El Ibex-35 ha comenzado la jornada de este miércoles con un aliento fresco después de haber encadenado cuatro días consecutivos de pérdidas. El selectivo ha subido un 0,6% en los primeros compases de negociación, lo cual lo ha llevado hasta los 17.679,5 puntos. Con este repunte, el saldo positivo acumulado desde comienzos de año se sitúa en el 2,18%, una cifra que refleja la resistencia del mercado español a pesar de las turbulencias recientes. El rebote se produce en una sesión en la que el crudo Brent, referencia para Europa, cede más de un punto porcentual a pesar de la falta de avances en las conversaciones entre Washington y Teherán. La tregua en la escalada del precio del crudo alivia la presión sobre los mercados, que en las últimas semanas habían sufrido el temor a una interrupción de los suministros procedentes del golfo Pérsico.
Al inicio de la sesión, ArcelorMittal ha emergido como el valor más destacado de la tabla de subastas, con una subida superior al 4% pocos minutos después del pistoletazo de salida. La compañía siderúrgica, especialmente sensible a las expectativas de crecimiento económico global, ha aprovechado el ambiente de calma relativa para recuperar terreno después de las caídas acumuladas en días anteriores. Detrás de ella ha seguido ACS, que ha ganado un 2,6%, animada por los buenos resultados trimestrales presentados recientemente y por la sólida cartera de proyectos en América del Norte. Solaria ha completado el triplete de cabecera con una revalorización del 2,25%, en una jornada en la que las energías renovables también han encontrado un cierto apoyo por parte de los inversores.
Amadeus, Indra y Rovi empiezan en descubierto
En el lado negativo de la balanza, los títulos de Amadeus han sufrido el mayor retroceso de la apertura, con una caída del 1,72%. La compañía tecnológica especializada en reservas de viajes continúa bajo la influencia de la incertidumbre sobre la demanda de vuelos y la presión de los costes energéticos. Detrás se ha situado Indra, que ha cedido un 1,68%, en una sesión en la que los valores vinculados a la defensa y la tecnología han mostrado un comportamiento desigual. Rovi ha completado el trío de los que más han cedido, con un leve descenso del 0,4%, mucho más contenido que el de sus compañeros de la parte baja de la tabla.
El resto de plazas bursátiles del Viejo Continente también han comenzado la jornada con signo positivo, en un movimiento coordinado que sugiere un cierto alivio en la percepción del riesgo entre los inversores europeos. El Ftse100 de Londres ha avanzado un 0,7%, encabezado por los valores energéticos y mineros, que se han visto favorecidos por la estabilización del precio de las materias primas. El Cac40 parisino ha subido un 0,4%, mientras que la plaza de Milán se ha apuntado un repunte del 0,9%. El Dax de Fráncfort ha cerrado el grupo con un ascenso del 0,8%. Esta coincidencia de alzas refleja una recuperación técnica después de varios días de correcciones, más que un cambio fundamental en las perspectivas económicas.
Una semana clave
La evolución de los mercados no dependerá hoy únicamente de los acontecimientos geopolíticos en Oriente Medio. Los inversores tienen la mirada puesta en una avalancha de publicaciones de resultados corporativos correspondientes al primer trimestre del año, que continuarán marcando el ritmo de las negociaciones durante toda la semana. Además, se publicarán datos macroeconómicos de relevancia, como la producción industrial en la zona euro y la segunda estimación del producto interior bruto de la Unión Europea. Estas cifras ayudarán a calibrar el estado de salud de la economía comunitaria en un contexto de inflación aún persistente y de tipos de interés que, a pesar de haber tocado techo, se mantienen en niveles históricamente altos para la última década. Los analistas esperan con especial interés el dato de producción industrial, considerada un termómetro fiable de la actividad manufacturera en el continente.
En el mercado de cambios, la moneda única ha perdido posiciones frente al dólar en la apertura de esta jornada. El euro se intercambiaba a primeras horas de la mañana por 1,17 dólares, una cotización que refleja la fuerza del billete verde gracias a las expectativas de que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés elevados durante más tiempo de lo que inicialmente se anticipaba. La debilidad del euro, si se consolida, podría beneficiar las exportaciones de la zona euro, pero también encarecer las importaciones de materias primas denominadas en dólares. En cuanto al mercado de renta fija, el interés exigido al bono español a diez años ha descendido hasta el 3,52%, un movimiento a la baja que alivia el coste de financiación del Estado cuando este se dirige a los mercados para colocar nueva deuda.
