El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una advertencia contundente al gobierno británico durante una comparecencia en la Casa Blanca. Según ha declarado a los periodistas, está dispuesto a imponer un arancel de gran magnitud al Reino Unido si este país no deroga el impuesto sobre servicios digitales, una tasa que grava los ingresos de grandes compañías tecnológicas. Trump ha argumentado que este impuesto perjudica de manera desproporcionada a las empresas norteamericanas y que Washington no está dispuesto a tolerarlo por más tiempo.
En sus declaraciones, el mandatario norteamericano ha asegurado que su equipo está analizando detalladamente el impacto del impuesto británico y ha remarcado que la respuesta de Estados Unidos puede ser rápida y efectiva. "Podemos contrarrestarlo fácilmente imponiendo un arancel elevado al Reino Unido. Así que es mejor tener cuidado. Si no eliminan el impuesto, probablemente impongamos un gran arancel al Reino Unido", ha sentenciado. Este tono firme refleja la voluntad de la administración Trump de defender los intereses de las grandes corporaciones tecnológicas americanas, que consideran esta tasa como un obstáculo para su expansión internacional.
Trump considera que el Reino Unido se está aprovechando de las empresas estadounidenses
El presidente estadounidense ha querido poner énfasis en el hecho de que el impuesto sobre servicios digitales afecta directamente a las grandes empresas de Estados Unidos, algunas de las cuales son verdaderos líderes mundiales en sus sectores. Según su visión, el Reino Unido está aprovechando el éxito de estas compañías para obtener ingresos fáciles a costa de un país aliado. "No nos gusta que ataquen empresas estadounidenses, porque básicamente están hablando de nuestras grandes empresas estadounidenses. El Reino Unido lo hizo, y otros países también. Creen que están ganando dinero fácil. Aquí es donde se han aprovechado de nuestro país", ha denunciado Trump.
Este impuesto, que ya está vigente en varios países europeos como España, Francia, Italia, Austria o Hungría, consiste en una tasa del 2% sobre los ingresos que generan los motores de búsqueda, los servicios de redes sociales y los mercados en línea cuando operan en el territorio británico. La filosofía de este gravamen es tributar allí donde se consumen los servicios digitales, y no solo allí donde se encuentra la sede de la empresa que los ofrece. Este enfoque busca captar valor generado en la economía digital, que tradicionalmente escapaba de las haciendas nacionales, porque las grandes tecnológicas declaraban los beneficios en jurisdicciones con una fiscalidad más baja.
El presidente ha dejado claro que su intención no es solo responder al Reino Unido, sino enviar un mensaje a todos los países que hayan adoptado medidas similares. En su argumentación, Trump ha subrayado que su obligación es proteger los intereses económicos de Estados Unidos y que, si otros gobiernos quieren mantener impuestos que perjudiquen a las empresas americanas, Washington se verá obligado a responder con medidas equivalentes o incluso superiores. "Debo proteger este país.
Así que si quieren implementar el impuesto a los servicios, lo que haremos será corresponderles imponiendo algo igual o mejor de lo que ellos están haciendo. Y no les gustará", ha advertido. Las declaraciones de Trump abren un nuevo frente comercial entre Washington y Londres, justo en un momento en que el Reino Unido busca reforzar sus lazos económicos con Estados Unidos después del Brexit. La amenaza de aranceles podría complicar las negociaciones bilaterales y generar recortes en sectores exportadores británicos como la automoción, la cerámica o las bebidas espirituosas. Los próximos días serán clave para ver si el gobierno laborista de Keir Starmer cede a las presiones de Washington o mantiene el impuesto desafiando a la administración Trump.
