El Ibex 35 ha abierto su última sesión de la semana con un claro sentimiento de precaución, que se materializa en una caída inicial del 0,45%. Este descenso obliga al selectivo a ceder la importante cota psicológica de los 17.700 puntos, situándose en los 17.667 puntos a las nueve de la mañana. El ambiente de cautela viene impregnado por dos factores inmediatos de gran relevancia para los inversores: la decisión de política monetaria anunciada ayer por el Banco Central Europeo y la publicación de los resultados anuales por parte de una de las principales entidades financieras del país. La jornada está marcada de manera determinante por la reacción de los mercados a la decisión adoptada en la reunión del Consejo de Gobierno del BCE. La autoridad monetaria ha optado por mantener una postura de estabilidad y acomodo, cumpliendo con las previsiones más extendidas y dejando sin cambios los tipos de interés oficiales para la zona euro.

De esta manera, el tipo de la facilidad de depósito se mantiene en el 2%, el tipo de referencia para las operaciones principales de refinanciación permanece en el 2,15%, y el tipo de la facilidad marginal de crédito se preserva en el 2,40%. Esta decisión confirma la pausa iniciada en el ciclo de subidas y refleja la cautela de los gobernadores ante la evolución todavía incierta de los datos de inflación subyacente y de la actividad económica en el conjunto de la unión monetaria. Los inversores analizan ahora los matices del comunicado y las declaraciones posteriores de la presidenta, Christine Lagarde, para evaluar el calendario y la amplitud de los posibles movimientos futuros, en un contexto de crecimiento económico débil. En paralelo, la atención del mercado local se concentra en los resultados corporativos.

Antes de la apertura de la sesión, el Banc Sabadell ha presentado oficialmente sus resultados del 2025, un ejercicio en el que ha obtenido un beneficio neto de 1.775 millones de euros. Esta cifra representa un retroceso del 2,8% en comparación con los resultados del 2024, una variación que la entidad atribuye principalmente a la ausencia de ingresos extraordinarios de carácter excepcional que sí se produjeron el año anterior. La comunicación de resultados se acompaña de un anuncio estratégico significativo: el lanzamiento de un programa de recompra de acciones propias por un importe total de 800 millones de euros. Esta medida, orientada a retornar capital a los accionistas, se enmarca en la tendencia generalizada en el sector financiero español tras un año de resultados sólidos. No en vano, el conjunto de las seis principales entidades financieras cotizadas –Banc Santander, BBVA, CaixaBank, Banc Sabadell, Unicaja y Bankinter– logró un beneficio neto agregado de 34.000 millones de euros en el 2025, lo que supone un incremento del 7% respecto a los 31.700 millones obtenidos en el 2024.

En los primeros compases de la negociación, el comportamiento de los valores es dispar y refleja esta mezcla de factores. Dentro del Ibex-35, las pérdidas iniciales más elevadas las sufren precisamente Banc Sabadell, con un descenso del 4,87%, seguido de Amadeus, que retrocede un 1,77%, y de Puig, que cae un 1,65%. Por otro lado, en el terreno de las ganancias, destacan con avances significativos los títulos de Ferrovial, que suben un 1,72%, y los de Repsol, que ascienden un 1,15%. Este movimiento diferenciado indica una lectura por parte de los inversores de los resultados particulares de cada empresa y de su enfoque estratégico, más allá de los factores macroeconómicos generales. El contexto europeo tampoco ofrece un apoyo decisivo para los índices. Las principales plazas continentales abren la sesión con signo negativo, mostrando un sentimiento de riesgo similar. La bolsa de Milán y la de Londres registran declines del 0,51% cada una en su apertura, mientras que la plaza de París presenta un retroceso del 0,20% y la de Fráncfort una caída más moderada del 0,02%. Este escenario de debilidad generalizada en Europa se enmarca en la espera de nuevos indicadores económicos y en la asimilación de las políticas monetarias.

En el mercado de materias primas, el precio del crudo recibe una inyección de optimismo, posiblemente ligada a tensiones geopolíticas o a expectativas de demanda. El barril de Brent, referencia para Europa, experimenta una apreciación del 1,24%, situándose en los 68,39 dólares. Por su parte, el crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia en América del Norte, sube un 1,36%, hasta los 64,15 dólares. Finalmente, en los mercados de divisas y de deuda soberana, se observan movimientos contenidos. La cotización del euro respecto al dólar se mantiene estable, negociándose a 1,1790 dólares por euro. Al mismo tiempo, el rendimiento exigido por el mercado al bono español a diez años muestra una ligera tendencia a la baja, con un descenso hasta el 3,209%, lo que refleja una demanda estable por parte de los inversores para la deuda pública española en el actual entorno de tipos.