El PIB del Estado creció un 2,7% durante el tercer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según el indicador adelantado actualizado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística. El resultado supone una décima más que el crecimiento del 2,6% registrado en el segundo trimestre, y también es el dato interanual más alto desde el primer trimestre de 2025. Este incremento de una décima, a pesar de parecer modesto, confirma que la economía española mantiene el ritmo de crecimiento y que lo hace, además, en un contexto de demanda interna sostenida.

La demanda interna contribuyó con 2,6 puntos al crecimiento interanual del PIB durante el tercer trimestre, mientras que la demanda externa tuvo una aportación prácticamente nula. Esta distribución indica que el crecimiento de la economía española se ha apoyado sobre todo en el consumo y la inversión interna, y que el sector exterior no ha tenido un papel relevante en este periodo. El dato contrasta con otras etapas en que las exportaciones habían impulsado el crecimiento, y muestra que en este trimestre el motor principal ha sido la demanda doméstica. Esta circunstancia también sugiere que la evolución de la economía española depende en buena parte del comportamiento de los consumidores y de las empresas dentro del país.

En la variación intertrimestral, el PIB creció un 0,6% entre el segundo y el tercer trimestre, una décima menos que durante el periodo anterior. En esta comparación, la demanda interna estatal aportó 0,5 puntos al crecimiento del PIB, mientras que la demanda externa aportó 0,1 puntos. El hecho de que el crecimiento intertrimestral sea ligeramente inferior al del trimestre anterior indica que la economía avanza, pero a un ritmo un poco más moderado que en el periodo previo, a pesar de que se mantiene en terreno positivo.

Los agregados de demanda

Por agregados de demanda, el gasto en consumo final se incrementó un 0,6% intertrimestral y otro 0,9% en el caso de las administraciones públicas. Por su parte, la formación bruta de capital marcó una variación más moderada, del 0,1%. Estos datos muestran que el consumo de los hogares y el gasto público han sido los componentes que más han contribuido al crecimiento, mientras que la inversión ha tenido un comportamiento más contenido. La diferencia entre el avance del consumo y el de la inversión indica que las empresas han sido más cautelosas a la hora de materializar proyectos de capital durante el trimestre.

Las exportaciones de bienes y servicios presentaron una tasa intertrimestral del 1,3%, dos décimas más que en el segundo trimestre. Las importaciones, en cambio, tuvieron una variación del 1,1%, unos 1,1 puntos porcentuales menos que en el trimestre precedente. Esta evolución hace que las exportaciones hayan crecido más que las importaciones, lo que explica la aportación positiva, aunque pequeña, de la demanda externa al crecimiento del trimestre. El hecho de que las importaciones hayan moderado su ritmo respecto al trimestre anterior también contribuye a este resultado.

Por parte de la oferta, todos los grandes sectores de actividad presentaron tasas intertrimestrales positivas en el valor añadido, con la excepción de la construcción, que quedó plana. Este dato indica que la mayoría de los sectores productivos han contribuido al crecimiento, y que la construcción es el único ámbito que no ha registrado avance en el trimestre. El resto de sectores, por lo tanto, ha mantenido un comportamiento positivo que ha permitido al conjunto de la economía cerrar el tercer trimestre con un crecimiento intertrimestral del 0,6%.