Las condiciones laborales de las mujeres migradas en Catalunya muestran una importante brecha con las asalariadas de nacionalidad española y también con los hombres extranjeros asalariados. En detalle, respecto del salario, la retribución anual de las mujeres de nacionalidad extranjera es un 19,4% inferior al de las mujeres de nacionalidad española y un 10,9% más bajo que la de los hombres extranjeros. Esta diferencia representa que las mujeres migradas reciben 5.405 euros anuales menos que las mujeres españolas y 2.745 euros menos anuales que los hombres extranjeros.

Actualmente, en Catalunya residen 698.246 mujeres de nacionalidad extranjera, que representan el 8,7% de la población catalana. De estas, el 78% tiene nacionalidad extracomunitaria. Destaca el papel esencial que desarrollan las mujeres migradas en determinados sectores para la sociedad catalana: el 87,4% de las mujeres extranjeras ocupadas trabaja en el sector servicios, un porcentaje sensiblemente superior al de los hombres extranjeros, que se sitúa en el 62,2%. Estas diferencias entre hombres y mujeres son más intensas entre las extracomunitarias, según el último informe del Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya (CTESC).

Dentro del sector servicios, las mujeres tienen una ocupación importante en el ámbito de los cuidados y la atención de las personas, una realidad especialmente significativa en un contexto marcado por el envejecimiento demográfico y por el aumento de las necesidades sociales y asistenciales.

En su análisis, el CTESC observa que una de cada cuatro (26,5%) mujeres migradas con trabajo en Catalunya desarrolla tareas de baja cualificación, frente al 17,7% de los hombres extranjeros y del 9,1% de las mujeres españolas. Esto se traduce también en una elevada tasa de sobrecualificación. De hecho, casi la mitad (45,5%) de las mujeres extranjeras ocupadas trabaja en puestos de trabajo por debajo de su nivel formativo,

El CTESC pide un plan específico de reconocimiento de competencias

Es por ello que el organismo identifica las dificultades de homologación de títulos y acreditación de competencias profesionales como una de las principales barreras para acceder a empleos más cualificados y estables. En este sentido, pide que las mujeres extranjeras reciban una atención diferenciada y recomienda impulsar medidas específicas con perspectiva de género en materia de integración laboral, tanto en sectores más masculinizados como en sectores y empleos más feminizados. De entre las medidas concretas propuestas, destaca la necesidad de impulsar un plan específico de reconocimiento de competencias y homologación entre las mujeres migradas y en los empleos más feminizados.

Las desigualdades también se reflejan en el paro. El 15,1% de las mujeres extranjeras se encuentra sin trabajo, frente al 12,8% de los hombres extranjeros. Entre las mujeres extracomunitarias, la tasa de paro se eleva hasta el 17,2%. En cambio, entre la población de nacionalidad española, la diferencia entre hombres y mujeres en situación de paro es de solo 0,7 puntos. La precariedad laboral también es más elevada. Las mujeres extranjeras asalariadas presentan una tasa de temporalidad del 18,5%, superior tanto a la de las mujeres españolas (13%) como a la de los hombres extranjeros (13,5%).