Un nuevo estudio sobre economía familiar pone el acento en el crecimiento mensual del gasto en tratamientos médicos y comida para los animales domésticos. En concreto, la radiografía elaborada por Milo, la insurtech especializada en seguros veterinarios para perros, ha hecho un análisis a partir de una muestra de 2.067 siniestros veterinarios reales correspondientes a 1.020 perros asegurados en España, entre enero y marzo de 2026. Y concluye que el 10% de los siniestros más caros representa el 45,4% del dinero facturado, mientras que los dos deciles superiores concentran casi el 60% del gasto veterinario total.

El estudio, basado en facturas veterinarias reales presentadas a reembolso, muestra que el gasto veterinario no se comporta de manera lineal. Aunque la mayoría de las visitas se sitúan en importes asumibles, una pequeña proporción de casos concentra una parte muy relevante del gasto total. "Muchas familias pueden asumir una consulta, una vacuna o una revisión puntual. El problema aparece cuando el perro necesita una prueba diagnóstica compleja, una cirugía o una hospitalización. Aquí es donde el coste deja de ser una partida prevista y se convierte en una decisión difícil", explica Ferran Llisterri, fundador de Milo.

Mínimo, 63 euros por consulta

Según los datos analizados por Milo, la media de las facturas veterinarias se sitúa en 63 euros. Sin embargo, una de cada diez visitas supera los 191,55 euros y el 5% más caro se sitúa por encima de los 314 euros. Esta diferencia entre el gasto habitual y los casos de mayor coste refleja una de las principales tensiones del cuidado veterinario: el día a día puede parecer manejable, pero los imprevistos tienen un impacto económico muy superior al esperado. En la muestra analizada, la factura más alta registrada alcanzó los 2.706,09 euros en un caso real de un Bulldog de seis años que requirió cirugía, hospitalización, diagnóstico y medicación. Otros casos recogidos por Milo incluyen intervenciones como una endoscopia por cuerpo extraño esofágico, con un coste de 932,23 euros, o un injerto corneal, con una factura cercana a los 1.000 euros.

El análisis también muestra que no todos los actos veterinarios tienen el mismo peso en el gasto final. Las consultas ordinarias tienen un coste medio de 46 euros, mientras que las intervenciones quirúrgicas alcanzan una media de 391,64 euros, casi diez veces más. Aunque las cirugías representan solo el 1,6% de los conceptos facturados, concentran el 15% del gasto total. Entre las intervenciones de mayor impacto se encuentran las cirugías ortopédicas, como las relacionadas con la rotura del ligamento cruzado, con importes registrados de entre 978 y 1.500 euros.

El caso de un bulldog operado

"El valor de un seguro veterinario no está solo en cubrir una revisión o una vacuna. Está en saber que, si un día aparece una enfermedad, un accidente o una intervención inesperada de 900 o 1.500 euros, no tendrás que decidir desde el miedo al coste, sino desde lo que tu perro necesita", señalan desde Milo. Más allá de las cirugías, el estudio de Milo también permite identificar cuáles son los bloques principales de gasto veterinario. En términos agregados, el diagnóstico lidera el gasto, con 48.276 euros facturados, seguida de la vacunación, con 42.978 euros, las consultas, con 34.907 euros, y las cirugías, con 32.114 euros. Este dato apunta a una realidad menos visible: el coste veterinario no se concentra solo en grandes operaciones. Las pruebas diagnósticas, necesarias para saber qué le pasa al animal y cómo actuar, representan una parte muy relevante del gasto y pocas veces se prevén.

La radiografía de Milo llega en un contexto en el que el coste de cuidar un perro continúa creciendo, pero la penetración del seguro veterinario en España continúa siendo muy baja. Según datos sectoriales, solo alrededor del 3% de los perros dispone de un seguro veterinario, frente a mercados europeos más maduros como el Reino Unido o algunos países del norte de Europa, donde la penetración supera ampliamente esta cifra. Esta brecha deja a la mayoría de los hogares con perro expuestas a asumir directamente cualquier imprevisto veterinario. En paralelo, otros estudios recientes citados en el dossier apuntan que más de la mitad de los propietarios de perros y gatos en España han renunciado o pospuesto cuidados veterinarios por motivos económicos.