Los representantes de siete países de la OPEP+ decidieron este domingo, en una reunión telemática, incrementar la producción de petróleo en 188.000 barriles diarios a partir del próximo junio. Este anuncio se produce en un momento en que el precio del petróleo se ha disparado por la guerra en Irán —este domingo, el Brent cotiza por encima de los 108 dólares— y cunde el temor a problemas de suministro de queroseno, indispensable para la aviación comercial.
No obstante, los analistas ponen en duda la eficacia de este último aumento de la producción porque algunos de los países que la han anunciado necesitan que el estrecho de Ormuz esté totalmente abierto –ahora no lo está por la guerra– para cumplir con sus objetivos.
Los siete países que se reunieron este domingo de forma telemática son Arabia Saudí, Irak, Kuwait y Argelia (todos de la OPEP), así como Rusia, Omán y Kazajistán. El próximo 7 de junio se volverán a reunir en el marco del llamado Comité Ministerial de Monitoreo Conjunto (JMMS) de la OPEP+.
En un comunicado, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados recuerdan que el "ajuste voluntario" acordado este domingo se suma al aumento del bombeo anunciado en abril pasado (de 206.000 barriles diarios), lo que "reafirma su compromiso con la estabilidad del mercado".
El anuncio de este nuevo incremento de la producción, el tercero en lo que va de año, se produce tan solo dos días después de la salida de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la OPEP y de la alianza.
Los Emiratos, que estuvieron en disputa con los saudíes durante años por las cuotas de producción, esperan poder aumentar su bombeo de los habituales 3,4 millones hasta unos 5 millones de barriles diarios una vez que la situación en el Golfo se haya estabilizado. A diferencia de los demás países de la región, la economía de los EAU depende cada vez menos de los ingresos del petróleo.
Ormuz, arma de negociación
Las tensiones geopolíticas por la invasión de Irán por parte de Estados Unidos e Israel han disparado la volatilidad alrededor del petróleo, pues el conflicto afecta a varios productores y, más concretamente, a su capacidad de exportación. El estrecho de Ormuz, y su cierre y apertura, se han convertido en un arma de negociación y presión.
A causa de la guerra en Irán, la producción de los países de la OPEP se redujo en 8 millones de barriles diarios en marzo, lo que supone un 27,5% menos que lo que extrajeron en febrero. El descenso de producción disparó el precio más de un 50% en menos de dos meses.
Antes del conflicto bélico, el barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, se pagaba a entre 60 y 70 dólares. Desde entonces, se ha estabilizado por encima de los 100 dólares, con excepciones, y ha llegado a rozar los 120 dólares. Este domingo, se sitúa por encima de los 108 dólares.