El precio del barril de petróleo Brent se ha hundido un 3% en las horas previas a la apertura de las bolsas europeas, hasta situarse en los 77 dólares. Esta cifra representa el nivel más bajo desde principios del mes de marzo, justo antes de la escalada del conflicto en Oriente Medio. La caída del crudo se ha acelerado después de que Estados Unidos e Irán confirmaran la firma de un memorándum de entendimiento que abre el camino a un período de 60 días para negociar los detalles de un acuerdo de paz definitivo entre ambas partes.

El West Texas Intermediate, el crudo de referencia para el mercado estadounidense, ha seguido la misma tendencia con un retroceso del 3,2%, hasta cotizar alrededor de los 74 dólares. Los dos indicadores reflejan el alivio de las tensiones geopolíticas que habían mantenido los precios del crudo en niveles elevados durante los meses de conflicto. La reapertura del estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio energético mundial, es el factor que más ha contribuido a la caída de los precios.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que el memorándum firmado entre Estados Unidos e Irán entrará en vigor con efecto inmediato. El anuncio del dirigente pakistaní, que ha actuado como mediador en las negociaciones, añade certeza a un proceso que hasta ahora había estado marcado por la incertidumbre. Según ha detallado Sharif, el primer paso acordado consiste en la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz por parte de la República Islámica de Irán, mientras que Estados Unidos levantará el bloqueo naval que habían impuesto en la región.

Este doble movimiento, la reapertura del estrecho y el levantamiento del bloqueo, permitirá la reanudación del tráfico de petroleros por una de las rutas marítimas más transitadas del mundo. El estrecho de Ormuz es un enclave estratégico por el que circula aproximadamente una cuarta parte del petróleo y el gas que se consume en todo el planeta. Su bloqueo desde el estallido de la guerra a finales de febrero había provocado un encarecimiento significativo del crudo, que pasó de los 72 dólares por barril previos al conflicto a los máximos alcanzados durante los meses de tensión.

La reapertura del estrecho de Ormuz alivia las tensiones en el mercado energético

 

La firma del memorándum de entendimiento y la reapertura del estrecho de Ormuz representan un antes y un después en la dinámica del mercado del crudo. Durante los meses que ha durado el conflicto, la incertidumbre sobre el suministro de hidrocarburos había mantenido los precios en niveles elevados, con oscilaciones violentas cada vez que se producía alguna escalada bélica. La confirmación de la reapertura de la estratégica vía navegable ha eliminado la prima de riesgo geopolítico que los mercados habían incorporado a los precios. El retorno a la normalidad en el tráfico de petroleros no solo beneficia a los países consumidores, que ven reducidos sus costes de importación, sino que también alivia las presiones inflacionistas que habían afectado a las economías occidentales. La caída del precio del crudo, que se ha acelerado en las últimas jornadas, es uno de los factores que está contribuyendo a la moderación del IPC en las principales economías del mundo, un elemento que los bancos centrales valoran positivamente.

Los mercados financieros asiáticos han recibido con optimismo la firma del acuerdo entre Estados Unidos e Irán. La mayoría de las principales plazas bursátiles de la región han registrado subidas significativas en la jornada de hoy, reflejando la confianza en que el acuerdo aporta certeza a una región que había sido sacudida por la guerra. El Nikkei japonés ha avanzado casi un 1,8%, mientras que el Kospi surcoreano ha subido un 2,6%. La bolsa de Shenzhen, en China, ha ganado algo más del 1%.

La nota negativa en el continente asiático la ha puesto la bolsa de Hong Kong, que ha caído más de un 2%. Las razones de este comportamiento divergente no están directamente relacionadas con el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, sino con factores específicos del mercado chino. Las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos y la debilidad de la economía china continúan siendo los principales factores de preocupación para los inversores de la zona.

El comportamiento de los futuros de los principales índices bursátiles sugiere que la apertura de la sesión europea podría ser con ligeras caídas en todas las plazas. Los inversores europeos podrían optar por la prudencia a la espera de que se concreten los detalles del proceso de negociación que se abre a partir de ahora. La incertidumbre sobre cómo se desarrollarán las conversaciones y sobre si el acuerdo final será ratificado por todas las partes podría frenar las subidas.

En cambio, los futuros de las bolsas estadounidenses apuntan a ascensos generalizados, especialmente en el Nasdaq, el índice de referencia de las compañías tecnológicas. El sector tecnológico, que es particularmente sensible a las variaciones de los tipos de interés, podría beneficiarse de la caída de los precios del crudo, que reduce las presiones inflacionistas y abre la puerta a una política monetaria menos restrictiva por parte de la Reserva Federal.