilizaba 163.324 beneficiarios de este descuento en la factura de la luz, una cifra que confirma la tendencia alcista de los últimos años. Desde 2020, el número de usuarios se ha multiplicado, pasando de 87.951 hogares a los actuales, lo que supone un incremento acumulado de 75.373 familias, es decir, cerca de un 86% más. La evolución indica que la ayuda se ha consolidado como un instrumento fundamental para proteger a los colectivos más vulnerables ante el encarecimiento del precio de la electricidad, especialmente en un contexto de precios elevados y de dificultades económicas para los hogares con menos recursos.
A pesar del crecimiento, el porcentaje de pensionistas con pensiones mínimas y de beneficiarios del ingreso mínimo vital que reciben el bono social sigue siendo bajo. Esta circunstancia señala que todavía hay margen para ampliar la cobertura de estos colectivos, especialmente entre aquellas personas que tienen un informe de vulnerabilidad de los servicios sociales. Respecto al primer semestre del año pasado, el número de beneficiarios ha aumentado en 2.629 hogares, una progresión gradual que refleja la estabilidad de la demanda, pero que también indica que la ayuda todavía no llega a todas las personas que cumplen los requisitos. Endesa ha insistido en la necesidad de que las familias que creen que pueden tener derecho al bono social se informen y soliciten la ayuda.
Nuevos canales para facilitar la tramitación
Para hacer frente al incremento de solicitudes, Endesa ha reforzado sus canales de atención al cliente. Durante 2024, el 83% de las gestiones relacionadas con el bono social se realizaron por vía digital, lo que ha llevado a la empresa a habilitar un canal de WhatsApp y un teléfono específico (800 760 707). Además, ha ampliado los contenidos y recursos disponibles en sus espacios digitales para agilizar la tramitación y reducir los tiempos de espera.
El objetivo es facilitar el acceso a la ayuda y reducir las barreras administrativas para las personas que cumplen los requisitos, especialmente aquellas que tienen más dificultades para desplazarse o para realizar gestiones presenciales. Endesa ha recomendado a las personas que aún no han solicitado el bono que comprueben si cumplen las condiciones para acceder a él. La ayuda, que reduce la factura eléctrica entre un 42,5% y un 57,5% sobre el precio voluntario para el pequeño consumidor, es una de las principales herramientas para combatir la pobreza energética. Actualmente, el bono social ofrece una protección adicional que incluye la prohibición de corte de suministro para los usuarios acogidos, una medida que garantiza que los hogares vulnerables puedan mantener el suministro eléctrico incluso en situaciones de dificultad económica.
De los 163.324 hogares acogidos al bono social en Catalunya, 72.400 se consideran familias vulnerables y tienen un descuento del 42,5%, mientras que 91.000 son vulnerables severas y reciben una rebaja del 57,5%. Esto supone que el 44% de los beneficiarios son vulnerables y el 56% lo son de manera severa, según la clasificación del Ministerio. Esta distribución refleja que la mayoría de las familias acogidas al bono social se encuentran en situación de vulnerabilidad energética severa, hecho que subraya la importancia de la ayuda para este colectivo.
Por tipología, el 60,3% de los hogares beneficiarios lo son por criterios de renta; el 35,6% son familias numerosas o monoparentales; el 2,6% son pensionistas; y el 1,4% reciben el ingreso mínimo vital. La distribución de los beneficiarios refleja la diversidad de perfiles que se acogen a la ayuda, que va desde familias con ingresos bajos hasta pensionistas y beneficiarios de ayudas sociales. El aumento sostenido del número de usuarios confirma la consolidación del bono social como una herramienta central para proteger los hogares en situación de vulnerabilidad energética. Los datos muestran que, a pesar del incremento, todavía hay colectivos que tienen una presencia minoritaria, lo que indica que el potencial de crecimiento de la ayuda todavía no se ha agotado.
