Cuando hace un mes, el Gobierno aprobó el plan inversor aeroportuario (DORA III) para el periodo 2027-2031, muchas instituciones económicas y empresariales catalanas mostraron su decepción al ver que, de los 3.200 millones previstos para la ampliación de El Prat, solo se destinarán unos 200 millones en los próximos cinco años, y para trabajos previos. Una de las instituciones fue el Col·legi d’Economistes de Catalunya, y desde su sede, este viernes Maurici Lucena ha abierto la puerta a avanzar trabajos de la ampliación previstos a partir de 2032.
El presidente de Aena ha participado en el ciclo Converses del degà, con Carles Puig de Travy, que no se ha mordido la lengua a la hora de preguntarle por qué tendremos que esperar una década a tener la ampliación y si no se puede ir más deprisa y avanzar parte del grueso de la ampliación, previsto para el DORA IV (2032-2036). "Se puede hacer", ha respondido Lucena y ha explicado que ya hay precedentes en otros aeropuertos. Eso sí, ha matizado que es una cuestión técnica, pero si se puede hacer, "será muy bienvenido".
El exdiputado del PSC no ha concretado qué trabajos de la ampliación se podrían avanzar, pero sí que ha explicado por qué el calendario es el que es y ha asegurado que no hay ningún retraso sobre lo previsto. "En Catalunya se tomaron decisiones que contribuyeron a que el proyecto de ampliación de El Prat tenga el calendario actual", ha dicho en referencia a las desavenencias políticas y la tendencia contraria a la ampliación que provocaron que no pudiera iniciarse en el DORA II, que ahora culmina.
"El retraso lo podemos lamentar genéricamente. Lo que quiero decir es que no hay ningún cambio en el calendario respecto de lo previsto. Esto se hará a toda velocidad, pero siempre que se pueda" hacer con garantías y "atendidas las cuestiones políticas". El calendario, según Lucena, lo marcan los ingenieros: "No hay ningún factor político, es un tema de ingenieros y seguiremos estrictamente las pautas. Ojalá se pueda acelerar el calendario", ha reiterado. "Antes del final del DORA IV, en 2036, todo estará acabado y en funcionamiento", ha apostillado.

El presidente de Aena ha explicado que los trabajos que se harán en el DORA III, previos a la ampliación propiamente dicha, son imprescindibles y no se pueden hacer a toda prisa: "Exige unas inversiones medioambientales que justifican que puedas hacer esta inversión, que requieren tiempo". Estas son para la ampliación de la pista, que requiere la protección del espacio natural de La Ricarda.
Precisamente sobre el futuro del estanque de La Ricarda, ha asegurado que "quedará mejor después de la reforma del aeropuerto" porque con la Red Natura 2000, "si tú no garantizas que quedará mejor, no te lo aprueban". Eso sí, ha criticado "el hiperproteccionismo de la naturaleza" porque si se hiciera caso a sus postulados, "nunca se hubiera hecho nada".
Antes de asumir el grueso de la ampliación, en el DORA III, Aena invertirá 1.765 millones en Barcelona-El Prat. Los casi 1.600 que no irán a la ampliación se dedicarán, entre otras cosas, a la reforma de la fachada de la T1, a ganar espacio para las nuevas máquinas de control de acceso –que permiten, por ejemplo, que no sea necesario sacar los líquidos ni los aparatos electrónicos de la maleta– o a una actualización de la T2.
Un cambio de gobierno español y la ampliación
El rumbo de Aena, empresa pública de la que el gobierno español controla el 51%, podría variar si hay un cambio en la Moncloa después de las elecciones del 29 de noviembre. Lucena, sin embargo, no ve motivos: "El modelo lo veo muy estable y funciona muy bien. A mí de pequeño en casa ya me decían aquello de 'si una cosa funciona, no la toques'. No veo ninguna razón, no tengo ningún temor sobre esto".
Y sobre si afectaría la ampliación de El Prat, aún ha sido más claro: "Yo no lo he visto nunca, en un aeropuerto tan importante, y no lo preveo. Es demasiado importante para Barcelona, Catalunya y España para replanteárselo"
Sobre una posible participación del Govern en la gestión de El Prat, Lucena, ante los exconsellers Jaume Giró y Ramon Tremosa y del secretario de Movilidad, Manel Nadal, ha intentado evitar mojarse, pero lo ha acabado haciendo: "Siento ser descortés y no responder, pero no me corresponde", ha dicho, porque es una decisión política. Pero ha añadido que ve "los aeropuertos muy estables y la empresa funciona muy bien".
La anécdota desagradable se ha producido al final de la sesión, cuando Lucena respondía una de las últimas preguntas y dos personas han intentado boicotear el acto y han empezado a silbar y, a gritos, han acusado de mentiroso al presidente de Aena cuando hablaba de la descarbonización de la aviación.