Con las lluvias del último año y los pantanos catalanes por encima del 90 %, parece que ya no recordamos la sequía que dejó las reservas de agua en el 20 % y obligó a las administraciones a imponer restricciones. Pero la crisis hídrica no es un episodio del pasado, ya que el agua se ha convertido en mucho más que un recurso, un “activo estratégico”, en palabras de Sònia Ruiz, CEO de Noima Sustainability Strategies, que fue muy clara respecto a la importancia del líquido elemento: “Si el siglo XX fue el siglo del petróleo, el XXI será indudablemente el siglo del agua”.
Ruiz, que también es colaboradora académica del Instituto de Innovación Social de Esade, lo dijo este jueves en la jornada Resiliencia hídrica: estrategias empresariales ante el cambio climático, organizada por Veolia y Sant Cugat Empresarial, en la que recordó que un millón de personas mueren cada año por falta de agua potable o limpia y un 25 % de la población mundial vive en situaciones de estrés hídrico.
Además de su ponencia, el gran interés estuvo en la estrategia de cuatro grandes empresas para ahorrar agua: Damm, Fluidra, Seat y la misma Veolia, gran proveedor de agua de Catalunya y, especialmente, el área metropolitana de Barcelona.
El papel de Veolia pasa tanto por las acciones que realiza para mejorar la gestión del agua, la materia con la que trabaja, como por acompañar tanto a las administraciones como a las empresas en su camino hacia la eficiencia hídrica. Desirée Marín, directora de Innovación de Veolia en Catalunya, comenzó explicando cómo han sido los años de sequía para una empresa como esta: “Ha sido un período muy intenso y muy exigente, nos ha hecho poner todo el conocimiento al servicio del sistema”.
El grupo realizó toda una serie de actuaciones, como detección de fugas, control de presiones, recuperación de captación de acuíferos históricos, búsqueda de fuentes alternativas, obras de emergencia, etc. “Ha sido una oportunidad porque hemos podido poner el agua en el centro, porque a veces no le damos el valor que tiene”, añadió.
“El sector empresarial también se ha puesto las pilas”, admitió, y explicó cómo ayudan desde el gestor de la infraestructura hídrica: “Conocemos los riesgos de las empresas y nos piden que les ayudemos a identificar posibles mejoras, medirlas y optimizar el uso”.
Sobre si estamos mejor preparados para la próxima sequía, Marín se muestra optimista pero prudente: “Es difícil de decir, nos hemos preparado, pero aún hay retos”. Veolia continúa buscando “mejores herramientas y mejores marcos de colaboración con administraciones y empresas” con el objetivo de que las medidas que emprenden “tengan un impacto positivo en el territorio y ayuden a asegurar la disponibilidad de agua”.
La gran industria, concienciada
Grandes empresas industriales como Damm y Seat hace años que hacen esfuerzos para la resiliencia hídrica. Jordi Barbarà, director de la planta de producción Damm El Prat, explicó que la empresa cervecera “ya había hecho el trabajo” cuando llegó el gran episodio de sequía: “Estamos muy focalizados en ello desde 2009. Entonces, ya llevábamos ahorrado un 37 % en uso del agua, y con un incremento de la eficiencia”.
Lo primero que hizo Damm fue medir el uso de agua en la fábrica, y actualmente tienen toda la producción digitalizada, de manera que el acceso a los datos es mucho más sencillo. Después, optimizar el uso y ahorrar, pero admite que a los niveles de ahorro en que se encuentra la empresa, mejorar cuesta. También está haciendo proyectos de regeneración en el río Llobregat.
En cuanto a Seat, la sequía les pilló a medio camino: “Ya habíamos hecho muchas cosas, y habíamos llegado a unos objetivos de eficiencia. Pero llega la sequía y ves que no era suficiente”, admitió Alberto Paredes, delegado ambiental de Seat. La fábrica de Martorell vivió momentos difíciles, “hasta el punto de no saber si la semana siguiente tendrías que parar la producción”, motivo por el cual “hemos pasado a entender el agua como un vector de riesgo de negocio”.
La automovilística también hizo un análisis de uso de agua. “Cuando empiezas a mirar, ves que hay muchos consumos desconocidos, entonces es cuando haces una auditoría hídrica”. Después, llevaron a cabo un paquete de medidas, y ahora, que considera que se encuentran en un buen punto, “te das cuenta de que te queda mucho por hacer, y que puedes hacer muchas más cosas con las nuevas tecnologías”.
Fluidra mira el 2030
El caso de Fluidra es diferente porque no hace un uso tan intensivo del agua en sus procesos de producción, pero, en cambio, por su actividad –la fabricación y mantenimiento de piscinas–, estuvo muy afectada por la sequía. Por eso, detectaron que el gran trabajo lo tenían en la cadena de valor, proveedores y clientes, y también detectaron el riesgo reputacional.
Carla Coloma, global sustainability director de Fluidra, lamentó que, a pesar de que el consumo de las piscinas supone solo un 1 %, sufren riesgo reputacional en episodios de estrés hídrico porque “las piscinas se ven mucho”. Por eso, una parte de su trabajo es hablar con las administraciones para que entiendan esta realidad y “legislen con sentido”.
Pero el líder mundial del sector también trabaja en el reaprovechamiento hídrico, con el objetivo Water Positive 2030, que inició hace un año. “Tenemos 30 plantas de producción e hicimos un balance para saber qué agua necesitas, dónde la coges, etc. Vieron que el gran uso del agua está en la cadena de valor, proveedores y en el uso de las piscinas. Ahora sabemos cuál es nuestra huella”. De acuerdo con esto, hicieron un plan de reducción de los diferentes usos, y también una estrategia para devolver el agua a las reservas hídricas: “El objetivo en 2030 es devolver al medio más agua de la que utilizamos”.
