El pleno de la Cambra de Comerç de Barcelona de este jueves se prevé el más movido de los casi tres años de mandato de Josep Santacreu como presidente. El empresario de la Segarra había pacificado la institución, pero ahora votará fracturada por una propuesta que, aunque formaba parte de su programa, no gusta ni a Pimec ni a Eines de País: la ampliación del número de las llamadas sillas de plata.

El Comité Ejecutivo de la Cambra aprobó la semana pasada que el pleno de la institución pase de tener dos a diez empresas de mayor aportación voluntaria. Las empresas que las ocupan, que actualmente son CriteriaCaixa y el RACC, pagan 75.000 euros al año. La decisión, que no obtuvo unanimidad, ya que los miembros vinculados a Pimec se opusieron, se debe aprobar en el pleno de este jueves.

La patronal de pequeñas y medianas empresas que preside Antoni Cañete se opone a la ampliación de las sillas de plata "por religión", ya que supone un incremento de la representatividad de grandes empresas con mucha capacidad económica y que no han sido elegidas por sufragio. "No es un tema de estar en contra de las grandes empresas, es un tema de democracia", aseguran fuentes de Pimec. La organización tiene tres miembros en el pleno, de los seis que se reserva a las patronales, pero tiene empresas socias presentes en la Cambra.

Fuentes de la Cambra aseguran que hay conversaciones para que los tres miembros de Pimec acaben votando a favor y no se fracture la institución, pero desde la patronal aseguran que la ampliación de las sillas de plata "no es negociable". Creen, además, que es posible que la propuesta no prospere, lo que sería una dura derrota de Santacreu a un año de la reelección.

El presidente de la Cambra defiende la ampliación para reflejar el peso de la gran empresa en el país y porque supondría una inyección económica importante. Explican, además, que la ampliación ya formaba parte de su programa, después de que el anterior pleno las redujera, y que se aborda ahora para que entre en el mandato y se haya ya ampliado de cara a las elecciones, previstas para mediados de 2027.

El pleno de la Cambra tiene 60 miembros. 52 son elegidos por sufragio; 6 más de las patronales, y las 2 empresas de mayor aportación. En las elecciones de 2023, la candidatura Va d'Empresa, encabezada por Santacreu, obtuvo 31 de las 52 sillas, mientras que Eines de País obtuvo 21. Foment y Pimec pactaron los miembros de las patronales, con la designación de tres integrantes de cada organización.

Eines de País, encabezados por la expresidenta Mònica Roca y el exvicepresidente Toni Fitó, también se oponen a las sillas de plata. De hecho, durante su mandato, de 2019 a 2023, las redujo de 14 a 2. Por lo tanto, si los 21 miembros del pleno vinculados a Eines votan en contra de la ampliación, no está claro que la medida prospere, más teniendo en cuenta que hay miembros del pleno elegidos por sufragio que son socios de Pimec, como Emili Rousaud, vicepresidente de la Fundació Pimec.

Eines de País lo ve "una anomalía democrática"

"Entendemos que es una anomalía democrática", explica Toni Fitó a ON ECONOMIA, motivo por el cual las redujeron hasta dos, al entender que esta cifra era el mínimo legal. Como Pimec, asegura que no están en contra de la gran empresa, sino del hecho de que entre por esta vía, en detrimento de las empresas elegidas en sufragio. Además, "altera el equilibrio entre sectores", ya que los más atomizados, como el comercio, salen perjudicados, argumenta.

Fitó niega que la gran empresa esté infrarrepresentada actualmente en la Cambra, ya que, además de las dos sillas de plata, hay otras grandes compañías, como el RACC, Fluidra, el Sabadell, PwC, etc., y porque hay otras vías, como la opción de tener plaza en el pleno sin derecho a voto –la ley permite que haya 25, de las cuales se han ocupado 12– o los socios institucionales.

El miembro del pleno de Eines de País cree que, a un año de las elecciones, la ampliación tiene voluntad de influir en el resultado de estas, ya que no ve motivo económico: en el presupuesto de la Cambra, de más de 34 millones de euros, los 600.000 euros de ocho sillas de plata suponen menos del 2%.