La empresa líder en tecnología espacial Aistech Space, fundada en 2015 en Barcelona, ha dado inicio al despliegue de su constelación comercial diseñada para proporcionar información situacional precisa y recurrente basada en imágenes térmicas de alta resolución sobre la superficie terrestre. Para su puesta en marcha, la compañía ha hecho el lanzamiento de su nuevo satélite, Hydra 2, que fue lanzado desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California, a través del integrador de lanzamiento Exolaunch como parte de la misión de lanzamiento compartido Twilight con SpaceX. 

El lanzamiento ha supuesto una inversión de aproximadamente un millón de euros por parte de Aistech Space. La compañía ha desarrollado un sistema que ofrece una mayor resolución y precisión en la captura de datos, permitiendo monitorear variaciones de temperatura en áreas críticas con una capacidad analítica sin precedentes. Además, se trata del primer lanzamiento de un satélite con fines comerciales que incorpora un Telescopio Térmico Multiespectral de última generación, desarrollado íntegramente por Aistech Space, y que contó desde sus inicios con el soporte y respaldo del CDTI. 

Estos avances permitirán que, con el uso de Hydra 2, se puedan desarrollar aplicaciones fundamentales para proporcionar información basada en inteligencia geoespacial, como la detección y monitorización temprana de incendios forestales. Asimismo, el seguimiento del nivel de actividad en infraestructuras críticas e instalaciones de producción o el control de movimientos en zonas de interés estratégico y áreas críticas. 

Aistech Space tiene su sede corporativa en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) y fue fundada por Carles Franquesa (Barcelona, 48 años) y Guillermo Valenzuela (Canarias, 50 años). En 2024 cerraron una ronda de financiación por 5 millones de euros que les permitió acelerar su plan de nuevos lanzamientos de satélites. Este lanzamiento no únicamente consolida la capacidad técnica, sino que refuerza la posición financiera de la compañía, que se encuentra actualmente completando una ronda de inversión Serie B de más de 45 millones de euros. 

“Con este nuevo hito, no únicamente ponemos en órbita y en operación tecnología de vanguardia, sino que abrimos una nueva ventana de conocimiento sobre nuestro planeta”, apunta Carles Franquesa, cofundador y consejero delegado de Aistech Space. “Este satélite es el testimonio de nuestra capacidad para transformar el espacio en una herramienta de precisión que ayude a resolver desafíos críticos en la Tierra. Al liderar el mercado con nuestra tecnología de observación térmica de la Tierra, estamos poniendo a disposición de industrias y gobiernos un servicio para tomar decisiones basadas en datos hasta ahora no disponibles, asegurando un futuro más eficiente y resiliente para todos”, añade el directivo.

Guillermo Valenzuela y Carles Franquesa fundadors de Aistech Space
Guillermo Valenzuela y Carles Franquesa, fundadores de Aistech Space.

Para 2026, el lanzamiento es solamente el inicio de la constelación comercial. La estrategia de la compañía para este mismo año pasa por seis lanzamientos programados. Estos lanzamientos, junto con el despliegue previsto para el periodo 2027-2030 de los 48 satélites de la constelación, constituyen la pieza central del plan estratégico de la firma, que proyecta alcanzar unos ingresos superiores a los 150 millones de euros en 2030. La facturación de la compañía fue de 230.000 euros en 2022, de 810.000 euros en 2023, de 2,3 millones en 2024 y un cierre provisional de 3,5 millones para 2025. La firma argumenta que la puesta en marcha y comercialización de las capacidades de la nueva constelación permitirá multiplicar entre 8 y 10 veces la facturación actual.

Según sus fundadores, la labor de Aistech Space es clave para las políticas y acciones destinadas a la descarbonización, las estrategias de mitigación del cambio climático, la gestión del agua para la seguridad alimentaria, el control de la deforestación mediante la evaluación del riesgo de incendios, o el control y la vigilancia tanto de activos críticos como de zonas sensibles de interés estratégico y geopolítico.