SpaceX, propiedad de Elon Musk, protagonizó este lunes una gran escalada en su primer día completo de cotización en la bolsa de Nueva York. Las acciones de la compañía, que opera bajo el índice Nasdaq, subieron un 19,6% respecto al precio de cierre de la sesión anterior, hasta situarse en los 192,5 dólares por título. Esta revalorización consolida la euforia inversora que ya se había dejado notar el pasado viernes, cuando la compañía debutó en el parqué con una subida del 19,3% en su primera jornada de negociación. Hasta las doce del mediodía del lunes, hora local de Nueva York, habían cambiado de manos aproximadamente 120 millones de acciones de la compañía.
Este volumen de negociación refleja el enorme interés que ha despertado SpaceX entre los inversores institucionales y particulares, atraídos tanto por su liderazgo en el sector espacial como por sus ambiciosas proyecciones de crecimiento en el ámbito de la inteligencia artificial y las comunicaciones por satélite. Con la revalorización de este lunes, la capitalización bursátil de SpaceX ha alcanzado los 2,52 billones de dólares, una cifra que sitúa a la empresa como la sexta más valiosa de todo el mercado mundial. Por delante solo figuran gigantes tecnológicos consolidados como Nvidia, Alphabet, Apple, Microsoft y Amazon. Esta irrupción en el selecto grupo de compañías que superan los dos billones de capitalización es especialmente remarcable teniendo en cuenta que SpaceX hace pocos días que cotiza en bolsa.
Musk pronostica unos ingresos de un billón de dólares para 2030
El mismo Elon Musk alimentó las expectativas de los inversores este domingo con un mensaje publicado en las redes sociales. En su intervención, el empresario aseguró que SpaceX podría alcanzar unos ingresos aproximados de un billón de dólares en el año 2030. Esta proyección, si se cumple, supondría un crecimiento espectacular, teniendo en cuenta que durante el ejercicio 2025 la compañía facturó 18.700 millones de dólares.
Las previsiones de Musk sitúan a SpaceX en una trayectoria de crecimiento anual sostenido que no tiene precedentes en el sector aeroespacial. Para alcanzar el objetivo de un billón de dólares de ingresos de aquí a cuatro años, la empresa debería multiplicar por más de cinco su facturación actual, un ritmo de expansión que requeriría tanto el éxito de sus proyectos espaciales como una penetración masiva en el mercado de las comunicaciones por satélite a través de la constelación Starlink.
El enorme interés que ha despertado SpaceX entre los inversores ha llevado a la compañía a ampliar el número de acciones puestas a la venta en su oferta pública. Inicialmente, la empresa había previsto colocar un determinado número de títulos, pero ante la demanda desbordada decidió poner a disposición de los inversores acciones adicionales. Esta ampliación ha elevado los ingresos totales de la OPV hasta los 85.700 millones de dólares, una cifra que supera con creces la recaudación inicialmente prevista. En total, SpaceX ha colocado 638 millones de acciones ordinarias.
El espectacular comportamiento de la acción durante las dos primeras sesiones de cotización es solo el último capítulo de una historia de éxitos financieros que comenzó el pasado viernes. Aquel día, SpaceX debutó en bolsa con una oferta pública de venta que captó más de 75.000 millones de dólares, una cifra que batió el récord histórico que ostentaba hasta entonces la petrolera saudita Aramco, que en 2019 había recaudado 25.600 millones de dólares en su salida a bolsa.
La diferencia es abismal: SpaceX triplicó con creces la cifra conseguida por la compañía de Arabia Saudita. Este récord sitúa la operación de SpaceX como la más grande de la historia del sector bursátil, un hito especialmente remarcable si se tiene en cuenta que la compañía todavía está en fase de expansión y que sus beneficios, aunque crecientes, todavía son modestos en comparación con los gigantes tecnológicos consolidados. Los inversores parecen dispuestos a apostar por el potencial futuro de la empresa más que por sus resultados financieros inmediatos.
