El Índice de Precios de Consumo (IPC) se mantuvo en una tasa interanual del 2,7% en agosto, según los datos avanzados publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta estabilidad se debió a que la evolución de los precios de los alimentos y de la electricidad compensó el comportamiento de los carburantes. Con este resultado, el indicador frena la tendencia alcista registrada durante los dos meses anteriores.

El INE ha detallado que la estabilidad del IPC se explica por tres factores clave: la subida de precios de los carburantes, que cayeron menos que en agosto de 2023; la bajada de los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, que disminuyeron más que en el mismo mes del año anterior; y la moderación en el aumento de la electricidad, que subió con menor intensidad que en agosto pasado.

La principal novedad del informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) es la estabilización mensual de los precios. El IPC de agosto no experimentó variación (0,0%) con respecto a julio, rompiendo así con la dinámica de nueve meses consecutivos de subidas. Este dato contrasta con el descenso del 0,1% registrado en el séptimo mes del año.

Más allá de la inflación general, los economistas centran su atención en la inflación subyacente, un indicador que excluye los productos energéticos y los alimentos no elaborados por su alta volatilidad y que, por tanto, se considera un mejor reflejo de la tendencia de fondo de los precios.

Según la estimación del INE, este indicador repuntó una décima en agosto, hasta el 2,4%, alcanzando así su valor más alto desde el pasado mes de abril. Con este incremento, la subyacente encadena dos meses consecutivos de alzas interanuales, una señal que los expertos vigilaban de cerca para descartar presiones inflacionistas persistentes en la cesta de la compra básica.

En un comunicado, el Ministerio de Economía ha valorado positivamente los datos, argumentando que "la estabilidad de los precios y las subidas de los salarios están permitiendo a las familias recuperar de forma progresiva su poder adquisitivo". Esta lectura optimista se enmarca en un contexto de moderación inflacionista tras los máximos históricos registrados en 2022.

En comparación con nuestros vecinos europeos, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) –la métrica utilizada para realizar comparaciones en la Unión Europea– también se mantuvo estable, con una tasa interanual del 2,7% y sin variación mensual. La inflación subyacente del IPCA se estima, igualmente, en un 2,4%.

El avance de hoy ofrece una fotografía preliminar, pero los datos definitivos, que desglosarán la evolución de todos los grupos de productos (alimentación, vestido, ocio, etc.), serán publicados por el INE el próximo 12 de septiembre. Esa publicación permitirá un análisis más pormenorizado de las presiones de precios en cada sector y confirmará si la moderación es generalizada o si algunos productos siguen tirando al alza de la economía familiar.