El Ibex-35 ha finalizado la sesión de este martes con un retroceso del 0,64%, situándose finalmente en los 17.444,3 puntos, una cifra que contrasta con el primer tramo de la jornada, cuando el índice español había llegado a superar los 17.800 enteros. El parqué madrileño refleja así la inestabilidad que domina los mercados financieros europeos, todos ellos en negativo, en una semana marcada por la escalada de las tensiones bélicas en Oriente Medio y por la incertidumbre alrededor del suministro energético global. El telón de fondo de esta corrección bursátil no es otro que el endurecimiento del conflicto en el área del Golfo Pérsico.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha ejecutado su ultimátum a Irán, que expiraba a las dos de la madrugada de este martes hora española, con el lanzamiento de bombardeos sobre la isla de Jark, un enclave de relevancia estratégica para el régimen de los ayatolás porque constituye la principal vía de exportación del crudo iraní. La Casa Blanca exige a Teherán la reapertura del estrecho de Ormuz, la ruta comercial por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas que se consume en el mundo, y que las autoridades iraníes han bloqueado en las últimas semanas como medida de presión ante la ofensiva conjunta de Israel y los Estados Unidos.
La escalada verbal ha ido acompañada de la acción militar. Trump ha advertido que “una civilización entera morirá esta noche”, unas declaraciones pronunciadas pocas horas antes de que expirara su ultimátum a las autoridades iraníes. El mandatario estadounidense ha avanzado que en las próximas horas se vivirá “uno de los momentos más importantes” de la historia mundial, una frase que ha alimentado aún más la incertidumbre entre los inversores. En paralelo, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha vuelto a alertar que el mundo se enfrenta a una triple crisis que afecta al petróleo, al gas y también a los alimentos, una situación que califica de más grave que la suma de las grandes convulsiones energéticas de 1973, 1979 y 2022.
El protagonismo del petróleo
El crudo ha sido uno de los grandes protagonistas de la jornada. El barril de West Texas Intermediate (WTI), que tradicionalmente ha cotizado por debajo de su homólogo europeo, el Brent, ha profundizado en el llamado 'sorpasso' y ha cerrado la sesión europea en 115,73 dólares, con una subida del 2,90%. En cambio, el barril de Brent se ha situado en los 110,2 dólares. Los analistas consultados explican esta anomalía por una combinación de factores muy coyunturales, principalmente un cambio en la referencia de los contratos de futuros, y no por una modificación estructural en la jerarquía entre ambos tipos de crudo. Sea como fuere, el encarecimiento de la energía continúa presionando las expectativas de inflación y condicionando las decisiones de los bancos centrales.
Los principales mercados del Viejo Continente han cerrado la sesión con descensos generalizados. Londres ha cedido un 0,84%; París, un 0,67%; Frankfurt, un 1,06%; y Milán, un 0,47%. En el mercado de renta fija, el rendimiento del bono soberano español con vencimiento a diez años ha escalado hasta el 3,567%, frente al 3,474% registrado al cierre del lunes. A pesar de este incremento, la prima de riesgo respecto del bono alemán se ha mantenido prácticamente sin cambios, en 48,3 puntos básicos, un indicio de que los inversores no penalizan de manera especial la deuda española en el contexto actual.
Dentro del Ibex-35, los ganadores de la jornada han sido encabezados por Cellnex, que ha repuntado un 1,29%, seguida de Unicaja con un 1,01% y Telefónica con un 0,65%. También han cerrado en positivo BBVA, con un 0,64%, y Fluidra, con un 0,59%. En el lado contrario, las pérdidas más acentuadas han sido para Amadeus, que ha cedido un 2,68%; CaixaBank, que ha caído un 2,60% después de descontar el dividendo; Rovi, con un descenso del 2,18%; Puig, que ha perdido un 1,94%; IAG, con un 1,88%; y Grifols, que ha bajado un 1,69%.
En el ámbito macroeconómico español, el Tesoro Público ha colocado este martes 6.439,25 millones de euros en una nueva subasta de letras a seis y doce meses, una cifra que se sitúa en el rango máximo previsto. La operación se ha cerrado con una elevación de la rentabilidad hasta los niveles más altos del último año y medio, un indicio del endurecimiento de las condiciones de financiación para el Estado. En cuanto al mercado de divisas, el euro se ha apreciado un 0,28% frente al dólar, hasta negociarse a un tipo de cambio de 1,1573 dólares por cada euro al cierre de la sesión europea, una recuperación que no ha sido suficiente para calmar los ánimos de los inversores, que mantienen la mirada puesta en Oriente Medio.
