SpaceX ha hecho oficial el precio definitivo de su acción: 117 euros. Esta cifra no ha sorprendido a los analistas, dado que coincide exactamente con el objetivo que la empresa fundada por Elon Musk había marcado como referencia durante los últimos días. Con esta valoración por acción, la compañía aeroespacial está lista para hacer su debut este viernes en el Nasdaq y lo hará con una capitalización de 1,53 billones de euros. Según los términos de la oferta pública inicial, saldrán al mercado un total de 555 millones de acciones. Este volumen de títulos permitirá a SpaceX captar alrededor de 64.800 millones de euros, una cantidad que supera ampliamente el anterior récord, establecido por Aramco. En su momento, la petrolera consiguió reunir 22.100 millones de euros, una cifra que ahora queda pequeña si se compara con el hito logrado por la empresa aeroespacial.
De hecho, esta operación sitúa a SpaceX como la protagonista de la salida a bolsa más grande de toda la historia del sector. La magnitud de este evento se hace aún más evidente si se considera un detalle clave: nunca una operación de estas dimensiones se había registrado en el Nasdaq, especialmente si nos fijamos en el ranking de las diez salidas a bolsa más grandes que han tenido lugar en todo el planeta hasta ahora. Uno de los efectos colaterales más comentados de esta salida a bolsa es, sin duda, el impacto directo sobre la fortuna personal del fundador de SpaceX. Gracias a la valoración de la empresa en 1,53 billones de euros, Elon Musk está a punto de cruzar un umbral que ningún otro ser humano había pisado jamás: se convertirá en el primer billonario del mundo en términos de patrimonio neto.
Cuando se hagan los cálculos definitivos, Musk superará el umbral simbólico del billón de dólares en riqueza personal. Esta circunstancia lo sitúa en una posición de influencia económica sin equivalentes en la historia contemporánea. Para ponerlo en perspectiva, hasta ahora los hombres más ricos del planeta se habían movido en horquillas que iban de los 172.000 a los 259.000 millones de euros. Sin embargo, este evento no tiene solo repercusiones en el ámbito estrictamente financiero. También plantea interrogantes profundos sobre la concentración de riqueza en unas pocas manos y sobre el papel que jugarán estos nuevos magnates tecnológicos en la economía global de las próximas décadas. ¿Hasta dónde puede llegar la influencia de una persona que acumula una riqueza equivalente al PIB de muchos países)?
Una operación histórica desde tres ópticas diferentes
Los analistas coinciden en señalar que la operación de SpaceX es histórica en muchos sentidos diferentes. En primer lugar, por su magnitud absoluta: los 64.800 millones de euros captados. En segundo lugar, por su naturaleza tecnológica: nunca una empresa del sector aeroespacial había conseguido una valoración tan descomunal en su debut bursátil. Esto demuestra que los inversores están dispuestos a apostar fuerte por empresas que combinan innovación, visión a largo plazo y un cierto componente de riesgo. En tercer lugar, por las implicaciones sobre la estructura del mismo índice Nasdaq, que a partir de ahora contará con uno de los pocos valores capaces de disputar el liderazgo a los grandes nombres de la tecnología norteamericana, como Apple, Microsoft, Amazon o Nvidia.
El debut de este viernes será seguido con lupa por los inversores institucionales y los fondos de capital riesgo de todo el mundo. Muchos ven en SpaceX una especie de termómetro que puede medir la salud del mercado para compañías de capital intensivo y largos ciclos de maduración. Si la acción consigue mantenerse por encima del precio de salida de 117 euros, es muy probable que se abra una ventana de oportunidades para otras empresas emergentes del sector espacial y del campo de la inteligencia artificial. Hasta ahora, muchas de estas empresas emergentes habían aplazado sus planes de salida a bolsa en espera de condiciones más favorables, pero el éxito de SpaceX podría acelerar sus calendarios.
En cambio, si la acción cae por debajo del precio de debut o no consigue mantener su valor inicial, algunos analistas lo interpretarán como una señal de agotamiento de la burbuja tecnológica. En este escenario, las empresas más especulativas o aquellas que todavía no han demostrado rentabilidad lo tendrían mucho más difícil para salir a bolsa en los próximos meses. Por lo tanto, lo que pase este viernes en el Nasdaq no solo decidirá el éxito inmediato de SpaceX, sino que podría condicionar todo el mercado de salidas a bolsa para los próximos años.