La compañía Qatar Energy ha suspendido este lunes la producción de gas natural licuado (GNL) por motivos de seguridad, después de que dos de sus instalaciones hayan sido atacadas, según ha informado la compañía. Han tomado esta decisión después de que Irán lanzase misiles contra plantas de gas en las localidades de Ras Laffan y de Mesaieed.
La suspensión de la producción de GNL en Qatar, uno de los grandes productores mundiales, ha disparado su precio: la tarifa de referencia en Europa, negociado en la plataforma holandesa TTF, llegó a subir un 45%, hasta situarse cerca de los 46 euros por megavatio hora a primera hora de la tarde de este lunes. El impacto en la economía dependerá de cuánto dure la suspensión.
La suspensión de la producción de GNL repercute en los precios de los mercados energéticos porque Qatar es uno de los mayores productores y exportadores de GNL del mundo. Qatar Energy –anteriormente llamada Qatar Petroleum– es una compañía de propiedad estatal que se encarga de todas las operaciones de petróleo y gas en este emirato, incluyendo la exploración, producción, refinación, transporte y almacenamiento. Es la tercera compañía del mundo con más reservas.
Qatar representa cerca del 20 % del GNL exportado a nivel mundial. Al detener su producción, se elimina prácticamente una quinta parte de la oferta de un día para otro, de manera que los mercados no lo pueden absorber rápidamente. Esta escasez puede generar penurias de suministro sobre todo en Asia (China, India, Japón, Corea) y también en Europa, aunque en menor medida. En el caso de España, depende especialmente del gas argelino.
Los precios del petróleo también han subido con fuerza, porque la tensión en el Golfo Pérsico afecta tanto al gas como al crudo. El impacto en los precios de la energía se traslada a electricidad, calefacción, transporte e industria, encareciendo bienes y servicios en muchas economías.
Países muy dependientes del GNL de Qatar están ahora en competencia directa para asegurar suministros alternativos. Esto puede causar “guerras de precios” por contratos spot (corto plazo), según apuntan los analistas. Economías grandes como India, China y Japón podrían verse obligadas a pagar precios más altos o buscar proveedores más lejos (EE. UU., Australia…). Europa, con reservas aún limitadas, puede enfrentar meses de dificultades si no se estabiliza pronto el suministro.
Aunque utilizan sus gaseoductos, una parte del GNL de Qatar y del petróleo mundial pasa por el estrecho de Ormuz, un punto estratégico que se está viendo afectado por el conflicto armado y las amenazas de bloqueo.
La subida de precios de energía puede traducirse en una mayor inflación en muchos países, presionando el coste de vida. De momento, los mercados financieros han mostrado caídas en bolsas y aumento de activos refugio (oro, bonos) por el riesgo geopolítico.
