El Ibex-35 ha comenzado la semana con un ascenso inicial del 0,6% que le ha permitido superar la barrera de los 18.000 puntos. En las primeras horas de la sesión, a las 9:00 horas, el índice se situaba en los 18.051,2 puntos, una cifra que refleja una tendencia alcista sostenida. El impulso inicial se ha intensificado pocos minutos después de la apertura, ampliando la ventaja hasta un sólido 1% y colocándose por encima de los 18.100 puntos. Este comportamiento responde en gran medida al efecto arrastre de los resultados excepcionales registrados en la otra punta del globo, concretamente en la Bolsa de Tokio.
El mercado nipón ha ofrecido una jornada histórica, con su índice Nikkei avanzando un contundente 4% hasta alcanzar, por primera vez en su trayectoria, los 57.000 puntos. Esta ráfaga de optimismo en Asia tiene un origen político directo: la confirmación de la victoria electoral de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, un resultado que los inversores interpretan como un elemento de estabilidad y continuidad para la tercera economía mundial. La fuerte reacción del Nikkei ha actuado como un catalizador para el resto de plazas europeas, incluida la de Madrid, en un contexto internacional donde la demanda de riesgo parece reanudarse.
En el frente empresarial, diversas compañías del Ibex-35 marcan la agenda financiera de este lunes con anuncios destacados. El Banc Sabadell ha puesto en marcha formalmente un ambicioso programa de recompra de acciones propias, con un límite máximo de desembolso de 435 millones de euros. El objetivo final del plan es la amortización de estos valores mediante una posterior reducción de capital, una operación que deberá recibir el aval definitivo en la próxima junta general de accionistas. Otra empresa en el punto de mira es Sacyr. El grupo constructor ha suspendido de manera temporal, con efectos desde hoy, un acuerdo de liquidez que suscribió con la sociedad Alantra el pasado 2 de diciembre. Este contrato estaba destinado a financiar la adquisición de casi diez millones de sus propias acciones. La decisión de congelar este mecanismo genera expectación sobre los próximos movimientos estratégicos de la empresa.
En una línea menos favorable, Tubos Reunidos ha hecho pública una previsión de resultados que apunta a un cambio radical en su ejercicio 2025. La compañía anticipa pérdidas netas atribuibles de al menos 71,3 millones de euros, un balance que contrasta con los beneficios de 28,6 millones obtenidos el año anterior. Este avance, aún no auditado, se ha conocido en una jornada en la que la dirección de la empresa tiene previsto mantener una reunión trascendental con el comité de empresa. El evento central de este encuentro será, según todas las previsiones, la concreción del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado a finales de enero, una medida que anticipa un ajuste significativo en su estructura de costes laborales.
La radiografía de la sesión
En el análisis de valores individuales, los primeros compases de la sesión presentan un escenario diversificado. En el lado negativo del tablero, las bajas más acentuadas correspondían a Telefónica, que cedía un 0,66%, seguida de Repsol, con un retroceso del 0,65%, y de la misma Sacyr, que a pesar de sus noticias corporativas solo registraba una caída del 0,23%. En el extremo opuesto, el sector financiero se destacaba con claridad: BBVA se erigía en el valor más fuerte del Ibex, con una subida del 1,78%, secundado de cerca por su principal competidor, Banco Santander, que avanzaba un 1,28%. La ola de optimismo no es exclusiva del mercado español. La práctica totalidad de las principales plazas europeas han iniciado la semana en territorio positivo. La Bolsa de Milán lideraba las ganancias continentales con un incremento del 0,9%, mientras que Frankfurt subía un 0,7%. Con alzas más modestas, pero igualmente significativas, las plazas de París y Londres registraban progresos del 0,27% y del 0,21%, respectivamente.
En el mercado de materias primas, sin embargo, el sentimiento es divergente. El barril de crudo Brent, referencia para Europa, experimentaba una corrección y se dejaba un 1,22%, cotizando a 67,22 dólares. Una tendencia similar mostraba el crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia para los Estados Unidos, que retrocedía un 1,26% hasta los 62,75 dólares. Finalmente, en los mercados de divisas y de deuda, el euro se mantenía estable respecto al dólar, intercambiándose a 1,1852 dólares. En el segmento de renta fija, el rendimiento exigido a la deuda soberana española a diez años, considerado el termómetro de la confianza de los inversores en la economía española, registraba un descenso, situándose en el 3,221%, lo que sugiere una demanda firme por este activo de referencia.
