El selectivo español ha cerrado la sesión de este viernes con un retroceso del 1,09%, que ha dejado el índice en los 17.691,3 puntos. Esta caída de casi 200 puntos consolida una semana extremadamente negativa para el mercado bursátil español. El Ibex-35 ha acumulado una pérdida del 4,29% en los últimos cinco días, lo cual representa la segunda peor semana desde el inicio del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán. La peor semana hasta ahora fue la primera de marzo, poco después del estallido de las hostilidades, cuando el índice se desplomó un 7,01%.
La sesión de hoy ha sido especialmente dura para los inversores. La práctica totalidad de los valores que integran el Ibex-35 han cerrado en territorio negativo, con descensos generalizados que reflejan el malestar del mercado ante la persistente incertidumbre geopolítica. Solo Amadeus ha conseguido escaparse de las caídas, con una modesta subida del 0,66%. Los analistas señalan que la falta de noticias positivas sobre una posible desescalada del conflicto en Oriente Medio está pasando factura a las bolsas europeas, que acumulan varias jornadas consecutivas de descensos.
Entre los valores más castigados de este viernes, destaca Indra, que ha sufrido una caída del 8,59%, seguida de Rovi, con una caída del 4,48%, y Solaria, que ha cedido un 4,16%. Las tres compañías han visto cómo los inversores retiraban posiciones de manera masiva, posiblemente por su exposición a sectores sensibles a las tensiones geopolíticas o a las expectativas de tipos de interés. También han registrado pérdidas significativas Acciona Energía, con un descenso del 2,74%; Ferrovial, que ha bajado un 2,27%; y ArcelorMittal, con un retroceso del 2,24%.
Estados Unidos mantienen el bloqueo al estrecho de Ormuz
El contexto geopolítico sigue siendo el principal factor de presión sobre los mercados. Esta semana, la administración norteamericana ha decidido mantener el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde transita una parte sustancial del crudo mundial. Esta decisión se ha tomado a pesar de las expectativas creadas semanas atrás sobre una posible reanudación de las negociaciones de paz entre Washington y Teherán. La falta de avances en el diálogo y la persistencia de las medidas de presión mantienen a los inversores en estado de alerta y alimentan la volatilidad en los mercados de materias primas y renta variable.
En cuanto a los precios de la energía, el barril de Brent, referencia en Europa, cotizaba al cierre de la sesión europea en 104,65 dólares, con un ligero descenso del 0,41%. El West Texas Intermediate, referencia en Estados Unidos, se negociaba a los 93,33 dólares, con una caída del 2,67%. A pesar de estas moderadas correcciones, los precios del crudo se mantienen en niveles elevados en comparación con los períodos previos al conflicto, lo cual sigue presionando los márgenes de las empresas intensivas en consumo energético y alimentando las tensiones inflacionistas.
En el terreno empresarial, la compañía Tubacex ha presentado resultados que reflejan el impacto negativo del contexto internacional. El fabricante de tubos sin soldadura ha informado que obtuvo un beneficio neto de 1,3 millones de euros en el primer trimestre del año, una cifra un 84% inferior a la del mismo período de 2025. La empresa ha atribuido esta fuerte caída a dos factores principales: la menor actividad derivada de la guerra en Irán, que ha afectado la demanda en determinados mercados, y la imposición de aranceles al acero por parte de Estados Unidos, que han retrasado y condicionado las decisiones de compra e inversión de sus clientes a escala general.
En un movimiento que contrasta con la tendencia general del mercado, la ingeniería asturiana TSK ha comunicado su intención de salir a bolsa. La empresa, especializada en la transición energética, la digitalización y el manejo de minerales críticos, prevé realizar una Oferta Pública de Suscripción de nuevas acciones ordinarias dirigida a inversores cualificados por un importe aproximado de 150 millones de euros. La operación, si se confirma, supondrá un test para medir el apetito de los inversores institucionales por valores industriales vinculados a energías renovables y tecnologías emergentes en un contexto de máxima incertidumbre. La compañía confía en que su enfoque en sectores estratégicos le permita atraer capital a pesar de la volatilidad actual de los mercados.
