El Port de Barcelona ha presentado este miércoles el plan estratégico 2026-2030 para afrontar un nuevo ciclo inversor, “el más grande de su historia”, en los próximos 15 años, según ha destacado el presidente de la autoridad portuaria, José Alberto Carbonell. En el mismo se sostiene que la infraestructura portuaria debe ganar espacios logísticos para seguir siendo competitiva a escala mundial y como puerto de referencia del Mediterráneo. 

Pendiente de la elaboración del plan financiero que acompañará la hoja de ruta de los próximos años, el presidente del Port de Barcelona ha argumentado que se afrontará con un modelo de financiación sostenible para desarrollar las infraestructuras necesarias para la transformación del puerto, adaptándose a las nuevas tendencias "disruptivas" de los servicios y el transporte marítimo.

La autoridad portuaria prevé mantener unas cifras de inversión -que “dependen de los plazos en que se puedan hacer las licitaciones de los proyectos”- como mínimo en línea con las de los últimos años que “están bastante por encima del cash-flow, que en 2025 se situó en 114 millones de euros. Por eso, Carbonell ha admitido que el puerto se puede endeudar en los próximos años.

El Port de Barcelona ha diseñado las infraestructuras y las actuaciones en materia de sostenibilidad y conectividad que debe llevar a cabo en los próximos cuatro años. Por primera vez, el plan estratégico no se limita solo al área portuaria propiamente dicha -la logística- sino que incluye también el puerto comercial -cruceros- y el puerto ciudadano -el proyecto del Port Vell aprobado en 2024 y su conexión con la ciudad-.

En el aspecto logístico, el presidente del Port ha confirmado que deben incrementar el suelo logístico porque el que tienen actualmente está agotado, con una ocupación total. Por ello, “trabajamos con el Gobierno para encontrar espacios logísticos para crecer fuera de la zona portuaria, a través de Cilsa -propiedad del puerto-, más allá de los límites de la ZAL, para continuar captando proyectos estratégicos y actividad logística avanzada de alto valor añadido”.

En este sentido, Carbonell ha mencionado que a través de Cilsa han formalizado una operación de estas características con Cilsa, con la parcela logística de Aena, al lado de la T2 del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-el Prat, de casi 50.000 metros cuadrados.

El objetivo global del puerto es "disponer de unas infraestructuras sólidas, modernas y bien conectadas, que permitan garantizar la competitividad del sector exterior, reforzar la sostenibilidad y mantener el papel del puerto como motor económico y social".

Un plan con 125 iniciativas

El quinto plan estratégico que elabora el Port de Barcelona tiene tres ejes: económico, medioambiental y social. En el ámbito económico, uno de los hitos es aumentar el cash-flow del organismo para abordar el ciclo inversor a 15 años. Un aspecto que depende exclusivamente de la autoridad portuaria, ha remarcado el jefe de estrategia del Port de Barcelona, Jordi Torrent, quien ha expuesto las líneas maestras de esta hoja de ruta. 

En los próximos 4 años, una parte importante de las inversiones se centrará en la zona sur del perímetro portuario. Allí se está procediendo a la reordenación de los espacios -con la construcción de los muelles Jaume I y Catalunya; la prolongación del muelle Prat y la ampliación del muelle Adossat- y a la construcción de las terminales ferroviarias para recepción y expedición de mercancías.

En el ámbito ambiental, para reducir un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero, el puerto se propone el despliegue de la energía solar en la zona logística donde dispone de casi 1.000 metros cuadrados de cubierta en diversos almacenes logísticos y fomentar el uso de combustibles alternativos, cuyo abastecimiento se iniciará en 2027.

Socialmente hablando, las iniciativas del puerto, que tiene 40.000 personas trabajando dentro de sus instalaciones, pondrá el foco en la generación de puestos de trabajo de calidad, la formación y captación de talento, y en el impulso de actividades vinculadas a la economía azul, la innovación y el conocimiento.