El colectivo de técnicos del Ministerio de Hacienda, agrupados en Gestha, ha vuelto a pronunciarse en contra de las rebajas generalizadas del IVA sobre los carburantes, una medida que consideran negativa, ineficiente y potencialmente contraria a la normativa comunitaria. En un comunicado emitido este viernes, la asociación profesional advierte que la reducción de impuestos al diésel y la gasolina que ha planteado el ejecutivo español envía un mensaje equívoco a la ciudadanía, especialmente porque va a contracorriente de las estrategias europeas que persiguen la descarbonización del transporte en el marco del Pacto Verde. Según Gestha, estas políticas fiscales chocan frontalmente con los objetivos climáticos marcados por Bruselas.
Los técnicos de Hacienda recuerdan que la normativa comunitaria en materia de impuesto sobre el valor añadido establece límites precisos a la aplicación de tipos reducidos sobre determinados bienes, y los carburantes se encuentran entre los productos sujetos a restricciones. Este marco legal, diseñado para garantizar una competencia leal y evitar distorsiones en el mercado interior, plantea dificultades para las medidas anunciadas por el Gobierno. Gestha considera que estas iniciativas podrían generar problemas de encaje con Bruselas, lo cual expondría a España a posibles sanciones o a la necesidad de rectificar a medio plazo.
Políticas más selectivas y eficaces ante el encarecimiento de la energía
Ante el escenario actual, Gestha insiste en que las políticas de apoyo para hacer frente al encarecimiento de la energía deben ser más selectivas y eficaces. A juicio del colectivo, las ayudas no deberían ser universales sino que deberían concentrarse en los colectivos más afectados por la crisis energética, que son aquellos con menos capacidad para absorber incrementos de precios sin poner en peligro su supervivencia económica. Esta focalización permitiría maximizar el impacto social de las medidas a la vez que se minimizaría el coste fiscal y las distorsiones sobre los precios relativos.
En lugar de rebajar los impuestos a los combustibles de manera generalizada, los técnicos de Hacienda apuestan por un paquete de medidas alternativas orientadas a reducir la demanda energética. Entre estas propuestas destacan el refuerzo de los descuentos en el transporte público para hacerlo más atractivo frente al vehículo privado, la ampliación del bono social eléctrico para proteger los hogares vulnerables, el establecimiento de un tope al precio del butano y el propano, y la introducción de incentivos fiscales en el IRPF para la compra de vehículos eléctricos. También proponen medidas de fomento del autoconsumo eléctrico y la mejora de la eficiencia energética de los edificios, dos áreas con un elevado potencial de ahorro.
Gestha pone énfasis en una de las medidas que consideran más efectivas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles: el fomento del teletrabajo. Según datos de la Comisión Europea recogidos por la asociación, los desplazamientos diarios al lugar de trabajo representan aproximadamente una cuarta parte del total de carburantes que consumen los vehículos en la Unión Europea. Esta cifra pone de manifiesto el peso del transporte laboral en la factura energética del continente y, a la vez, el margen de mejora que existe para reducirlo mediante fórmulas organizativas alternativas.
Un tercio de los empleados en teletrabajo reduciría el consumo entre un 2% y un 6%
A partir de los datos comunitarios, los técnicos de Hacienda han realizado una estimación sobre el impacto potencial del teletrabajo en el consumo de carburantes. Según sus cálculos, si más de un tercio de los empleados de la Unión Europea trabajaran en remoto tres días a la semana, el consumo de combustible de los automóviles se reduciría entre un 2% y un 6%. Este ahorro, que puede parecer modesto a primera vista, adquiriría una relevancia significativa si se aplicara a gran escala y de manera sostenida en el tiempo, contribuyendo tanto a la reducción de la factura energética como a la disminución de emisiones de gases con efecto invernadero.
Además de la reducción del consumo agregado de combustible, Gestha también destaca los beneficios individuales del teletrabajo para los trabajadores. Según sus estimaciones, el trabajo en remoto permitiría a cada empleado ahorrar una media de 35 euros al mes, una cifra que ya tiene en cuenta el incremento del consumo energético que se produce en el hogar durante las jornadas de trabajo desde casa. Este ahorro neto refleja la diferencia entre lo que el trabajador deja de gastar en desplazamientos y lo que gasta adicionalmente en electricidad, calefacción o climatización de su residencia mientras trabaja. En un contexto de precios elevados de la energía, este ahorro puede suponer un alivio significativo para las economías domésticas.