Donald Trump ha amenazado este lunes con una nueva escalada en la disputa comercial con Canadá: plantea la aplicación, desde el 1 de enero de 2027, de aranceles del 50 % a los automóviles, camiones, componentes de automoción y acero procedentes del país vecino. La amenaza llega apenas unos días después del fracaso de las negociaciones entre Washington y Ottawa y de la entrada en vigor de nuevos gravámenes estadounidenses sobre productos canadienses.

Trump anunció esta decisión a través de su red Truth Social y justificó el aumento de los aranceles con acusaciones contra Canadá por sus políticas comerciales. Sostiene que Ottawa mantiene barreras excesivas para determinados productos estadounidenses y la responsabiliza del déficit comercial bilateral.

Sin embargo, las cifras oficiales estadounidenses ofrecen un panorama diferente al planteado por Trump. Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), el comercio de bienes entre ambos países alcanzó en 2025 unos 715.500 millones de dólares, con exportaciones estadounidenses a Canadá por valor de 333.600 millones e importaciones por unos 381.900 millones. El déficit estadounidense de bienes se situó así en aproximadamente 48.300 millones de dólares, no en los 60.000 millones citados por Trump. Al incluir los servicios, Estados Unidos mantendría un superávit con Canadá.

El automóvil se encuentra entre los sectores más expuestos al conflicto. Las cadenas de producción norteamericanas están fuertemente integradas y las piezas y vehículos atraviesan las fronteras de Estados Unidos, Canadá y México varias veces antes de llegar al consumidor final.

La Casa Blanca ya ha aplicado distintas medidas arancelarias al sector y ha cuestionado las condiciones bajo las que los vehículos estadounidenses acceden al mercado canadiense. Un documento oficial de Washington señala que las importaciones canadienses de vehículos estadounidenses disminuyeron alrededor de un 22% entre abril de 2025 y marzo de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

El anuncio de Trump supondría elevar hasta el 50% el gravamen aplicable a los vehículos y componentes canadienses a partir de enero de 2027. Y ha dejado bien claro que los vehículos fabricados en territorio estadounidense quedarían fuera de esta medida.

El problema es que la industria automovilística de ambos países funciona como una única cadena productiva regional en muchos de sus segmentos. Por ello, un incremento sustancial de los costes de importación puede repercutir no solo en fabricantes canadienses, sino también en plantas, proveedores y consumidores estadounidenses.

Gravámenes al acero

En el caso del acero, la amenaza anunciada para 2027 se suma a un régimen arancelario que ya es especialmente severo. Washington mantiene actualmente medidas sobre acero, aluminio y cobre que pueden alcanzar el 50 %, dependiendo del producto y de las condiciones de importación. Canadá figura entre los países afectados.

La nueva declaración de Trump amplía la presión sobre un sector estratégico para las economías de ambos países y añade incertidumbre a una relación comercial caracterizada durante décadas por un elevado grado de integración industrial.

Canadá prepara la respuesta

La escalada se produce después de que las conversaciones comerciales entre Washington y Ottawa se rompieran la semana pasada. El primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió suspender las negociaciones al considerar inaceptables algunas de las últimas condiciones planteadas por la Administración Trump.

Por su parte, Washington responsabilizó a Canadá del fracaso del diálogo y sostuvo que Ottawa había introducido nuevas exigencias. El desacuerdo ha dejado en suspenso cualquier avance y amenaza con complicar todavía más el futuro de la relación comercial.

Como consecuencia inmediata, Estados Unidos comenzó el pasado sábado a aplicar aranceles del 50% a productos canadienses por un valor aproximado de 20.000 millones de dólares. La medida afecta a diversos bienes, entre ellos productos agrícolas y manufacturados, y representa alrededor del 5% de las exportaciones anuales de Canadá hacia Estados Unidos.

Ottawa ha anunciado que responderá con una estrategia de represalias "dólar por dólar". Los nuevos aranceles canadienses están previstos para el 8 de septiembre y alcanzarán productos estadounidenses de distintos sectores, entre ellos el acero, los productos lácteos y determinados bienes industriales y tecnológicos.

Por ahora, el anuncio de Trump no constituye todavía un arancel del 50% en vigor para todos los vehículos y el acero canadienses: se trata de una medida anunciada para enero de 2027. Pero su llegada, en un momento en el que ya se aplican importantes gravámenes y las negociaciones están bloqueadas, eleva significativamente el riesgo de una guerra comercial prolongada entre dos economías profundamente interdependientes. En 2025, el intercambio de bienes y servicios entre ambos países alcanzó aproximadamente 872.300 millones de dólares.